Junio 7 de 2022

Yair Lapid es el hombre que mantiene unida a la coalición de Israel

POR: Yaakov Katz


YAIR LAPID: Comprometido a trabajar duro.

Desde mantener unido al gobierno hasta dirigir las relaciones exteriores de Israel, Yair Lapid está dejando su huella.

El 27 de marzo, el ministro de relaciones exteriores, Yair Lapid, hizo historia. Los ministros de relaciones exteriores árabes de Marruecos, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Egipto aterrizaron sus aviones privados en la Base de la Fuerza Aérea Nevatim en el Negev para participar en una cumbre regional sin precedentes, a la que asistió el secretario de estado de Estados Unidos, Antony Blinken.

La ubicación elegida prudentemente fue un complejo hotelero de lujo afuera de Sde Boker, un kibutz seco y arenoso famoso por ser la casa de retiro y lugar de descanso final del padre fundador de Israel, David Ben-Gurion.

Esa noche, los seis ministros de relaciones exteriores se reunieron en una sala privada para una cena casual. Se quitaron las corbatas, pero las chaquetas permanecieron puestas al principio, a medida que los diplomáticos se acomodaban en sus sillas alrededor de la mesa redonda.

Lapid se sentó entre Blinken y su homólogo marroquí, Nasser Bourita. Antes de entrar a la sala, Lapid le dijo a su personal que no lo interrumpieran ni lo molestaran. Esta era una oportunidad única para crear una relación íntima con algunos de los socios regionales más importantes de Israel. Si alguien iba a entrar en la sala tendría que ser realmente importante.

Nadie en la sala lo sabía, pero cuando comenzó la cena, dos terroristas árabes israelíes afiliados con Estado Islámico caminaron por una calle en Hadera y comenzaron a disparar en todas direcciones. Dos oficiales de la Policía de Frontera fueron asesinados y otros 12 fueron heridos, antes de que un policía de élite fuera de servicio, cenando en un restaurante cercano, matara a los terroristas.

El ministro de relaciones exteriores de Bahrein Abdullatif bin Rashid al-Zayani, el ministro de relaciones exteriores de Egipto Sameh Shoukry, Lapid, el secretario de estado de Estados Unidos Antony Blinken, el ministro de relaciones exteriores de Marruecos Nasser Bourita y el ministro de relaciones exteriores de los EAU Sheikh Abdullah bin Zayed al-Nahyan, posan para una foto de grupo en Sde Boker, 28 de marzo.

Repentinamente, la puerta se abrió y Lapid vio a Yael Bar, su jefa de comunicaciones, parada afuera. De inmediato, se dio cuenta que algo había sucedido. ¨Debe salir¨, le dijo Bar al ministro de relaciones exteriores.

Dirigiéndose al pasillo, Lapid recibió una actualización inmediata sobre el ataque. Tuvo un momento para ordenar sus pensamientos mientras caminaba de regreso al comedor, sabiendo que era el momento que podría hacer o deshacer la cumbre.

¨Hubo un ataque terrorista¨, les dijo Lapid a los ministros de relaciones exteriores, quienes luego dijeron que se dieron cuenta de inmediato que algo malo había sucedido por la manera en que él se veía. ¨No tengo los detalles, pero les diré una cosa: si no lo condenamos juntos, ahora, esta cumbre se acabó porque entonces sólo sería una fachada¨.

Hubo un momento de silencio mientras el grupo -cuatro de ellos de países árabes -digerían lo que acababan de escuchar. Lapid sabía que era el momento de la verdad; todo lo que se necesitaría para romper la cumbre sería que uno de los ministros dijera que necesitaba llamar a casa primero para consultar.

El primero en hablar fue el ministro de relaciones exteriores egipcio, Sameh Shoukry. ¨Por supuesto¨, dijo, agregando que su país y el resto alrededor de la mesa siempre condenaban los ataques terroristas en contra de civiles. Lapid supo que la cumbre podría tener éxito.

Lapid luego le pregunto al grupo si estaban de acuerdo con que él saliera nuevamente de la sala para emitir una declaración condenando el ataque en nombre de todos a los medios de comunicación. El grupo lo aprobó y le dio instrucciones para redactar la declaración como mejor le pareciera.

Fue en ese momento, recordó Lapid en una entrevista con The Jerusalem Post esta semana, que supo que algo había cambiado en Medio Oriente.

¨Supe que esto realmente era algo más, algo diferente, nuevo y tangible¨, dijo.

