Septiembre 9 de 2022

A medida que se desvanecen los lazos con Siria, los Drusos del Golán recurren cada vez más a Israel para obtener la ciudadanía

POR: Fadi Amun en sociedad con Shomrin

Hombres drusos observan la frontera entre Israel y Siria cerca de Majdal Shams en los Altos del Golán, 14 de febrero del 2014.

Después de años de rechazar ofertas, un número récord de drusos están solicitando silenciosamente convertirse en israelíes, motivados no por un sionismo recién encontrado, sino por conveniencia y el alejamiento de Damasco.

En las cuatro décadas desde que Israel anexó efectivamente los Altos del Golán, los residentes drusos de la meseta volcánica han mantenido celosamente sus identidades y formas de vida sirias. Desde letreros que no dan cuartel al hebreo hasta granjas que envían sus productos al otro lado de la frontera en lugar de al final de la carretera, los visitantes perspicaces pueden ver cómo la comunidad ha rechazado rotundamente la integración a Israel, y, en cambio, mantiene fuertes lazos comerciales, sociales y académicos con Damasco.

Ni la situación económica mejorada de la población drusa ni los esfuerzos concertados de sucesivos gobiernos israelíes para cortar esos lazos han hecho ninguna diferencia.

Sin embargo, en años recientes se ha producido un silencioso cambio. Después de años de rechazo casi total a las ofertas de ciudadanía israelí, el número de drusos del Golán solicitando convertirse en ciudadanos israelíes ha empezado a aumentar.

Las cifras oficiales del gobierno obtenidas a través de una petición de libertad de información presentada por Shomrim, a través de la ONG Movimiento para la Libertad de Información, muestran que, durante los últimos cinco años, el número de solicitudes de ciudadanía presentadas por residentes drusos de los Altos del Golán ha aumentado gradualmente de 75 solicitudes en el 2017 a 239 en el 2021.

El número para el 2022 probablemente será aún más alto. Solo en la primera mitad del año, 206 peticiones fueron presentadas.

Las razones para el cambio no están completamente claras, pero parecen estar conectadas a la guerra civil siria, que hizo más difícil mantener los lazos con Damasco y alteró actitudes hacia el régimen de Damasco. Los cambios generacionales también pueden estar en juego, con muchos drusos del Golán llegando a la mayoría de edad hoy en día ligados a Siria sólo por historias.

Drusos de los Altos del Golán en el cruce Quneitra con Israel, 16 de septiembre del 2010.

Shomrim contactó a docenas de residentes drusos del Golán pidiéndoles una entrevista con el propósito de este artículo. Entre aquellos drusos con fuertes afiliaciones con Israel, incluidos los que están involucrados en un gobierno local, y personas que están envueltas activamente en ayudar a obtener la ciudadanía israelí, hubo una negativa prácticamente generalizada a hablar con Shomrim. La principal preocupación era que estarían sujetos a la presión de su comunidad si hablaban abiertamente.

Aquellos que se oponen a tomar la ciudadanía israelí también se negaron a ser entrevistados sobre ello, temiendo que hablar con los medios de comunicación los convierta en ¨blancos¨ de las autoridades israelíes.

Una de las pocas personas que estuvo de acuerdo en hablar con Shomrim fue una mujer de poco más de 20 años, que creció en una familia que nunca había buscado la ciudadanía israelí. Mila, un pseudónimo, describió una comunidad en la que una nueva narrativa se ha estado afianzando, una que cuestiona la lealtad al régimen sirio con la comunidad drusa en los Altos del Golán y la dificultad que tienen los jóvenes drusos para identificarse con Siria, un país que la mayoría nunca ha visitado.

¨Nunca he sentido ningún tipo de afinidad con Siria o con Israel¨, dijo.

Su decisión de solicitar la ciudadanía, lo cual ha mantenido en secreto de su familia extendida, fue motivada por conveniencia solamente.

Reconocer la realidad

Arin, la novia drusa del Golán, se prepara para encontrarse con su novio en el cruce de frontera Quneitra, 25 de septiembre del 2008.

A diferencia de los drusos del norte de Israel, que han aceptado en gran medida el dominio israelí, los drusos que viven en los Altos del Golán han continuado manteniendo lazos cercanos con Siria, incluso después de que Israel capturó el territorio en 1967 y lo anexó efectivamente en 1981. De los 21,000 drusos que viven en cuatro ciudades en el Golán israelí, las cifras del Ministerio del Interior muestran que unos 4,300 son ciudadanos israelíes, incluidos algunos que heredaron el estatus de sus padres que previamente aceptaron la ciudadanía.

