Julio 21 de 2022

Yosef Trumpeldor es una leyenda sionista – Opinión

POR: Eli Kavon

Yosef Trumpeldor.

El sionismo ha revivido a muchos héroes judíos antiguos y ha producido muchos héroes modernos.

Yosef Trumpeldor es un héroe empañado del movimiento sionista. El heroico Trumpeldor no tiene la culpa del escepticismo que se ha deslizado en su leyenda. Hay mucha culpa para repartir.

El sionismo ha revivido a muchos héroes judíos antiguos y ha producido muchos modernos. Desde las antiguas revueltas de los Macabeos y Bar-Kochba hasta las hazañas militares de Moshe Dayan y Ariel Sharon, el movimiento sionista siempre había buscado leyendas para reforzar un movimiento acosado y un estado asediado.

El sionismo lo hizo para inspirar a la generación pionera y endurecer a sus hijos en la lucha por la independencia en una pelea contra viento y marea. La leyenda de Trumpeldor hace un siglo fue necesaria para su tiempo e integral para la moral del Yishuv y los judíos en los primeros años del Estado de Israel.

Sin embargo, una nueva generación de intelectuales, profesores, periodistas e historiadores israelíes han comenzado a cuestionar el panteón de héroes que han sido fuente de gran inspiración y orgullo. Estos son los ¨post-sionistas¨ que condenan a Israel como colonialista y racista, construido sobre mitos que necesitan ser aplastados. Algunos intelectuales israelíes -post-sionistas como Tom Segev vienen a la mente -han convertido Masada, una vez una leyenda del desafío judío frente a enemigos abrumadores, en una historia contraproducente de suicidio masivo.

Si bien estoy de acuerdo que el suicidio masivo no debería ser un modelo para los judíos de hoy, hace 2000 años fue una declaración heroica de libertad frente a la opresión imperial. Los post-sionistas incluso degradan a Hannah Senesh como un peón del liderazgo judío en el Yishuv durante el Holocausto. Sin embargo, el ícono que ha sufrido la mayor parte de los ataques por parte de los polemistas en contra del sionismo es Yosef Trumpeldor, el héroe de Tel Hai.

El entonces presidente, Reuven Rivlin, asiste a una ceremonia conmemorativa estatal en recuerdo del héroe de guerra y activista sionista moderno temprano Yosef Trumpeldor en Tel Hai, 2017. La estatua de un león rugiendo marca las tumbas de los colonos caídos.

Pioneros judíos

Los pioneros judíos fundaron el asentamiento de Tel Hai -uno de una serie de asentamientos judíos – en la Alta Galilea en 1918. Los árabes atacaron el asentamiento en el Valle Hula después de que los franceses tomaron el control del territorio de Siria a continuación de la Primera Guerra Mundial. El 1 de marzo de 1920, cientos de árabes armados se enfrentaron a un grupo más pequeño de pioneros judíos en una batalla prolongada. Los judíos decidieron abandonar Tel Hai. La turba árabe hirió mortalmente a Yosef Trumpeldor.

Trumpeldor, nacido en Rusia, epitomizó el espíritu pionero y el desafío judío frente al enemigo. El movimiento sionista reclutó a este soldado altamente condecorado -un veterano de la guerra ruso-japonesa y organizador del Cuerpo Mula de Sión de la Primera Guerra Mundial en el ejército británico -para ayudar en la defensa de los acosados asentamientos de la Alta Galilea, incluido Tel Hai. Los testigos de los últimos momentos de vida de Trumpeldor dijeron que sus últimas palabras fueron las ahora legendarias: ¨No importa, es bueno morir por nuestro país¨.

Desde que él supuestamente murmuró esas palabras hebreas ¨tov lamut b´ad artzenu¨, Trumpeldor se convirtió en el ícono sionista. El movimiento sionista conmemora el nueve de Adar -la fecha del ataque al asentamiento en el calendario hebreo -como el Día de Tel Hai. Todos los años en ese día, las comunidades, soldados y escuelas en toda la Tierra de Israel realizan ceremonias recordatorias para el héroe pionero.

Visitarían la tumba en el sitio del asentamiento y el cementerio donde Trumpeldor está enterrado. La estatua de un león rugiendo marca las tumbas de los colonos caídos. La leyenda del patriótico Trumpeldor inspiró al joven Estado de Israel a involucrarse en una lucha por su existencia con sus enemigos árabes.

El judío ruso que perdió su brazo izquierdo por amputación después de ser herido en la guerra del zar en contra de Japón en 1904, se convirtió en un superhéroe ante los ojos tanto de los socialistas de Ben-Gurion como de los revisionistas de Jabotinsky. Todos los sionistas -la izquierda y la derecha -quisieron reclamar a Trumpeldor como propio. Sus palabras al morir se convirtieron en el credo de una nación moderna.