La reunión con Lapid tuvo lugar en su oficina de la Knesset. En una pared hay fotografías de sus reuniones con líderes de todo el mundo. Ahí está recostado sobre un sofá consultando con el entonces presidente Bill Clinton; está abrazando a Emmanuel Macron en la entrada del Palacio del Elíseo; posando para una foto con el primer ministro británico Boris Johnson; sentado, cuando todavía se necesitaban mascarillas, con el presidente egipcio Abdel Fattah el-Sisi; y dándole la mano al presidente Joe Biden en la Casa Blanca, cuando se desempeñaba como vicepresidente.

En la pared adyacente está una foto enmarcada de Lapid abrazando a su esposa Lihi. La pareja se casó en 1990 y tienen dos hijos, un hijo y una hija, Yael, sobre la cual han sido abiertos respecto el autismo que tiene, así como de su lucha como padres. Apenas la semana pasada, rompió en lágrimas en el gabinete cuando los ministros discutieron un proyecto de ley destinado a aprobar la designación de 2 billones de shekels para las personas con discapacidades.

¨Esta es la cosa más importante que jamás harán¨, dijo Lapid apasionadamente a sus compañeros ministros sobre la legislación propuesta.

Ha sido un momento raro ver el lado emocional de Lapid durante el último año y desde la formación de este gobierno. A menudo, simplemente parece que no hay tiempo.

Un elemento fijo de Israel durante décadas como periodista y presentador de televisión, Lapid entró en la política hace exactamente una década, estableciendo el partido Yesh Atid y ganando 19 escaños en las elecciones del 2013. Fue entonces cuando su sociedad con el primer ministro Naftali Bennett se formó por primera vez. Después de las elecciones del 2013, el entonces primer ministro Benjamin Netanyahu no quiso incorporar al partido Hogar Judío de Bennett en su coalición. Lapid y Bennett formaron lo que llegó a ser conocido como el Vínculo de Hermanos, forzando a Netanyahu a tomarlos a ambos y no sólo a uno.

En los 10 años desde entonces, su carrera política ha visto sus altos y bajos. Pero al mismo tiempo, Yesh Atid se ha establecido a sí mismo como el segundo partido más grande en la Knesset y el único contendiente potencial en contra de Netanyahu por el primer puesto.

Lapid admite que el año pasado no fue simple. Servir como ministro de relaciones exteriores al mismo tiempo que ser la persona responsable por la supervivencia del gobierno -fue él, y no Naftali Bennett, quien fue elegido por el presidente el año pasado para formar la coalición – ha sido, dijo, como tener 1,000 pelotas arriba, en el aire, a la vez, constantemente y todo el tiempo. El desafío agregado, continuó, es que el trabajo nunca termina.

¨Déjeme recordarle lo que las personas tienden a olvidar¨, dijo Lapid durante la entrevista, realizada en perfecto inglés. ¨Recibí el mandato del presidente para formar este gobierno y, por lo tanto, estoy formalmente a cargo de ayudar a que exista. El primer ministro y yo tenemos un arreglo que funciona muy bien para nosotros [incluyendo] quién lidia con qué, así como el mantenimiento de la coalición, aunque él está trabajando duro en esto en las últimas semanas porque ha tenido problemas en su propio partido¨.

Y los problemas abundan. En las últimas semanas, apenas ha habido un día en que la oposición, los medios de comunicación e incluso los miembros de la coalición no hayan hecho un panegírico de este gobierno, actualmente colgando de lo que parece un hilo, con sólo 60 miembros.

Incluso esos 60 parlamentarios no están asegurados por completo. Bennett está lidiando con una reorganización en su oficina, así como con el constante temor de que miembros adicionales de la coalición del partido Yamina puedan saltar del barco directamente a las manos del líder de la oposición Benjamin Netanyahu y darle las llaves para un nuevo gobierno.

Con el primer ministro Naftali Bennett en la Knesset: El arreglo funciona bien.

Todo esto obliga a Lapid a ser algo como un encantador de la coalición. Cuando la parlamentaria de Meretz, Ghaida Rinawie Zoabi anunció hace dos semanas que dejaría el gobierno, no fue Bennett quien se reunió con ella para intentar y salvar el gobierno, sino Lapid. Cuando el parlamentario de Azul y Blanco Michael Biton anunció que ya no votaría con la coalición, Lapid tuvo que intervenir nuevamente. Cuando hay problemas con Ra´am y su líder, el parlamentario Mansour Abbas, es Lapid quien es llamado al plató.

