Agosto 2 de 2022

¿Cuánto debería valorar Israel los intereses judíos por encima de los suyos propios?

El entonces primer ministro, Benjamin Netanyahu, estrecha la mano de A.B. Yehoshua en el 2016. El celebrado escritor fallecido creía que Israel no necesita considerar los intereses de los judíos en la Diáspora.

La cuestión de si, y hasta qué punto, debería Israel tomar en consideración los intereses de los judíos que no son ciudadanos se plantea en muchos contextos: militar, político, económico, y otros.

La verdadera naturaleza de la actual crisis de la Agencia Judía con Rusia no está clara. Rusia afirma que su base es legal: la Agencia ha violado los procedimientos locales que rigen la operación de organizaciones extranjeras en su suelo. En Israel, sin embargo, se cree que la causa es política, que la crisis es la forma de Putin de expresar su descontento con la conducta de Israel en el escenario ucraniano (la postura de Lapid pro-Ucrania), en el escenario sirio (la actividad de las FDI dentro del territorio del régimen patrocinado por Rusia) o en el escenario de los bienes raíces en Jerusalem (la promesa de transferir la propiedad del Patio de Alejandro a Rusia sigue sin cumplirse).

Una llamada de atención para Israel

Este atolladero es una llamada de atención para que Israel lleve a cabo un examen sistemático y reflexivo del equilibrio apropiado entre los intereses israelíes y los intereses judíos cuando la tensión surge entre ellos. En el presente contexto, asumiendo que la acción agresiva del gobierno israelí ayudaría a preservar la postura de la Agencia Judía como un promotor de la identidad judía en Rusia y sirve como un vehículo de aliyah para los judíos rusos, ¿sería apropiado tomar esa acción incluso si exigiera un precio real del estado? Es posible, por ejemplo, que, en respuesta a las medidas agresivas israelíes, Rusia podría optar por vender misiles antiaéreos avanzados a Siria (previamente se informó que Rusia está considerando esto), intensificando, por lo tanto, el riesgo para los aviones de la Fuerza Aérea israelí que operan sobre Siria.

La cuestión de si, y hasta qué punto, Israel debería tomar en consideración los intereses de los judíos que no son ciudadanos se plantea en muchos contextos: militar, político, económico y otros.

Militar

En el contexto militar, el dilema surge en conexión con la operación de las FDI para asesinar a Abbas al-Musawi, secretario general de Hezbollah, hace 30 años. Para vengar su muerte, Hezbollah llevó a cabo ataques terroristas en contra de la embajada israelí en Argentina y la Asociación Mutual Argentina Israelita (la AMIA -un centro comunitario judío). El resultado fue impactante: 111 personas asesinadas en retaliación por las acciones de las FDI.

El entonces jefe del Directorio de Inteligencia Militar de las FDI, General Uri Sagi, admitió, en retrospectiva, que, si hubiera estado consciente de posibles represalias en contra de judíos en el extranjero, habría reconsiderado la decisión de lanzar la operación. ¿Está en lo correcto?¿Deberían estar atadas las manos de Israel por temor a la seguridad de los judíos en todo el mundo? Cuando una operación israelí en Gaza provoca antisemitismo a nivel internacional y una ola en contra de los judíos en los campus universitarios estadounidenses, ¿debería Israel reconsiderar sus acciones?

Político

Y en el contexto político, ¿debería el primer ministro de Israel tomar en consideración las sensibilidades de un gran segmento de la Diáspora judía sobre temas de religión y estado, como el compromiso del Kotel o el reconocimiento de las conversiones no ortodoxas, cuando establece la política, incluso si necesita pagar un precio político frente a potenciales socios de la coalición? En el pasado, el Ministerio de Asuntos de la Diáspora me pidió que examinara la legalidad de tener un cierto porcentaje de escaños en la Knesset destinados por la ley para representantes de la judería de la Diáspora. Al hacerlo, algunos afirmaron que garantizaría que la voz de los judíos de la Diáspora sería escuchada en los procesos legislativos de la nación-estado judío. ¿Es esto apropiado?

Una familia reza en la sección del Kotel designada para el culto no ortodoxo.

