Junio 28 del 2022

Judíos en el Ejército Rojo: reconocimiento tardío a una memorable participación

A 81 años del comienzo de la Operación Barbarossa, un libro repasa la realidad judía en el ejército soviético.


Ejérctio Rojo. Wikimedia.

Se cumplieron en estos días, 81 años de la invasión nazi a la Unión Soviética de entonces conocida como Operación Barbarossa.  La oportunidad se presta para abordar la razón por la cual durante mucho tiempo, el Holocausto y el Heroísmo  de los judíos en la Unión Soviética de entonces fueron prácticamente olvidados o relegados a un segundo plano, salvo en las pequeñas comunidades de judíos comunistas.

Como es sabido, la antedicha invasión causó el asesinato de casi 2.500.000 judíos en el espacio de la Unión Soviética. Recuérdese que antes de la Conferencia de Wannsee a comienzos de 1942 en la cual el nazismo resolvió la solución final al tópico judío y del funcionamiento de las cámaras de gas en Auschwitz, fueron asesinados  en este espacio más de 1.000.000 judíos, la mayoría fusilados y tales efectos me permito invocar entre otras, las matanzas perpetradas en Punar (Lituania) y Baby Iar (Ucrania).

Pero hubo algo más y hoy configura un capítulo memorable de la historia judía moderna. Me refiero a la participación judía en el Ejército Rojo. La Profesora Catherine Meridall, historiadora de la Universidad de Londres, aborda  en su libro «La Guerra de Iván» la vida de los combatientes soviéticos y señala que si bien formalmente todos los soldados estaban en un plano de igualdad, el antisemitismo afloró en distintos espacios del ejército rojo. Aún así, los judíos  no se amilanaron e incluso hubieron casos de quienes ocultaron su identidad judía y de esa manera poder participar en la lucha, todo lo cual  posibilitó más tarde,    calibrar en toda su  dimensión la participación judía en el ejército rojo.

Más aún, a medida que se conocieron los guarismos  del Holocausto, los judíos sintieron la necesidad de  demostrar a sus colegas  gentiles que los   judíos no se equiparan al   rebaño conducido a la matanza. De ahí que se ofrecieron a servir y ejecutar tareas de enorme riesgo.

En el año 2009 en compañía de mi esposa y un pequeño grupo israelí, efectuamos un interesantísimo periplo a Moscú y a San Petersburgo. En esta ciudad, en el servicio religioso del sábado de   mañana celebrado en la hermosa sinagoga de la ciudad, aprovechando mi conocimiento básico del idioma ídish, departí con tres feligreses locales de avanzada edad. A los tres les formulé la misma pregunta: ¿dónde estuvieron en la última guerra mundial? Los tres respondieron que sirvieron en el ejército rojo, incluso uno de ellos había sido herido. No fueron los únicos. Medio millón de judíos combatieron en el ejército rojo desplegando valor y coraje.120.000 cayeron en  la confrontación bélica en tanto que 80.000 cayeron prisioneros y posteriormente  fueron asesinados por los nazis.

El rol de la mujer judía combatiente en el ejército rojo fue por momentos épico. Solamente y título de ejemplo, cabe invocar el   caso de la aviadora judía Lydia  Litvyak que derribó 12 aviones germánicos. Mucho tiempo después de finalizada la guerra, se supo del caso de Sofía Golovinskaya Zijrovna quien durante el sitio a Leningrado y contando con  40 años de edad, perteneció a una unidad  encargada de  ubicar y desactivar minas y materiales explosivos. En este contexto, Sofía neutralizó 750 minas, por todo lo cual se hizo acreedora a cinco medallas, falleciendo en el año 2005  a la edad de 96 años.

La contribución judía al ejército soviético fue enorme. Sirvieron 300 generales, 160.000 judíos se hicieron acreedores a distintos reconocimientos y entre este colectivo, 150 de ellos al prestigioso título de «Héroe de la Unión Soviética». Más aún.  El historiador israelí Prof. Simja Goldin señala que una vez finalizada la contienda bélica  cuando los soviéticos se apercibieron del enorme número de judíos que se hicieron acreedores a condecoraciones, resolvieron limitar su número ante el temor de  las eventuales secuelas que un reconocimiento   de esta índole y  dimensión podría acarrear en la propia Unión Soviética.

La participación judía fue igualmente gravitante en otros espacios menos conocidos del quehacer bélico soviético. La compañía Mig erigida en 1939 y fabricante hasta nuestros días de los aviones Mig de combate, fue erigida por dos socios, uno de los cuales era judío. Se trata del Ingeniero Aeronáutico Mijail Gurwitz.

En los días que precedieron a la Operación Barbarossa,el Comisario de Armamentos de la Unión Soviética era  Boris Vannikov. De condición judía,  ante la eventual invasión nazi a la Unión Soviética, elaboró un plan que incluía el traslado de cientos de establecimientos militares de las zonas de Ucrania y Bielorussia hacia áreas interiores de la Unión Soviética. Al tomar notoriedad su plan y dos semanas previo al inicio de las hostilidades,   las autoridades soviéticas lo detienen  y torturan, acusándolo de ser espía alemán.

Al comenzar la Operación Barbarosa,Stalin solicitó de  Vannikov formular sus recomendaciones por escrito y una vez recibidas al igual que José el Justo en el texto bíblico,  Stalin no sólo dispuso su liberación sino que lo designó Vice Ministro de Armamentos. Cuando Vannikov es liberado,   impartió la orden inmediata de trasladar 200 establecimientos de la industria militar soviética a los Montes Urales y zonas interiores de la Unión Soviética, alejándolas del   fuego y asedio nazis. Algunos de estos establecimientos comenzaron a funcionar cuando ni siquiera poseían techo. Historiadores militares estiman que parte importante del triunfo soviético en este espacio se debió al plan de Vannikov, no en vano fue la primera persona en las URSS que se hizo acreedora por tercera vez al título de Héroe del Quehacer Socialista.

EL SILENCIO DE TANTOS AÑOS

¿Cómo explicar todo este silencio de tantos años? Las causas son diversas. El silenció que caracterizó en los primeros años a todos los sobrevivientes del Holocausto, la guerra fría, el rechazo terminante al modelo soviético, la prohibición de practicar libremente una vida judía  en la Unión Soviética impidió rastrear sus raíces históricas incluida la época nazi,  la larga lucha desplegada por el judaísmo soviético por migrar de la URSS a los que cabe agregar la postura hostil de la Unión Soviética hacia el Estado de Israel suministrando armamento de gran volumen a países árabes que a la sazón abogaban  abiertamente su destrucción. Aún así, cabe recordar  porque es de estricta justicia histórica, que todo el bloque soviético desempeño un rol importante en el nacimiento de Israel.

Con el desmembramiento de la Unión Soviética y la presencia de aproximadamente 1.000.000 de judíos soviéticos que se radican en Israel a partir de los años 90 del siglo anterior, fue posible igualmente acceder a los pertinentes archivos así como valiosos testimonios directos y de tal modo,   calibrar en su real dimensión  este capítulo importante de la historia judía  incluido el rol que desempeñaron  los judíos en las diferentes organizaciones de partisanos de este espacio

Aunque tardíamente, Israel no olvida este memorable capítulo de la vida judía moderna y por decisión gubernamental, al igual que en la Federación Rusa, cada 9 de mayo-día que marcó la derrota definitiva del nazismo-   celebra y recuerda   este evento en distintos espacios de su sociedad, incluida una sesión especial de su parlamento.

 

Fuente: Aurora Digital