¨Todas las semanas vengo aquí con personas que me están diciendo que esto se acabó y yo digo, wow, eso es realmente triste. Y luego ganamos todos y cada uno de los votos, o casi todos y cada uno de los votos -no sin agonía, no sin algo de dolor en la sala, pero está bien¨, explicó.

Al hablar de los miembros de Yesh Atid y el personal de su oficina, existe la sensación de que comparten un propósito en común y un sentido de lealtad -al partido, a su líder, a la coalición y al país. Le pregunté a Lapid por qué la oficina y el partido de Bennett siempre parece como que están derrumbándose, mientras en su propia oficina y su propio partido, el estado de ánimo es completamente diferente.

¨Tengo una organización alrededor de mí que fue creada con el propósito de gobernar y fue creada como esto hace mucho, mucho tiempo¨, explicó. ¨Al principio, Yesh Atid se formó con la visión de gobernar, ya que siempre supimos que el centro es donde la mayoría de los israelíes están y nos dimos cuenta de que si podemos crear un partido centrista que expresará esta visión, se convertirá en el partido gobernante. Este no es el caso con Yamina. Por lo tanto, no creo que Naftali Bennett tenga menos talento que yo y creo que es por lo menos igual de inteligente. Y, por lo tanto, si tuviera el tiempo, probablemente tendría una organización que sea tan eficiente, pero no tuvo el tiempo¨.

Esta defensa de Bennett fue evidente durante toda la entrevista. En una serie de ocasiones, Lapid podría haber criticado al actual primer ministro, la persona que -según algunos informes de los medios de comunicación -está compitiendo en este momento para ver quién se desempeñará como primer ministro si la coalición se derrumba.

Según su acuerdo firmado el pasado junio, si el parlamentario que derriba la coalición viene del campo de Lapid, Bennett sigue como primer ministro durante el período interino de elecciones y si el parlamentario viene de la facción de derecha de Bennett dentro del gobierno, entonces Lapid lo reemplaza en la Oficina del Primer Ministro.

Pero si hay algo que ha sido la seña de identidad de este gobierno, es la participación de un partido árabe israelí en la coalición por primera vez en la historia israelí. Lapid cree firmemente en la sociedad con Ra´am y Abbas, a quien llama un amigo y alguien que es realmente un pensador.

Cuando se le preguntó cómo es que después de un año de mostrar al país cómo es una asociación árabe judía, el 70% de los israelíes -incluido un significativo número de árabes -no quieren ver a un partido árabe en una futura coalición, Lapid explicó que Israel todavía está en medio de un proceso.

¨Hemos cambiado algo fundamental en la manera en que Israel ve la coexistencia y es un proceso. Creo que va a tener éxito. Creo que lo estamos haciendo bien considerando la cantidad de obituarios sobre mí y este gobierno que leo. Pero comprendo que es un proceso¨, dijo.

Este gobierno, explicó, tomó la decisión de no ignorar el hecho de que el 20% de los israelíes son árabes y tienen necesidades. ¨Y, por lo tanto, lo correcto es tenerlos dentro del gobierno. Pero hay que acostumbrarse y eso es lo que estamos haciendo¨, dijo.

También defiende sus decisiones últimamente de confiar ocasionalmente en la Lista Conjunta -un partido árabe en la oposición -para ayudar a ganar algunos votos en la Knesset, una medida que ha sido denunciada por Netanyahu y el Likud como una traición a los ideales judíos y sionistas que podría conducir a la caída de Israel.

¨Cómo puede ser una destrucción si tienes un gobierno funcionando que lo hizo tan bien el año pasado en términos de cambiar las vidas de los ciudadanos israelíes para mejor¨, preguntó Lapid. ¨Hemos hecho todo, desde la matrícula para los soldados, asistencia para los sobrevivientes del Holocausto, ayuda para los negocios pequeños y proveer para las necesidades de los ancianos. Este gobierno está haciendo todo un mundo de bien. Ahora, el hecho de que la oposición esté chillando y gritando es lo que se supone que ellos hagan. Si me pregunta si me gusta este estilo, odio este estilo. Si me pregunta si están polarizando a este país hasta un nivel peligroso por razones políticas, la respuesta es sí¨.

La semana pasada, una encuesta del Jerusalem Post encuestó a israelíes en tres escenarios diferentes antes de la posibilidad de que nuevas elecciones estén en el horizonte. En todos los tres escenarios los números fluctuaron para casi todos los partidos, excepto uno: Yesh Atid. En todos los tres escenarios, incluido uno en el que Itamar Ben-Gvir se postula solo y recibe seis escaños, Yesh Atid recibe consistentemente el mismo número de asientos, 20.