El régimen sirio ha alentado activamente la preservación de los estrechos vínculos con los drusos del Golán, apoyando los lazos comerciales y permitiendo a los residentes drusos del Golán estudiar gratis en instituciones académicas sirias, por ejemplo. Ha habido reunificaciones familiares entre drusos en ambos lados de la frontera, así como matrimonios relacionando a familias que están en la actualidad en dos países separados en guerra.

Los drusos, por su parte, se han asegurado de exhibir públicamente su lealtad al régimen del dictador sirio Bashar Assad, realizando manifestaciones y protestas contra el control de la meseta por parte de Israel.

Una ambulancia de las FDI que fue atacada por los residentes drusos israelíes en los Altos del Golán mientras transportaba heridos de guerra sirios a Israel para recibir tratamiento médico, 22 de junio del 2015.

En 1982, los residentes realizaron una huelga general de seis meses para protestar por la aprobación de una ley de parte de Israel que extendía su soberanía hasta los Altos del Golán. Las protestas se han realizado en el aniversario de la decisión de anexión anualmente, aunque el número de participantes se limita habitualmente a unos pocos cientos.

Las muestras de apoyo no son gestos vacíos. En el 2015, drusos protestando atacaron a ambulancias que llevaban a sirios heridos a Israel para ser tratados, creyendo que estaban ayudando a los combatientes de la oposición. En ese momento, los poblados drusos estaban bajo el ataque de los jihadistas rebeldes luchando contra Assad.

Al mismo tiempo, los drusos del Golán han mostrado apatía hacia Israel. En el 2018, sólo 272 personas en Majdal Shams -la población es de 12,000 -votaron en las elecciones locales, vistas como una legitimación del dominio israelí.

Israel ha permitido que los drusos soliciten la ciudadanía desde principios de los años 1980, poco después de que anexó el territorio, pero hasta recientemente, sólo un pequeño número de personas aceptó la oferta.

Residentes drusos de Majdal Shams en los Altos del Golán, incendian papeletas electorales improvisadas durante una protesta, 19 de octubre del 2018.

Según las cifras de la Autoridad de Inmigración y Población, sólo cuatro drusos tomaron la ciudadanía israelí en el 2010. Durante los siguientes tres años, el número de casos de naturalización varió de 14 a 18 por año. Pero a medida que la guerra civil siria continuó haciendo estragos y Assad comenzó a perder el control sobre las grandes franjas de Siria, los números comenzaron a subir lentamente, alcanzando un récord de 139 solicitudes en el 2019.

Aunque las cifras cayeron en el 2020, debido en gran medida a la pandemia de coronavirus que cerró las oficinas del Ministerio del Interior, desde entonces se han recuperado y parecen estar listas para romper récords una vez más.

Yusri Hazran, un historiador y profesor titular en el Shalem College de Jerusalem, que ha investigado las tendencias y cambios en la sociedad drusa en los Altos del Golán, predijo que, en 20 años, aproximadamente la mitad de los residentes drusos de los Altos del Golán tendrán ciudadanía israelí.

Según Hazran, la guerra civil siria ha ¨destrozado la idea de una nación siria¨ y cortó varios vínculos entre los drusos del Golán y Damasco, incluidas las ventas de productos a través de la frontera y la asistencia a la universidad.

¨Casi no hay estudiantes drusos viajando a Siria para estudiar, a pesar de sus amplios beneficios, como la aceptación automática para ciertas disciplinas sin tener que dar un examen de entrada y la exención de matrícula¨, dijo Hazran, que planea publicar su investigación en los próximos meses.

Residentes de los Altos del Golán ondean banderas sirias y drusas mientras se reúnen frente a un retrato del presidente sirio Bashar Assad, durante una protesta contra el reconocimiento del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de la soberanía israelí sobre la disputada área, en la ciudad de Majdal Shams, 23 de marzo del 2019.

Hazran, quien dijo que también encontró dificultades significativas consiguiendo personas para entrevistar para su investigación, señaló que las protestas políticas contra Israel han disminuido en la última década. Pero aún así, dijo que aquellos que solicitan la ciudadanía no lo hacen por un deseo de convertirse en israelíes, sino porque aferrarse a Siria ya no es una opción atractiva.

¨El colapso del estado sirio y la devastación ahí, forzaron a los drusos del Golán a elegir la opción racional: integrarse a la esfera de Israel. Es una integración práctica. Puedo resumirlo en cuatro palabras: Reconocimiento de la realidad, no sionismo¨, dijo.