Económico

Y en el contexto económico, durante muchos años, los judíos en la Diáspora brindaron un apoyo masivo a Israel y su sociedad, que enfrentaba enormes dificultades económicas. Ese apoyo continúa hasta este día. Sin embargo, en años recientes, la floreciente economía de Israel ha dibujado una imagen diferente: Israel ya no es el sobrino pobre de un tío estadounidense rico.

¿Ha llegado el momento de que Israel devuelva el favor a la judería de la Diáspora donde sea necesario? ¿Sería apropiado establecer una relación igualitaria de dos vías a través del flujo de los recursos israelíes, financiados por los contribuyentes israelíes, para beneficiar los intereses judíos fuera de Israel, como subsidiar Birthright Israel o financiar aspectos de la educación judía en la Diáspora?

Aunque cada uno de los ejemplos anteriores difiere de los demás, todos ellos plantean la pregunta que el presidente Vladimir Putin ha puesto delante de nosotros: ¿Hasta qué punto es responsable la nación-estado de Israel por los miembros del pueblo judío que no son ciudadanos de Israel? La mayoría de los israelíes apoyan la solidaridad con los judíos de la Diáspora. Pero ¿están dispuestos a pagar un precio militar, político, económico y de otro tipo por esto y hasta qué punto?

La Ley Básica: Israel .- La Nación-Estado del pueblo judío impone una obligación constitucional sobre el estado de garantizar la seguridad de los miembros del pueblo judío que están en apuros y en cautividad por su judeidad y trabajar para preservar el patrimonio del pueblo judío entre la judería de la Diáspora. En el sentido estricto, la ley no obliga a Israel a ir a la lona con Putin: los judíos de Rusia actualmente no están en apuros y en cautividad. La Cortina de Acero no se ha vuelto a cerrar y el comunismo ateo no es la ley en la Federación Rusa. Los judíos rusos pueden emigrar si lo desean y no se les impide practicar su judaísmo a través de la actividad religiosa, nacional o cultural en su patria.

Sin embargo, aunque la Ley de la Nación-Estado no aplica directamente bajo las circunstancias presentes, su espíritu es extremadamente relevante. Su intención es encargar a Israel con la responsabilidad de actuar en nombre de sus hermanos en la Diáspora. La intransigencia de Putin está empujando al gobierno israelí a considerar hasta qué punto está dispuesto a cumplir con esa responsabilidad al sopesar los intereses judíos generales frente a los intereses internos israelíes.

Esta no es una pregunta simple: el estado soberano que disfrutan los judíos de hoy es la innovación judía más importante en 2,000 años. La soberanía distingue entre un ciudadano, judío o no judío, y los demás, incluso si son judíos. Cualquier país aparentemente normal priorizaría sus intereses cívicos bajo cualquier circunstancia. Así, el célebre escritor fallecido, A.B. Yehoshua creía que Israel no necesita considerar los intereses de los judíos de la Diáspora. Ellos podrían elegir ser israelíes y serían bienvenidos como se prometió en la Ley de Retorno, pero si prefieren permanecer en la Diáspora, Israel no les debe nada.

Esto, sin embargo, es una opinión minoritaria. La vasta mayoría de judíos israelíes sienten que, debido a que Israel no sólo es un estado democrático sino también un estado judío, debe dar una consideración significativa a los intereses de aquellos que pertenecen al círculo de la identidad judía, incluso si está fuera del círculo de la identidad cívica israelí y tiene un costo. Menachem Begin dijo famosamente, en la noche en que fue electo primer ministro de Israel, que se veía a sí mismo como el primer ministro del pueblo judío.

Debe llevarse a cabo una discusión de principios respecto al equilibrio correcto entre los intereses israelíes y los intereses judíos. Pero es importante recordar que, incluso si Israel puede pagar un precio real por defender los intereses judíos en la crisis actual, por ejemplo, elevando el nivel de riesgo de las operaciones de la fuerza aérea en Siria, esto es un costo a corto plazo. A largo plazo, la ecuación se invertirá: traducir la visión de Israel como un estado judío en un conjunto de acciones, tales como extender la mano, a través de su apoyo a la Agencia Judía, a los judíos de Ucrania y Rusia, es la realización de nuestra razón de ser. De hecho, al final del día, los intereses judíos son los intereses israelíes.

 

El escritor es presidente del Instituto de Política del Pueblo Judío y profesor de derecho en la Universidad Bar-Ilan.

 

Fuente: The Jerusalem Post
Traducción: Comunidad Judía de Guayaquil