Para Lapid, quien se llama a sí mismo un ¨tipo del medio¨, esto refuerza el sentimiento de que parece creer genuinamente que el centro es donde el pueblo israelí está y que, aunque algunas veces es difícil equilibrar estar en el centro, vale la pena mantener ese curso.

¨Cuando las personas dicen ´estoy en la Derecha´ o ´estoy en la Izquierda´, estás en la derecha o la izquierda de algo y estás en la derecha o en la izquierda de la única cosa que importa, lo cual es el centro, que es la gente trabajadora que hace funcionar la máquina¨, explicó.

¨Todo país, no sólo Israel, está formado de grandes contradicciones: estado versus religión, judaísmo versus democracia, mercado libre versus compasión, y seguridad versus derechos civiles. El negocio del gobierno es equilibrarlos. Esta es la razón por la que necesitamos el centro y esta es la razón por la que necesitamos que el centro gobierne y arregle todo para que la gente pueda vivir. Ahora, en un mundo que está más y más polarizado, la necesidad de un centro es cada vez mayor y esa es la razón por la que tuvimos que formar un gobierno a fin de asegurarnos de que esto suceda¨, continuó.

Y él sinceramente cree que el gobierno salvó al país. Israel, dijo, estaba en camino de convertirse en un estado no democrático y estar liderado por alguien -Netanyahu -que está enfrentando cargos criminales. Si este gobierno actual cae, afirmó, el que Netanyahu quiere formar no estará realmente liderado por él. Será, dijo, el parlamentario Itamar Ben-Gvir quien dirija el espectáculo.

¨La gente piensa que esto es retroceder, no lo es. Esto es algo totalmente nuevo y 10 veces peor que lo que teníamos antes de este gobierno, porque no es democrático y esta ecuación entre Bibi y Ben-Gvir, creo que todos sabemos cuál es el lado más fuerte de la ecuación¨, dijo.

Con todos los problemas de la coalición, es difícil comprender cómo Lapid encuentra el tiempo para también desempeñarse como ministro de relaciones exteriores, pero lo hace. Desde el establecimiento del gobierno el año pasado, parece que apenas pasa un día sin que se reúna o hable con un homólogo extranjero, ya sea en Israel o en otro lugar en el exterior. Ha estado en EAU, Marruecos, Bahrein, Egipto, Jordania, Estados Unidos, Roma, Londres, Paris, Bruselas y más.

Al igual que con su enfoque hacia el gobierno, cuando se trata de política exterior israelí, Lapid se refiere a ella como un proceso aunque, afirmó, Israel ya lo está haciendo mucho mejor. Hay, dijo, una notable mejoría en la estatura bipartidista de Israel en Estados Unidos, en sus relaciones con la administración Biden, y en la posición de Israel en Medio Oriente y en Europa, que describió como ¨un mundo completamente nuevo¨.

¨Todavía tenemos nuestras diferencias y estoy descontento con lo que ellos [los europeos] tienen para decir sobre los palestinos, pero conseguimos una fórmula de no estar de acuerdo de una manera inteligente¨, explicó. ¨Nuestra prueba no es hacer que todos estén de acuerdo con nosotros, sino cómo manejamos los desacuerdos. Y creo que lo estamos haciendo mucho mejor que hace un año¨.

Admite que el mundo le ha estado dando a él, a Bennett y a su gobierno, un período de gracia, parcialmente debido a un deseo de verlos permanecer en el poder y no tener a Netanyahu de vuelta.

¿Cómo puede ser una destrucción si tienes un gobierno que funciona?: los jefes de la Lista Conjunta Ahmad Tibi (derecha) y Ayman Odeh en la Knesset, 30 de mayo.

¨La respuesta políticamente correcta es que no quiero que ellos interfieran con la política interna israelí y no es asunto de ellos cómo manejamos nuestra democracia¨, dijo cuando se le preguntó si tiene la sensación de que este período de gracia internacional está continuando.

¨La respuesta real es, por supuesto, sí. Miran al gobierno y ven que es más democrático, que no está sujeto a fuerzas no democráticas y que no va a llevar a Israel en un rumbo que no pueda tolerar¨.

Y ese sentimiento, dijo, es un activo que ha aprendido a utilizar en beneficio de Israel. Cuando hablamos esta semana, la ministra de economía, Orna Barbivia, estaba en Dubai para firmar un tratado de libre comercio con los EAU.

