Noviembre 8 de 2022

Netanyahu está de regreso para hacer sonar los tambores de guerra – Análisis

Por: Amos Harel

Netanyahu en una conferencia de prensa presentando el archivo nuclear robado por el Mossad, en el 2018.

Netanyahu está entrando a una nueva realidad, y considerando la importancia que le atribuye a la amenaza nuclear de Irán, puede buscar ser recordado por atacar Irán y no por socavar la democracia israelí.

Apenas había transcurrido un día completo desde la resonante victoria electoral del Likud y sus socios antes de que saliera el nuevo mensaje. Benjamin Netanyahu, decía, no está regresando al poder sólo para cambiar el sistema de justicia de Israel para siempre y fortalecer su alianza de larga data con los ultraortodoxos. Tiene pescado más grande que freír -el principal de ellos, detener el programa nuclear de Irán.

El ex ministro Tzachi Hanegbi, cuya relación con Netanyahu ha tenido sus altos y bajos a lo largo de los años, expresó este argumento en un artículo que publicó en Yedioth Ahronoth el jueves. Coincidiendo notablemente con las cosas dichas recientemente por Netanyahu en conversaciones privadas, Hanegbi escribió, ¨El fuego interior de Netanyahu es su impulso de frustrar el inmenso peligro que representa para la existencia de Israel el programa nuclear iraní. Él ha estado enfocado en esta misión durante 20 años, y ahora se acerca la hora de la verdad.

¨En ausencia de acción del líder del mundo libre, el líder del pueblo judío tendrá que elegir entre la rendición o la disuasión…La disuasión significa usar todos los medios a nuestra disposición para eliminar este mal¨. Al día siguiente, en una entrevista con el noticiero de Canal 12, Hanegbi, fue más directo. Dijo que Netanyahu actuaría contra las instalaciones nucleares durante su próximo mandato.

Irán realmente está más cerca que nunca de producir armas nucleares. Esto es parcialmente, debe recordarse, gracias a las acciones del mismo Netanyahu. Fue él quien persuadió al entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el 2018, de que se retirara del acuerdo nuclear firmado entre Teherán y las principales potencias unos 30 meses antes.

Técnicos trabajan en el circuito secundario del reactor de agua pesada de Arak, mientras oficiales y medios de comunicación visitan el sitio, cerca de Arak, Irán, 23 de diciembre del 2019.

Pero las cosas se desarrollaron en la dirección opuesta de lo que Netanyahu había esperado. En lugar de colapsar económicamente bajo las renovadas sanciones estadounidenses, Irán volvió a violar el acuerdo. Ahora está a semanas de producir uranio suficientemente enriquecido para producir una bomba nuclear (aunque los estimados dicen que tomará cerca de dos años instalarlo en una ojiva de un misil balístico).

Cuando el gobierno Bennett-Lapid llegó al poder en el verano del 2021, sus principales miembros dijeron que descubrieron otro problema: Netanyahu no tenía un plan de respaldo. Las preparaciones militares para un ataque unilateral israelí a las instalaciones nucleares iraníes, tan queridas por Netanyahu hace una década, habían sido descuidadas. Israel, que se equivocó al confiar en el éxito de la presión estadounidense, se quedó sin una verdadera vía de acción.

Mientras tanto, Trump fue reemplazado en la Casa Blanca por Joe Biden. Aunque los sucesores de Netanyahu rompieron con su postura combativa hacia las administraciones Demócratas sobre el tema iraní, ellos, tampoco estaban entusiasmados con la política de Biden. Su apoyo por regresar al acuerdo nuclear era una cosa. Pero el mensaje inmediato y ambiguo que entregó a los iraníes respecto a su deseo de firmar un acuerdo renovado, nuevamente le dio a Teherán influencia en las negociaciones. Justo cuando los líderes en Teherán estaban empezando a sentir el dolor de las sanciones, sus negociadores se demoraron deliberadamente y siguieron introduciendo nuevas demandas.

Esta es la realidad en la que Netanyahu entrará. Considerando la importancia que le atribuye a la amenaza nuclear, y sus muchas declaraciones en el pasado, es comprensible que Hanegbi y otros crean que apuntará a un ataque unilateral (asumiendo que esto no sea sólo otra distracción destinada a desviar la atención de sus esfuerzos legales de supervivencia).

Conversaciones sobre revivir el acuerdo nuclear de Irán del 2015 en Viena, Austria, en junio.

Hay sugerencias de que, a los 73 años, enfrenta su mandato final. De acuerdo con esta idea, su prolongada lucha política lo ha agotado y debilitado. Este puede ser el último mandato de Netanyahu, y buscará un legado. Sería mejor ser recordado por atacar a Irán, y no sólo por socavar el estado de derecho en la democracia israelí.

Netanyahu se hará cargo de la discusión sobre Irán rodeado por un gabinete con escasa experiencia en seguridad. La única persona en él con verdadera experiencia militar en su currículum será el Mayor General (retirado) Yoav Gallant, posiblemente el próximo ministro de defensa. Mientras tanto, el miembro más experimentado de este nuevo gabinete, y muy posiblemente el más sensato en cuando a decisiones de seguridad, será el líder de Shas, Arye Dery, en caso de que sobreviva el obstáculo legal para su nombramiento.