Las cifras de votación lo confirman, ya que incluso aquellos con ciudadanía israelí no votan en las elecciones nacionales.

En Majdal Shams, la ciudad drusa más grande, hay aproximadamente 2,068 ciudadanos israelíes, de los cuales 962 son elegibles para votar. En las elecciones de la Knesset, sólo 169 residentes votaron para una tasa de participación del 17.5%, muy por debajo del promedio nacional del 67% e incluso el 44% en las ciudades árabes que votaron.

La participación fue similar en otras comunidades drusas, con el 19 por ciento en Mas´ade, 15 por ciento en Buq´ata y 10 por ciento en Ein Qiniyye. (Curiosamente, aquellos que votaron mostraron una preferencia por el partido de derecha Likud, que ganó tres de las cuatro ciudades).

Entre las razones para la baja participación está la falta de identificación con Israel o la indiferencia hacia el estado. También es posible que los residentes temieran quedar expuestos como ciudadanos al ser vistos en un lugar de votación.

´No conozco otra cosa que Israel´

Mila, la mujer drusa, dijo que solicitó la ciudadanía en el 2021, la cual le fue otorgada rápidamente. Pero su decisión es un secreto para la mayoría.

¨Mis padres no tienen ciudadanía [israelí] y aceptaron y respetaron mi decisión. La familia más amplia no lo sabe, y asumo que, si se enteraran, algunos de mis familiares romperían sus lazos conmigo¨, dijo.

Según Hazran, algunos temen represalias contra familiares que todavía se encuentran en Siria si se supiera que recibieron pasaportes israelíes.

Hombres drusos en los Altos del Golán israelí se congregan cerca de la frontera siria, ondeando la bandera de su comunidad, después de que escucharon sobre un bombardeo suicida en el pueblo druso sirio de Hadar, 3 de noviembre del 2017.

Mila expresó comprensión por la oposición generalizada a tomar la ciudadanía israelí, especialmente de la gente mayor que ¨experimentó de primera mano una guerra sangrienta´.

Mila indicó que en años recientes se ha visto un cambio en las narrativas en torno a la Guerra de los Seis Días en 1967, cuando Israel capturó el Golán de Siria.

De acuerdo con los historiadores, entre 90.000 y 130.000 personas que vivían en el Golán fueron desplazadas por la lucha, la gran mayoría de las cuales eran musulmanes sunitas, aunque algunos drusos y miembros de otras comunidades también se trasladaron al otro lado de la frontera. Israel no buscó expulsar a los drusos y permitió que algunos de ellos huyeran para regresar en 1969.

¨Algunas personas dicen que Israel no capturó realmente las Alturas del Golán, sino que el régimen sirio nos vendió¨, dijo. ¨Otros dicen que Israel capturó las Alturas y, al hacerlo, llevó a cabo asesinatos en masa y expulsó a muchos drusos de sus casas. Muchas personas no saben la historia y no tienen idea de cuál es la verdad¨.

Ella misma nació más de 30 años después de la guerra. ¨No conozco otra cosa que Israel¨, dijo Mila.

Niños drusos pasan junto a carteles del ejército israelí que advierten de un campo minado, camino a casa desde la escuela en Majdal Shams en los Altos del Golán.

Aunque su sueño era estudiar medicina en Damasco, la guerra civil hizo eso imposible. En su lugar, estudió en Israel, y desde que se graduó, ha trabajado para varias compañías israelíes. También ha encontrado tiempo para viajar al exterior con su familia.

No tener la ciudadanía, dice, hizo dura la vida para ella en cada paso del camino, especialmente cuando viajaba entre países, así que decidió pedir la ciudadanía israelí y mejorar su calidad de vida.

A pesar del posible cambio, Hazran dijo que la mayoría de los drusos del Golán se identifican a sí mismos como drusos sirios o drusos árabes en una encuesta que llevó a cabo para su investigación.

¨El número de personas tomando la ciudadanía israelí puede ser alto, pero, a mi entender, no hay un cambio inherente en la visión del mundo de su comunidad¨, dijo.

¨A pesar de la enorme crisis en Siria, ellos se adhieren a su identidad nacional siria¨, agregó Hazran. ¨Para ellos, tomar la ciudadanía israelí no es una israelización o sionización, sino una elección racional que esperan que mejorará su calidad de vida¨.

 

Traducción: Comunidad Judía de Guayaquil
Fuente: The Times of Israel