¿Qué hay de Arabia Saudita? Pregunté. ¿Ha estado ahí últimamente?

Lapid se río. ¨Defina últimamente¨, dijo bromeando, antes de contestar rotundamente que no.

Más seriamente, Lapid dijo, que un proceso de normalización con Arabia Saudita está avanzando, pero que tomará tiempo. Cualquier movimiento con Arabia Saudita, explicó, será con lo que él llama pasos de bebé.

¨Pero creo que algunos de esos pasos se están dando. Creo que la administración estadounidense está lista para este proceso y apreciamos eso¨, agregó.

Hay, dijo, otros países con los que Israel también está en conversaciones en la región, pero esas relaciones, al preguntársele cuánto tomará hasta la normalización, tomarán tiempo.

¨Cada país tiene sus propios problemas domésticos y tiene su propio ritmo¨, dijo. ¨Mire a Sudán, por ejemplo. Ya estábamos en el camino para firmar [un acuerdo] y luego tuvieron una revolución ahí. Es interesante porque el lado ganador fue el lado del régimen que estaba a favor de firmar con Israel, pero no podemos firmar porque parecería como una aprobación de lo que está sucediendo ahí. Así que, hay demasiadas piezas en movimiento en esto para que yo pueda dar una respuesta¨.

Un ministro de relaciones exteriores, señalé, con quien todavía no se ha reunido es Riyad al-Maliki, quien se sienta en Ramallah, a sólo 30 minutos conduciendo desde la Knesset. Lapid dijo que se reunirá con él. ¿Cuándo? Pregunté. ¨Cuando sea necesario¨, respondió.

¨No estoy haciendo un principio de no reunirme con ellos, pero no estoy haciendo un principio de reunirme con ellos¨, explicó, agregando que se ha reunido con numerosos otros funcionarios palestinos durante el último año. ¨Cuando esté al servicio de nuestras relaciones o de las cosas que necesitamos -la seguridad de Israel o necesidades extranjeras -entonces me reuniré con él¨.

Biden, mencioné, está supuesto a visitar Israel a fines de este mes. ¿Hay una posibilidad de que venga y trate de presionar para una nueva iniciativa palestina con Israel?

¨Bueno, siempre lo hacen¨, dijo Lapid. ¨Por otro lado, esto no es solamente una administración, sino un presidente que es muy inteligente cuando se refiere a política exterior. Así que, ellos también comprenden los límites que tenemos como un gobierno debido a la manera en que somos¨.

Una ilustración de esta llamada ¨manera en que somos¨ puede ser vista en cómo Lapid responde a la crítica de la Derecha de que el gobierno no está construyendo suficientes asentamientos en Judea y Samaria.

¨La Derecha y la Izquierda están igualmente enojadas con el gobierno¨, dijo. ¨La Izquierda por construir demasiado y la Derecha por no construir suficiente, lo que significa que probablemente estamos construyendo justo lo suficiente¨.

Sin embargo, donde Israel y Estados Unidos no están de acuerdo, es sobre Irán. La semana pasada, Bennett y Lapid se anotaron una importante victoria con el anuncio de que Biden había decidido oficialmente no sacar a los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC por sus siglas en inglés) de la lista de organizaciones terroristas extranjeras del Departamento de Estado.

El éxito, dijo, fue el resultado de un largo diálogo y compartir mucha inteligencia sobre los planes del IRGC de lanzar ataques en todo el mundo y más específicamente, en contra de Estados Unidos. Un argumentó que Israel utilizó, fue la intención original de incluir una cláusula en el acuerdo que estipulaba que la IRGC no atacaría a los estadounidenses.

¨Dijimos, y creo que estábamos en lo correcto, que nunca firmaríamos un acuerdo con una cláusula así porque si alguien dijera que nunca actuarían en contra de los israelíes, la primera pregunta sería, ¿qué pasa con nuestros amigos estadounidenses? ¿Qué pasa con los amigos europeos?¨, explicó.

Cuando se le preguntó cómo los estadounidenses estuvieron siquiera dispuestos a considerar firmar tal cláusula, Lapid dijo que se derivaba de una política que ve una separación entre el acuerdo nuclear de Irán, formalmente conocido como Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA por sus siglas en inglés), y las actividades terroristas de la República Islámica.

