Junio 17 del 2022

El buque Altalena, una herida todavía abierta

Se cumplen 74 años de una batalla entre facciones militares israelíes en la que murieron 19 combatientes. Un historiador fue testigo y recuerda la tragedia protagonizada por dos figuras que años después lideraron el país: Itzhak Rabin y Menachem Begin.

El Estado de Israel sufre una herida nacional llamada Altalena, una historia dolorosa de la que hoy se cumplen 74 años según el calendario hebreo. Tenía 12 años y fui testigo: vi el humo que emanaba desde el buque hacia el cielo y asistí a los funerales de algunas de sus víctimas.

En esa batalla murieron 19 soldados: 16 miembros del Etzel, un grupo paramilitar israelí, y tres soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Es probable que la mayoría de los ciudadanos israelíes no conozcan la historia, así que vale la pena un breve resumen.

El buque Altalena, incendiado en la costa de Tel Aviv. (Hans Pinn)

Antes del establecimiento del Estado de Israel tres fuerzas militares operaron con el objetivo de lograr la independencia. La Haganá, que incluía al Palmaj, era la fuerza de combate oficial del establecimiento judío en el Mandato Británico de Palestina y fue la predecesora de las FDI. El Etzel, cuyas siglas significan Organización Militar Nacional, y el Lehi (Combatientes por la Libertad de Israel) se unieron al ejército tras la fundación del Estado.

El Altalena originalmente era un buque que sirvió al ejército de Estados Unidos durante la segunda guerra mundial, posteriormente adquirido por el brazo de Etzel en el extranjero. En junio de 1948, un mes después de la declaración de la independencia israelí, llegó a las costas de Kfar Vitkin, al norte de Netanya, con un cargamento de armas que el gobierno francés entregó al Etzel y alrededor de mil combatientes que iban a ser absorbidos por las FDI.

En esa batalla murieron 19 soldados: 16 miembros del Etzel, un grupo paramilitar israelí, y tres soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel.

Etzel pretendía equipar con esas armas a sus batallones, pero las negociaciones con las FDI fracasaron y Kfar Vitkin se convirtió en zona de guerra. Luego el buque navegó hacia la costa de Tel Aviv, en donde se suponía que podría resolverse la crisis, en un viaje custodiado por buques de guerra del ejército israelí.

Los contactos entre las partes fracasaron y el gobierno israelí determinó que la única salida al conflicto era la rendición de los miembros del Etzel. El intercambio de disparos en Tel Aviv se produjo principalmente entre una fuerza del Palmaj comandada por Itzhak Rabin, años después primer ministro de Israel, y hombres armados que descendían del Altalena y buscaban llegar a la orilla.

Yitzhak Rabin y Menachem Begin en 1977. (GPO)

Rabin se basó en una información que le indicaba que Etzel buscaba tomar por la fuerza el poder del país recién establecido. Durante las negociaciones posteriores testificó que “se le informó la orden de bombardear el buque con un cañón”. Pinchas Vaza, oficial de las FDI, definió a la escena como “un espectáculo horrible, de hermanos contra hermanos matándose unos a otros”.

Menachem Begin, comandante del Altalena y también primer ministro tiempo después, contó a la nación lo que se vivía desde adentro del buque, con lágrimas en su rostro. “La orden que recibí decía que detuviera a los comandantes del Etzel, incluido Begin”, recordó Rabin. Tiempo después, en 1976 cuando se postuló para primer ministro, Rabin contó que aquella batalla “fue mi día más negro” en su carrera militar.

Casi 30 años después de la Batalla del Altalena, tras la elección de Begin como primer ministro, su antecesor Rabin le entregó el poder aunque en el fondo estaba convencido, como escribió en su libro, que los votantes se habían equivocado. Cuando Begin leyó ese fragmento del libro comentó: “Si el votante hubiera elegido así hace 25 años, la paz también hubiera llegado antes”.

 

Fuente: Ynet Español