Agosto 19 del 2022

Alejandro Magno y los judíos

Nadia Cattan

Enlace Judío México e Israel- Alejandro Magno nació en Macedonia, un reino al norte de Grecia en el año 356 a.e.c. Su infancia fue privilegiada, pues su padre Filipo II era un importante Emperador que puso la educación de su hijo en manos del mismísimo Aristóteles.

Después de que Filipo fue asesinado en un teatro, Alejandro subió al trono a sus 20 años de edad, y sin tiempo que perder comenzó a extender el imperio dejando a todos sus contemporáneos perplejos, pues a su corta edad, Alejandro logró apoderarse de una gran región del Mediterráneo, que incluía Siria, Egipto, Mesopotamia y Persia.

El Talmud cuenta que cuando Alejandro llegó a Jerusalem sintió un gran respeto por el gran Templo y mostró sus reverencias al Sacerdote que formaba parte del Sanedrín. A diferencia de egipcios, asirios o babilonios que habían maltratado al pueblo judío aprovechándose de su reducida población, Alejandro respetó a este pequeño y entonces único pueblo monoteísta y ese fue su modo de actuar en cada una de sus conquistas.

La tradición judía cuenta que, en agradecimiento, muchos judíos pusieron el nombre de Alejandro a los bebés varones que nacieron en aquellos años.

Finalmente, Alejandro continuó su camino, respetó a todas las culturas conquistadas y así surgió el helenismo; el griego se convirtió en la lengua franca del mundo antiguo durante siglos, tanto que el Nuevo Testamento se tradujo al griego.

Sin embargo, las victorias militares y ganancias territoriales no le garantizaron a Alejandro Magno salud ni bienestar. De pronto, la muerte lo sorprendió a sus 33 años de edad. Muchas teorías han surgido sobre la causa de su muerte, cómo malaria, sida y hasta envenenamiento.

Lo que es un hecho es que la historia lo recuerda como el conquistador más audaz del mundo antiguo.

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Fuente: Enlace Judío