El desafío iraní

Ha habido dos acontecimientos importantes dentro de Irán durante los últimos dos meses. Primero, ha estallado una ola de manifestaciones en contra de la opresión de las mujeres por parte del régimen; ya está descrito como el mayor movimiento de protesta desde el establecimiento de la República Islámica en 1979.

Segundo, se reveló que Irán está suministrando cientos de drones de ataque a Rusia que están siendo usados en la invasión de Ucrania. Estos dos acontecimientos han empañado gravemente las relaciones de Irán con Occidente, haciendo más difícil para Biden firmar un nuevo acuerdo nuclear ahora. Las conversaciones pueden reiniciarse después de las elecciones de mitad de período del martes en Estados Unidos, pero es difícil decir cual será la posición de la administración Biden, especialmente si el partido Demócrata sufre una derrota en las urnas, como se proyecta ampliamente.

Mucho del discurso en Israel en años recientes respecto a un ataque unilateral a Irán ha estado vacío, involucrando capacidades imaginarias. Durante la última década, los iraníes han fortificado en gran medida partes de los sitios de su programa nuclear, llevando las instalaciones de producción bajo tierra y las han dispersado en múltiples sitios.

Retrasar el programa puede lograrse a través de otros medios, como ataques remotos, ataques cibernéticos o sabotaje como el que se le ha atribuido a Israel en el pasado. De cualquier manera, durante el último año el gobierno saliente israelí entregó fondos adicionales al ejército para prepararse para la renovación de la opción de un ataque a Irán. El Jefe de Estado Mayor de las FDI, Aviv Kochavi, ya está ocupado con el asunto. Su sucesor, el Mayor General Herzl Halevi, se espera que continúe su trabajo.

El desafío iraní es más que su programa nuclear. El jefe del Comando de las Fuerzas Terrestres del ejército, Mayor General Tamir Yadai, fue coautor de un artículo el mes pasado con el Brigadier General Eran Ortal en la publicación militar Maarachot. Los dos argumentaron que ¨las FDI se enfrentan a un desafío histórico.  Debe pasar de ser un ejército local protegiendo las fronteras del país a una fuerza regional que participe en el bloqueo de una potencia regional agresiva, Irán. Un desafío de tal alcance no puede responderse sólo con recursos adicionales.

¨Necesitamos un examen crítico de los supuestos básicos de la seguridad nacional, y una reorganización de las FDI. A fin de permitir que la Inteligencia Militar y la fuerza aérea concentren las operaciones en escenarios más lejanos, tendremos que desarrollar una fuerza terrestre menos dependiente y más efectiva. Su misión será someter a los ejércitos terroristas en las fronteras, con un apoyo aéreo e de inteligencia más limitados, como parte de lidiar con Irán¨.

Ministro potencial pirómano

Al inminente socio de Netanyahu, Itamar Ben-Gvir, le importa menos Irán y más el problema palestino, así como las ciudades árabes en Israel: ha incitado disturbios tanto en Judea y Samaria como dentro de estas ciudades israelíes. En su exitosa campaña electoral, Ben-Gvir demandó que se flexibilicen las reglas de enfrentamiento para la policía y los soldados, y prometió un apoyo total por adelantado a cualquier soldado u oficial de policía.

El legislador de extrema derecha, Itamar Ben-Gvir, visita el Monte del Templo, en mayo.

Si a Ben-Gvir se le concede su demanda y es nombrado ministro de seguridad pública, esto puede ser el corazón de la tensión entre él y el Comisionado de Policía, Kobi Shabtai, quien en meses recientes ha advertido sobre la piromanía política del proyectado ministro, principalmente en Jerusalem. Respecto a las FDI, las cosas son más complicadas. Hasta este día, ningún gobierno ha interferido con el jefe de estado mayor en establecer las reglas de enfrentamiento. Si esto sucede (lo cual no es probable), se espera un choque fuerte y directo con los altos mandos militares.

Hay otras maneras, menos abiertas, de afectar el uso de la fuerza en Judea y Samaria. El asunto de Elor Azari en el 2016 fue una excepción en la que un soldado de las FDI fue documentado en vídeo matando a un palestino herido con disparos a corta distancia, después de que este último había atacado a dos soldados y ya había sido desarmado e inmovilizado. La determinación del jefe de estado mayor y del abogado general militar llevó a una investigación completa y al procesamiento del soldado.

Pero los soldados rasos saben cómo leer las señales del gobierno sobre ellos. No hay gran dificultad en soltar el dedo del gatillo, sin órdenes directas y sin investigaciones. Con el tiempo, los comandantes necesitarán gran sabiduría y sensibilidad para evitar una atmósfera de total libertad para todos, lo que sólo acercaría la arena palestina a un punto de ebullición.

 

Traducción: Comunidad Judía de Guayaquil
Fuente: Haaretz