¨Al inicio del proceso, la opinión común era que el JCPOA es una cosa y las actividades terroristas en la región son una cosa diferente y así que hubo una discusión ahí¨, dijo, explicando la opinión de Estados Unidos. ¨No todos, pero algunos dentro de la administración pensaban que se trataría con estos problemas de manera separada; están diciendo, no, esto no tiene nada que ver. Afortunadamente, o desafortunadamente, los único que finalmente establecieron el vínculo fueron los iranies que lo trajeron a la mesa¨.

¿Se renovará el JCPOA? Pregunté. ¿Terminarán las partes alcanzando un acuerdo en Viena?

¨Me preocupa que todavía es posible porque creo que es la herramienta equivocada¨, dijo. ¨Yo no cuestiono si compartimos o no el mismo objetivo, no sólo con Estados Unidos, sino también con Reino Unido, Francia, Alemania y Rusia y China de alguna manera, que es evitar que Irán se convierta en un estado nuclear umbral¨.

Pero, dijo, hay dos partes involucradas en el diálogo y está por verse cómo termina. La postura de Israel, explicó, ha sido tratar y lograr que el mundo comprenda que las conversaciones o un futuro acuerdo no puede ser solamente sobre el programa nuclear, sino que también debe incluir el apoyo de Irán al terrorismo en todo Medio Oriente y más allá.

¨Tiene que ver con el hecho y la manera en que los iraníes están propagando el terrorismo en la región, sobre la manera en que Irán actúa y se maneja en Siria, Líbano, Gaza, y todos los lugares donde no ha traído más que destrucción¨, dijo Lapid.

¨No aplica a nosotros de ninguna manera y vamos a hacer lo que sea necesario para asegurarnos de que Irán no se convierta en un estado nuclear umbral¨, dijo. ¨Y debido a que creemos que Irán va a engañar en cualquier acuerdo que vaya firmar y debido a que pensamos que para empezar este acuerdo no es práctico, haremos lo que sea que pensemos que sea necesario a fin de evitar que Irán se convierta en lo que quiere convertirse¨.

¨Lo que esto podría significar podría entenderse a partir de los eventos que han sido atribuido a Israel en los últimos meses. Acciones encubiertas de las que se culpa a Israel incluyen el bombardeo de una fábrica de drones en Irán a principios de este año, el asesinato de un alto oficial del IRGC en Teherán la semana pasada y el ataque en contra de una instalación militar nuclear secreta iraní con drones suicidas días después.

Lapid, naturalmente, no comentaría sobre nada de lo anterior, pero dijo lo siguiente cuando se le preguntó si ha habido un cambio en la política israelí respecto a lo que está dispuesto a hacer en contra de Irán:

¨Le hemos dicho al mundo que no estamos dispuestos a soportarlo más¨, dijo. ¨Irán dice que podemos llevar la guerra a tu puerta porque nunca la traerás a la nuestra. Esto no va a suceder. Así no es como se va a jugar. Comprendo por qué sentían que así es cómo funcionó en años anteriores, pero no va a funcionar con este gobierno. Si los iraníes están trayendo la guerra a nuestra puerta, entonces van a encontrar guerra en la de ellos. Si quieren evitarlo, entonces nosotros también lo evitaremos¨.

Si el gobierno sobrevive el próximo año, Lapid está programado para convertirse en primer ministro en el verano del 2023. Por ahora, las posibilidades de que eso suceda parecen escasas. El miércoles, estalló una nueva crisis de la coalición, esta vez del flanco derecho del gobierno involucrando al ministro de justicia, Gideon Sa´ar, líder de Nueva Esperanza, quien supuestamente ha estado manteniendo conversaciones en secreto con el Likud para establecer una coalición alternativa.

¿Si usted fuera un apostador, le pregunté a Lapid, que posibilidad le daría a que se convierta en primer ministro el próximo agosto?

Si fuera un apostador, respondió Lapid, no estaría sentado aquí.

¨No me gusta apostar por nada de lo que estoy haciendo¨, continuó. ¨Voy a trabajar duro para hacer que este gobierno funcione y voy a trabajar duro para asegurar que el centro lidere el país durante los próximos años¨.

Y como mucho en lo que ha estado trabajando -desde el mantenimiento de la coalición hasta las relaciones exteriores -el cambio es posible y está llegando, pero, subraya, toma tiempo. Es, explicó, un proceso.

¨No todo va a suceder a la vez¨, concluyó. ¨Las cosas necesitan tiempo. Estamos cambiando algo enorme: un país. Y cuando estás cambiando un país, no va a suceder en un día o un mes o incluso un año¨.

 

Traducción: Comunidad Judía de Guayaquil
Fuente: The Jerusalem Post