Junio 8 del 2022

Elisabeth Abegg, la alemana que vendió sus joyas para salvar judíos

Por Dr. Israel Jamitovsky

Yad Vashem

Cuando se aborda y analiza la trayectoria de los Justos entre las Naciones previo y durante la Segunda Guerra Mundial, se percibe que se trata de personas que actuaron en espacios ocupados por los nazis o que en el futuro caerían bajo dominio nazi. Recuerdo que hace varios años leí un excelente libro del historiador israelí Moshé Zimmermann -especializado en  historia de  Alemania- en el que describía la angustiante coyuntura de los judíos en Alemania desde el estallido de la Segunda Guerra Mundial, habida cuenta que hasta el comienzo de las hostilidades,  sólo dos tercios de la comunidad judía había migrado de Alemania.

En este contexto, me pregunté si  existió algún Justo o Justa entre las Naciones que emergió en la misma Alemania una vez estallada la guerra y en mi búsqueda llegué al nombre de Elisabeth Abegg. Nacida el año 1882 en Estrasburgo capital de Alsacia, en 1882 se matriculó en la Universidad de Leipzig en cuyo marco estudió historia, filología clásica  y estudios románicos y en 1916 obtiene el doctorado en Historia en la Universidad de Leipzig.Desde muy joven acusó la influencia del  gran teólogo, humanista y médico alsaciano Albert Schweitzer.

En 1918 se traslada a Berlín, cuando  la región de Alsacia pasa a dominio francés.En Berlín comienza a impartir en un colegio secundario, se involucra en tareas de ayuda organizada por la comunidad cuácara (Sociedad Religiosa de los Amigos) y se convierte en militante del  Partido Democrático Alemán.Fue igualmente una activista social y comunitaria en el Este de Berlín  así como en la Organización de Jóvenes Discapacitados.

Una vez que Adolf Hitler asumiera el poder en 1933, criticó acerbamente el régimen y a raíz de ello fue trasladada a otro colegio, en 1938 fue interrogada por la Gestapo,   pero  en 1940 fue forzada a retirarse prematuramente de la docencia a raíz de una delación. Unos  años después se convierte oficialmente al  Cuaquerismo.

Cuando en 1942 Anna Hirshberg-amiga  judía suya durante cuarenta años-fue deportada al Este, Elisabeth Abbeg comprendió en toda su dimensión el genuino significado de la persecución a los judíos y el sombrío final que  les esperaba..En este contexto, Elizabeth Abegg resolvió agotar todos los recursos y medios a su alcance para encontrar un refugio seguro para los  judíos alemanes.  Promovió la formación de una extensa red de rescatadores incluidos sus amigos cuáqueros y sus antiguos alumnos, para ocultar y proporcionar a los judíos un refugio seguro.

Elisabeth Abbeg alojó temporariamente  a decenas de judíos en su apartamento de Tempelhof en Berlín que  contaba con tres habitaciones y media,  en el cual residían su hermana discapacitada y su madre de 86 años así como en apartamentos vecinos  y  de tal modo les aseguró alojamiento permanente en Berlín, Prusia Oriental y Alsacia. Conjuntamente con sus compañeros del movimiento cuáquero escatimó su propia comida para suministrar cartillas de racionamiento a sus protegidos.

Desconocía la  mayoría de los judíos que solicitaron su ayuda, pero nunca vaciló en hacerlo asumiendo considerables riesgos, habida cuenta que sus vecinos eran nazis activos.

La identificación de su quehacer fue tal, que llegó hasta vender sus  propias joyas para recolectar fondos  y de ese modo posibilitar la huida de  judíos a Suiza.Obtuvo igualmente documentación falsa para otros judíos. En enero de 1943, Elizabeth Abegg tomó la iniciativa y se dirigió a Liselotte Pereles directora de una guardería de Berlín  y dado el peligro reinante y la sombría perspectiva,  la  persuadió que pasara a la clandestinidad junto con su sobrina de ocho años. En mérito a su visión y coraje, ambas  pudieron salvarse.

Se estima que entre 1942 y 1945 Elizabeth Abegg protegió y salvó la vida de alrededor de 80 judíos.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Elisabeth Abegg retornó a la docencia,  continuó impartiendo clases, fue miembro del Partido Social Demócrata de Alemania y activa en el colectivo cuáquero.

En 1957, un grupo de judíos que Elisabeth Abegg había rescatado y salvado durante el Holocausto, publicó un libro titulado »Y una luz brilló en la oscuridad» dedicado a difundir y perpetuar su noble quehacer.Parte de  esos  judíos continuaron en contacto con ella hasta el final de sus días.

Como era de esperar Elisabeth Abegg se hizo acreedora a honorosas y merecidas distinciones.  En 1957 recibió la Orden de Mérito de la República Federal Alemana, en 1967 fue reconocida como Justa entre las Naciones por el Instituto Iad Vashem de Jerusalén, en 1991 se erigió una placa conmemorativa en el barrio de Tempelhof en Berlín en el cual precisamente Elisabeth Abbeg residió, en tanto que en el  2006 una calle también de Berlín Mitte recibió su nombre.

Falleció en Berlín el 8 de agosto de 1974.

 

Fuente: Aurora Digital