Septiembre 22 del 2022

Montefiore, Cremieux y el affaire de Damasco que cambió el destino del Medio Oriente

Hace exactamente 180 años, el 5 febrero de 1840, comenzó una terrible historia para los judíos de Damasco. Ese día cayó una terrible acusación sobre la comunidad judía de Damasco.

Sir Moses Montefiore y su esposa, Lady Judith Montefiori – Foto: Wikipedia – Dominio Público

El Padre Thomas, procedente de Cerdeña y superior de un convento franciscano capuchino en Damasco, había desaparecido junto con su sirviente Ibrahim Amara. Este monje, que practicaba la medicina, era muy conocido en los barrios judío y musulmán, así como entre los cristianos. La recriminación de que los judíos habían cometido el crimen ritual fue promovida por el cónsul de Francia de esa época, el conde de Ratti-Menton, un conocido antisemita y por su amigo, el gobernador egipcio de la ciudad, Sheriff Pashá. La ridícula acusación decía que los judíos habían asesinado al monje para usar su sangre para amasar la matzá de Pésaj.

Uno de los acusados en el Caso Damasco, fue Aaron Stambouli que bajo tortura confesó sobre el crimen ritual e incriminó a otros judíos locales, dejando abierta la posibilidad de nuevos arrestos y el Rabino en jefe fue intensamente interrogado. Las torturas padecidas por los judíos causaron la muerte de cuatro de los acusados, ellos eran el rabino Josef Harari, un anciano de 80 años, Joseph Liniado, Jacob Turck, uno de los porteros del barrio judío y Josef Jabo, no antes de haberles arrancado sus “confesiones”.

Trece mujeres judías escribieron a Lady Montefiore contando sus penurias en Damasco. Ora, esposa de Moshé Abulafia, descendiente de una célebre dinastía de rabinos, cuenta que bajo la presión sometida aceptó convertirse al islam. Otras mujeres cuentan haber sido humilladas en continuos interrogatorios. La esposa del Rabino Yosef Laniado, que murió en el penal, sostiene que tuvo que admitir sobornos sexuales por parte del cónsul francés. Y esto es algo que también dice haber sufrido la hija de David Harari.

Sir Moses Montefiore nombrado caballero por la Reina Victoria en el año de 1838 y Barón del Imperio Británico, quedó registrado para la historia judía como el caballero defensor en reconocimiento a sus servicios a las causas en nombre de los judíos. Montefiore fue un filántropo como pocos, aliado al clan de los Rothschild, a través de su esposa, Judith Barent-Cohen. Era un visionario, pero no hay duda de que tenía un “amor” a su pueblo que lo llevó a emprender acciones para mejorar la condición de los judíos en varias partes del mundo.

Cuando la noticia se propagó, llegando a Inglaterra Sir Moses decidió emprender un viaje al oriente para rescatar a los desgraciados judíos inocentes, víctimas de la falsa acusación. La reina Victoria incluso le prestó una de sus embarcaciones para la primera etapa de su viaje, y lord Palmerston, secretario de Asuntos Exteriores lo apoyó. Cuando estaba preparándose para su viaje Louis Loewe, su secretario, escribió: “el viernes 3 de julio hubo una reunión muy concurrida y entusiasta en el Salón de Egipto en la Mansión House, donde banqueros, comerciantes y muchos cristianos británicos influyentes expresaron su solidaridad con los israelitas, y sus deseos de éxito para Sir Moses Montefiore”.

En 1840, Judith acompañó a su marido que era parte de una comitiva de personalidades judías, entre ellas se encontraba el destacado abogado francés Adolphe Crémieux y Salomón Munk quien actuó como intérprete y traductor. La misión era de extrema importancia para liberar a sus hermanos acusados falsamente.

En un esfuerzo sin precedentes, 15 mil judíos norteamericanos protestaron en seis ciudades en nombre de sus correligionarios sirios. El cónsul americano en Egipto presentó su protesta oficial por orden del presidente Martin Van Buren aunado al apoyo de personalidades occidentales influyentes como Lord Palmerston, el cónsul austriaco Merlatto, el misionero John Nicolayson y Solomon Munk.

Sir Moses Montefiore y el estadista francés Adolphe Crémieux encabezaron una delegación a Alejandría, se intentó persuadir a Muhammad Ali, el Pasha egipcio, para que intercediera. El Pachá, que se rebeló contra el sultán otomano, estaba en aquellos días bajo el ataque político y militar de la mayoría de las potencias europeas. La presión política, junto con los incansables esfuerzos de Cremieux y Montefiore, obligaron a liberar a los condenados. El inglés y el francés regresaron triunfantes a sus países.

Por primera vez los judíos no se defendieron individualmente, adoptaron una conducta colectiva con sus hermanos del extranjero. Fueron extremadamente importantes las acciones de Crémieux y Montefiore que determinaron la libertad de las víctimas de la calumnia. El caso de Damasco determinó que años más tarde se creara la Alianza Israelita Universal.

A partir de este affaire, los países de Montefiore (Inglaterra) y de Cremieux (Francia) se interesaron en el Medio Oriente y más tarde terminarían repartiéndose la región entre ambas potencias.

 

Fuente: Aurora Digital