Septiembre 22 de 2022

¿Pueden los arqueólogos encontrar el Arca de la Alianza?

POR: Hadassah Faur

El Arca de la Alianza de Steven Spielberg de su icónica película ¨Indiana Jones y los Cazadores del Arca Perdida¨, en exposición en el Museo Nacional Geográfico de Washington

Nuevo libro relata el intento de una expedición por descubrir el Arca de la Alianza en Raiders of the Hidden Ark en una expedición de Indiana Jones en la vida real.

Era una ciudad que se estaba expandiendo cada vez más fuera de los muros de la Ciudad Vieja y una ciudad que tenían una población multirreligiosa mixta y entremezclada. Una ciudad con tantas divisiones dentro de las religiones como entre ellas. Una ciudad sagrada, pero de ninguna manera completamente piadosa¨, escribe Grahan Addison sobre Jerusalem a principios de los años 1900, en su relato del intento de la Expedición Parker por descubrir el Arca de la Alianza en Raiders of the Hidden Ark.

Legado perdurable

Fue en ese entorno tenso, ocasionalmente corrupto y constantemente cambiante que un grupo peculiar sobornó de forma encubierta para participar en una expedición para descubrir el Arca y desatar una vasta cadena de repercusiones. Si bien la expedición duró sólo tres años, Addison arroja luz a su legado perdurable y a los factores que llevó a la expedición a creer que tendrían éxito en descubrir la reliquia sagrada de 3,000 años.

La última locación conocida del Arca de la Alianza fue en el Lugar Santísimo del Primer Templo. Sin embargo, después de la destrucción del Templo en el 586 Antes de la Era Común, desapareció.

El erudito finlandés, Valter Henrik Juvelius, afirmó haber descifrado cifrados numéricos en la Biblia, que indican que el Arca fue escondida en la intersección de los túneles de agua y el canal que una vez llevó la sangre de la ofrenda del sacrificio en el Templo.

Juvelius convenció exitosamente a una serie de aristócratas británicos, entre ellos Montague Parker, para embarcarse en una búsqueda arqueológica para localizar el Arca. Muchos de ellos, observa Addison, estaban aburridos y ¨trataron de hacer algo con sus vidas¨. Para ellos, la expedición era ¨una aventura exótica para llenar su tiempo. Tenía elementos de riesgo y peligro. Era diferente¨.

El Arca de la Alianza

Soborno, excavación nocturna y un escape

Los miembros de la expedición no eran arqueólogos y no se molestaron en investigar excavaciones previas en el área o registrar sus propias excavaciones. Lo que es más, la evidencia indica que sobornaron a las autoridades otomanas para permitir las excavaciones; el embajador británico para Constantinopla escribió, ¨Sospecho que mucha gente engordó con el negocio¨.

Sin embargo, los miembros de la expedición procedieron a excavar desde lo que ahora es la Ciudad de David hacia los túneles y posos de agua de la antigua Jerusalem, drenando completamente el Túnel de Siloam, desviando el agua del manantial de Gihon y otros pasajes, y buscando una entrada secreta anteriormente sumergida. No encontraron nada, excepto algo de cerámica, un trozo de una columna jónica, lámparas viejas, proyectiles romanos y monedas, y un antiguo servicio higiénico.

Aunque estaba prohibido excavar dentro del Monte del Templo, Parker eventualmente logró sobornar a las autoridades para permitir que la expedición lo hiciera.

Los miembros de la expedición excavaron durante nueve noches antes de que fueran descubiertos, justo cuando las hostilidades entre religiones en Jerusalem estaban en su apogeo debido a las celebraciones de Pesaj, Pascua y la Nabi Musa musulmana. Siguió el caos, con alborotos locales, manifestaciones y el arresto de los guardias del Monte del Templo y el intermediario de la expedición; los miembros restantes huyeron de Jerusalem.

Este incidente dejó una marca perdurable en la población musulmana de Jerusalem, alentando, como lo describe Addison, ¨un sentido de identidad palestina, centrada en Jerusalem y el Haram al-Sharif. Sugiere que el escándalo ayudó a unir a los musulmanes bajo un frente unificado para defender al-Haram al-Shariff en un ¨sentido emergente de nacionalismo palestino¨.

La población judía también se sintió amenazada por la invasión de la Expedición Parker, en ese momento reclutó al Barón de Rothschild para invertir en excavaciones paralelas y asegurar a que las reliquias judías no cayeran en manos cristianas.

Setenta años después, el rabino Shlomo Goren y el rabino Yehuda Getz, el rabino del Muro de los Lamentos, repitieron el truco de la expedición, cavando debajo del Monte del Templo secretamente, hasta que ellos también fueron descubiertos.

Si bien la expedición puede haber provocado mucha indignación, también brindó un servicio a la población local, empleando a cientos en el proyecto y el filtrado del agua en el Pozo de la Virgen y la Piscina de Siloam, después drenado y limpiado el área. Incluso reconstruyeron algunos escalones para permitir un mejor acceso para la primavera.

Los túneles que la Expedición Parker excavó fueron mapeados, meticulosamente por el padre Vicent, un arqueólogo y monje francés, y proporcionó los pilares para futuras excavaciones arqueológicas en el área durante el siguiente siglo.

La ¨maldición¨ de la expedición

En particular, en 1995, los arqueólogos israelíes Ronny Reich y Eli Shukron continuaron excavando en los mismos túneles y pozos de agua, abriéndolos eventualmente al público en la Ciudad de David.

¨Que estos visitantes caminen a través del Túnel Siloam y vean el sistema del Pozo de Shaft es un legado directo del trabajo que llevó a cabo la Expedición Parker¨, escribe Addison.

El legado de los miembros de la expedición para sí mismos fue quizás menos afortunado.

¨En unos pocos años, tres estaban muertos, uno estaba loco, dos estaban en bancarrota, uno divorciado y otro deportado¨, indica Addison. En cuanto a Juvelius, continuó descifrando cifrados adicionales que nunca sirvieron para ningún descubrimiento hasta el final de su vida.

Si bien la narrativa de la Expedición Parker es en sí misma bastante excéntrica, el relato de Addison no se queda corto de más historias extravagantes, teorías del Arca, anécdotas y fragmentos de autores famosos de la época que hacían referencia a los miembros o eventos relacionados con la expedición.

Se desconoce si el Arca está escondida debajo de Jerusalem. Sin embargo, la creencia de que ha estado escondida y preservada debajo de la ciudad durante 3,000 años estimuló una expedición tan extraña, atrajo la atención mundial y causó un efecto dominó cuyas reverberaciones aún se sienten hoy.

Raider of the Hidden Ark por Graham Addison, Edgumbe Press, 298 páginas; $12.42

 

Traducción: Comunidad Judía de Guayaquil
Fuente: The Jerusalem Post