Agosto 24 de 2022

El rabino en jefe retrasó las conversiones como palanca en contra de las reformas del gobierno, afirma grupo

POR: Judah Ari Gross

El rabino en jefe ashkenazi de Israel, David Lau, visita la Secundaria Neve Shmuel en Efrat, 17 de octubre del 2021.

Lau sólo comenzó a firmar los documentos una vez que las reformas de la coalición colapsaron, según el grupo de derechos religiosos Itim; el rabino en jefe confirma un ritmo más rápido, pero niega motivaciones políticas.

El rabino en jefe, David Lau, intensificó significativamente su aprobación de las conversiones al judaísmo sólo después de que las reformas propuestas por el gobierno para el proceso, a las que él se oponía, colapsaron a principios de este año, según un grupo de derechos religiosos.

El cambio indicó que los motivos de Lau no estaban basados en preocupaciones religiosas, como inicialmente afirmó, sino que eran de naturaleza política, dijo a The Times of Israel el rabino Seth Farber, director del grupo de defensa Itim.

La oficina de Lau negó la acusación, manteniendo que cualquier cambio en el ritmo al cual el rabino en jefe firmó los documentos de conversión, fue el resultado de mejores prácticas de trabajo y que el momento fue casual, no político.

¨Las personas estaban sufriendo, económica y emocionalmente, porque no tenían este documento. Fue inexcusable¨, dijo Farber. ¨Pero ahora, debido a que ya no hay conveniencia política, están firmándolos otra vez¨.

En el sistema israelí, un converso potencial al judaísmo atraviesa el proceso religioso con un rabino local. Aprenden sobre judaísmo durante el curso de varios meses, o incluso años, antes de que completen su conversión sumergiéndose en un baño ritual, o mikveh. Si aún no lo están, los hombres son circuncidados; si lo están, se extrae una pequeña cantidad de sangre de sus penes como un ritual simbólico.

En ese punto, son judíos de acuerdo con la ley religiosa, pero no con la ley israelí. Para eso, deben tener sus conversiones reconocidas oficialmente por el Rabinato en Jefe en la forma de un documento de conversión firmado. (Lau, el rabino en jefe ashkenazi, supervisa las conversiones actualmente, mientras que su homólogo sefaradí, Yitzhak Yosef, supervisa los asuntos relacionados con el kashrut). Esos documentos de conversión firmados se presentan a su vez a la Autoridad de Conversión, que está en la Oficina del Primer Ministro.

El rabino en jefe ashkenazi, David Lau (izquierda) y el rabino en jefe sefaradí, Yitzhak Yosef, convocan una reunión de emergencia contra una nueva propuesta para revisar el sistema de conversión al judaísmo, 3 de junio del 2018.

Sin un documento de conversión firmado, un converso -aunque incuestionablemente judío -puede encontrarse con todo tipo de problemas burocráticos en Israel. Por ejemplo, una persona que se ha convertido al judaísmo, pero que todavía no ha recibido su confirmación del rabinato puede tener una ceremonia de matrimonio, pero no puede registrar su matrimonio con el Ministerio del Interior, lo que puede tener implicaciones fiscales.

El año pasado, Lau anunció que no firmaría documentos de conversión -el paso final legal en el proceso -debido a la decisión del entonces ministro de servicios religiosos, Matan Kahana, de nombrar al rabino Benayahu Brunner como director de la Autoridad de Conversión del gobierno. El nombramiento de Brunner era sólo un pequeño paso en el plan general de Kahana para reformar el proceso de conversión del país, que durante mucho tiempo ha estado sumido en la controversia. Bajo el plan de Kahana, el poder para aprobar las conversiones sería otorgado nuevamente a los rabinos municipales, alejando el poder del rabinato en jefe que actualmente tiene la única autoridad en el asunto. El cambio permitiría, en teoría, una mayor competencia y mejores servicios.

La oficina de Lau mantuvo que su negativa a firmar los documentos de conversión se debió al hecho de que no confiaba en Brunner, quien está afiliado con partes más liberales del mundo ortodoxo, y que, por lo tanto, necesitaba revisar cada conversión en profundidad antes de firmar. Lau no dejó de firmar completamente los documentos de conversión, pero sí ralentizó el proceso de manera significativa, resultando en una acumulación importante.

El número preciso de conversos que todavía no han recibido sus documentos de conversión firmados se desconoce aún, ya que el rabinato sólo tendrá que publicar esas cifras a fines de este año. Sin embargo, se cree que son cientos de los aproximadamente 2,000 conversos anuales.

En el 2021, después de sólo unos pocos meses de la demora de Lau, el número se elevó a 123. Esto es más de cinco veces el número pendiente en el 2019 y casi nueve veces el número pendiente en el 2017, cuando sólo había 14 personas que no habían recibido su documento de conversión firmado.

Según Farber, cuya organización trabaja estrechamente con los conversos y con las oficinas del gobierno que trabajan con ellos, el rabino en jefe comenzó a despejar la acumulación, firmando los documentos de conversión a un ritmo notablemente más rápido, una vez que el gobierno colapsó en junio y los prospectos de Kahana para la reforma de las conversiones murieron con él.

Farber dijo que aún no tenía ninguna evidencia concreta de ese aparente cambio de política, pero que era ¨más que anecdótico¨.

¨Le preguntamos [a la Autoridad de Conversiones] y dijeron: ´Sí, ahora están siendo firmados´¨, dijo Farber, señalando que los documentos todavía no están siendo firmados tan rápido como necesariamente podrían hacerlo.

El rabino Seth Farber, director de Itim.

¨Nos complace que el problema está empezando a ser solucionado ahora, pero esperamos que la autoridad de conversión se moverá más rápidamente para deshacer el daño que han hecho¨, dijo.

La oficina de Lau confirmó que estaba firmando los documentos más rápidamente, pero negó que esto se debía a un cambio de política o al resultado de la desaparición de la reforma de conversión de Kahana.

¨Cuando comienzas a revisar cada caso, al principio el proceso es más lento, pero con el tiempo mejora. No hay conexión con la reforma, ya sea aprobada o no¨, dijo su portavoz.

¨Si la acusación es que estamos haciendo nuestro trabajo demasiado bien, podemos manejar eso¨, bromeó.

Farber se burló de esta respuesta de la oficina del rabino en jefe, llamándola ¨cínica¨.

Farber afirmó que la conducta de Lau respecto a las conversiones equivale a una violación del mandato bíblico de ¨amar al converso¨ y a la prohibición bíblica contra ¨hacer daño al converso¨. (En la tradición judía, estas son técnicamente dos leyes separadas).

¨La tradición judía es enfática sobre el respeto y amor que debemos dar a los conversos. La prohibición de atormentar al converso es una piedra angular de la tradición halájica¨, dijo Farber.

¨Si tuviéramos un rabino que violó las leyes del Shabbat, no seguiría siendo rabino en jefe ni por un día. Pero cuando tenemos un rabino en jefe que está violando explícitamente la prohibición de la Torah de hacer daño al converso, simplemente continuamos nuestra [rutina] diaria y la mayoría de la gente no se inmuta¨.

 

Traducción: Comunidad Judía de Guayaquil
Fuente: The Times of Israel