Agosto 3 de 2022

En Uman de Ucrania, los lugareños predicen que la guerra no mantendrá alejados a todos los peregrinos judíos

POR: Lazar Berman

Un peregrino judío reacciona mientras se une a otros, frente a los guardias de la frontera ucraniana en el puesto de control Novaya Guta, cerca de Novaya Guta, Bielorrusia, viernes, 18 de septiembre del 2020.

Mientras Ucrania e Israel intentan disuadir a los feligreses del viaje de Rosh Hashanah, los lugareños esperan una participación reducida, pero muchos seguirán apareciendo -y esperan un mejor comportamiento.

UMAN, Ucrania.- Los residentes de la ciudad de Uman, en el centro de Ucrania, se han ido acostumbrando a recibir a decenas de miles de fieles judíos durante el peregrinaje anual de Rosh Hashanah. Muchos trabajan en negocios que son propiedad de judíos en septiembre, algunos han aprendido más hebreo de lo que uno esperaría y la mayoría habla con alguna medida de respeto sobre la fama y el estatus de su ciudad natal como un lugar sagrado.

Ahora, con cinco meses de guerra entre Rusia y Ucrania aún en curso, el peregrinaje está aún muy en duda. Israel y Ucrania han emitido advertencias para disuadir a los fieles, pero no está claro cuánto efecto han tenido.

¨Los lugareños en Uman, le dijeron a The Times of Israel que esta semana esperan miles de jasidím y otros para hacer el viaje de todos modos.

Incluso antes de la guerra, el peregrinaje anual, un importante impulso económico para la ciudad, se había visto gravemente interrumpido por la pandemia. En el 2020, con las restricciones para viajar por el COVID-19 aún vigentes en gran medida en todo el mundo, miles de peregrinos ultraortodoxos trataron de entrar al país.

Sólo 3,000 fieles lograron hacerlo antes de que Kiev cerrara sus fronteras para evitar un brote, mientras que otros pasaron la fiesta acampando en el lado del camino cerca a la frontera rogando que los dejaran entrar.

¨Sé que vendrán¨, dijo Dmytro, un trabajador de la construcción local disfrutando una cerveza y un cigarrillo junto a un estanque debajo del distrito judío. ¨Creemos que se cuidará su seguridad¨.

Dmytro (izquierda) disfruta unas bebidas y fuma junto a una laguna en Uman, 25 de julio del 2022.

Dmytro, quien estaba ansioso por mostrar su conocimiento de malas palabras en hebreo, trabajó durante nueve años en una tienda en la calle Pushkin en el corazón del Uman judío.

¨Debido a que los huesos del rabino Nachman están aquí, creo que van a venir¨, dijo, refiriéndose al rabino Nachman de Bratslav, un líder jasídico del siglo XVIII cuya tumba atrae a los peregrinos todos los años.

Otros anticipan una participación mucho más modesta.

¨Esperamos que sea como hace dos años, en el primer año de la pandemia¨, dijo Sergei, un conductor. ¨Alrededor de 2,000 personas que suelen venir antes, ellos van a venir y se quedarán por un tiempo. Pero no esperamos un enorme flujo de gente¨.

´Todos se benefician´

Los residentes no judíos fueron unánimes en su opinión de que, en la ausencia de una pandemia o una guerra, la peregrinación es una bendición para su ciudad.

Alina Turkolova, 25 años, en una pizzería kosher en Uman, Ucrania, 25 de julio del 2022.

 ¨En tiempos normales, está totalmente bien¨, dijo Sasha, fumando un cigarrillo junto a una tienda de judaica. ¨Todos se benefician de esto, la economía local se beneficia, la gente hace dinero, la ciudad prospera cuando la gente viene. Es como siempre, estamos felices de tenerlos aquí¨.

¨Es bueno para la ciudad¨, estuvo de acuerdo Alina Turkolava, de 25 años, que trabaja en una pizzería kosher en la calle Pushkin. Decidió estudiar hebreo durante un año en la universidad después de conocer israelíes cada septiembre.

¨De esta manera, puedo hablar con diferentes personas y conocerlos, y también gente de Israel puede visitar nuestra ciudad y puedo preguntarles sobre sus experiencias en Uman¨, dijo.

Hombres judíos en la calle cercana a la tumba del rabino Nachman de Breslov en Uman, en la víspera de la fiesta judía de Rosh Hashanah, 6 de septiembre del 2021.

La peregrinación a Uman se remonta a cientos de años. Durante su vida, el rabino Nachman exhortaba a sus seguidores a pasar Rosh Hashanah con él, y a partir de su muerte en 1810, comenzaron a hacer el peregrinaje a su tumba.

Los judíos han visto su fortuna variar ampliamente en Uman. Si bien fue un importante centro Jasidíco y del movimiento de la Ilustración judía, la ciudad también fue el lugar de sangrientos pogromos en 1749, 1768, 1918 y 1942.

A pesar de los beneficios económicos para la ciudad, las tensiones entre los lugareños y los peregrinos judíos han persistido en algunos barrios, y algunos residentes expresaron sus dudas sobre cómo sus visitantes judíos se comportan cuando vienen.

¨La mayoría no se comporta bien¨ se lamentó Dmytro. ¨Se ponen como si fueran dueños del lugar. Esperaríamos que comprendieran que son huéspedes aquí y deberían respetar eso¨

Sasha sintió de la misma manera. ¨Es verdad que muchísimo de ellos no son muy bien educados. Preferiríamos que tuvieran mejores modales¨.

Un crucifijo frente al distrito judío en Uman, Ucrania, 25 de julio del 2022.

Escena callejera en el ´ghetto´ judío en Uman, Ucrania, Rosh Hashanah 2014.

Las reyertas entre visitantes y lugareños, que han escalado en apuñalamientos y otras perturbaciones en el pasado, se han vuelto tan comunes que la policía israelí ahora envía oficiales durante la fiesta para ayudar a las autoridades locales a mantener el orden. Algunos culpan de los problemas a los jóvenes alborotadores y a otros que viajan a Uman por el ambiente de fiesta en lugar de una experiencia puramente religiosa.

¨Cada año hay muchos incidentes con los pasajeros que viajan a Uman¨, le dijo al sitio web de noticias Ynet una fuente importante en el aeropuerto Ben Gurion en el 2018. ¨Hay pasajeros que llegan al avión borrachos, o incluso drogados; hay aquellos que llegan con bolsas plásticas en lugar de maletas. Algunos viajeros llegan para el vuelo sin boletos y piden la ´generosidad´ de otros pasajeros; y muchos de ellos llegan para el vuelo literalmente en el último momento, somo si fuera un bus¨.

Incluso los refugiados de guerra que ahora están siendo alojados en hoteles kosher ya han escuchado sobre las frustraciones que los lugareños tienen con algunos de los visitantes.

Alyona, una refugiada de Kherson, encontró un empleo trabajando con niños judíos en Uman. ¨Los niños me contaron sobre la cultura y diferentes historias. Escuchamos cosas buenas y escuchamos cosas malas. Escuchamos que cuando viene mucha gente, se sienten con derechos y que no son huéspedes, sino que están a cargo aquí y surgen los conflictos¨.

 

Traducción: Comunidad Judía de Guayaquil
Fuente: The Times of Israel