Sir Martin Gilbert, en su historia de Israel de 1998, describe la exaltación de Trumpeldor en el Yishuv:

¨La muerte de Trumpeldor iba a tener un impacto sustancial en el movimiento sionista. Sólo tenía 40 años cuando fue asesinado. Se escribieron canciones, poemas e historias cortas sobre él. Los niños recibieron su nombre. Su correspondencia, diario y memorias personales, que fueron publicadas dos años después de su muerte, se convirtieron en un texto básico para la juventud sionista. Tanto los sionistas socialistas como los de derecha iban a encontrar inspiración en la historia de su vida. Un movimiento joven, Brit Trumpeldor (Betar), fundado en la ciudad letona de Riga tres años después de la muerte de Trumpeldor, se convirtió en el abanderado de la ideología militarista y nacionalista¨.

Pero la idealización ¨e idolatría¨ -de las acciones de Trumpeldor y de sus últimas palabras no perdurarían. En su innovador estudio de la historiografía y la memoria sionista, Raíces Recuperadas (1996), la historiadora Yael Zerubavel, rastrea cómo cambiaron las actitudes hacia Trumpeldor a medida que se desarrollaba la historia de Israel. Después de los horrores de la guerra interminable, los israelíes comenzaron a preguntarse, de hecho, si era ¨bueno morir por nuestro país¨.

El legado de Trumpeldor

Muchos sabras comenzaron a cuestionarse si las últimas patrióticas palabras de Trumpeldor fueron dichas alguna vez. Quizás Trumpeldor, un judío ruso cuyo hebreo podría no haber sido tan fluido, simplemente maldijo en ruso.

La discapacidad de Trumpeldor también se convirtió en objeto del humor negro. Los israelíes bromeaban sobre la estatua del león en la tumba de Trumpeldor, argumentando que era hueca. De hecho, comenzaron a cuestionar la historia y la mitología que rodeaba a la leyenda de un pionero armado. Tel Hai, una vez central para la ideología y espíritu sionista, se convirtió en un mito deslucido, el objeto de infinitas bromas.

Los post-sionistas han aplastado a Trumpeldor como otro ícono más del sionismo, Muchos, si no todos, los post-sionistas, descreditaron a Tel Hai como una forma de perder la legitimidad de Israel como un estado judío. Creyeron que era solamente un ejercicio en el colonialismo.

Sin embargo, ha llegado el momento de revivir a Trumpeldor como el héroe de Tel Hai y una leyenda del sionismo, sin recurrir al tipo de creación que debería reservarse para los niños de jardín de infantes. Importa poco cuáles fueron las últimas palabras de Trumpeldor. Importa poco si elogió a Israel en los últimos minutos de su vida o simplemente maldijo su destino. Yosef Trumpeldor fue -y es -un héroe genuino de todos los judíos y sionistas.

Fue un héroe de guerra en el ejército ruso, fundador del batallón judío conocido como Cuerpo de Mula de Sion durante la Primera Guerra Mundial y fue un organizador de primera clase de la juventud sionista en todo la Empalizada de Asentamiento. Su muerte en Tel Hai fue, de hecho, un acto de heroísmo. Si expiró maldiciendo su suerte en palabrotas rusas, sólo destaca la humanidad de un hombre valiente que no quería morir. Su papel en la defensa de Tel Hai inspiró a generaciones de israelíes que lucharon por el Estado Judío.

Hamas, Hezbollah e Irán todavía amenazan a Israel hoy en día y el heroísmo de Trumpeldor todavía es vital. Quizás los chistes sobre el brazo perdido de Trumpeldor refleja una evaluación más madura de quién era realmente el hombre. No deberíamos retratar a Trumpeldor como un dios olímpico en el panteón sionista. Era un hombre valiente; era un ser humano. El pueblo judío tiene necesidad de modelos que emular -no humanos semidivinos que adorar.

El sionismo, después de más de un siglo, sigue siendo un movimiento e ideología vitales. El desafío que los judíos enfrentan en Israel y en la Diáspora es moldear un nuevo sionismo que es los suficientemente maduro para admitir que el movimiento ha cometido errores en el pasado -y en su interpretación del pasado antiguo y los 2000 años de largo exilio -y seguir adelante con las lecciones de historia hacia el futuro.

No hay duda de que la actitud del establecimiento israelí y el trato a los sobrevivientes del Holocausto, a los inmigrantes judíos de tierras árabes, a los árabes israelíes y a otros merece someterse a la crítica. Pero prescindamos del libelo de que el sionismo está construido sobre mitos y mentiras, tanto antiguas como modernas. Bar-Kochba en Betar y Trumpeldor en Tel Hai son héroes válidos en la historia del pueblo judío y Eretz Ysrael.

El logro de la soberanía judía en Israel, la creación de un ejército y un parlamento judíos, el proyecto para crear el tipo de ¨Nuevo Judío¨ que se defendería por sí mismo y reviviría la gloria del pasado -incluida la de la diáspora, son todos objetivos que deberían ser elogiados. No necesitamos buscar íconos para adorar. Necesitamos modelos humanos que continuarán inspirando.

El escritor es rabino de la Congregación Anshei Sholom en West Palm Beach, Florida.

 

Traducción: Comunidad Judía de Guayaquil
Fuente: The Times of Israel