Junio 1 del 2022

La profundidad de la Torá

Foto: Wikipedia – CC BY-SA 3.0

 Dr. Natalio Daitch

Ben Bag Bag dijo: »Revuélvela y Revuélvela (a la Torá, a través del estudio) pues todo está en ella. Mira profundamente en ella; envejece y encanece en ella, y no te muevas de su lado, pues no hay nada más edificante para ti que ella».

Tratado de Padres (Mishná o Ley Oral) capítulo cinco.

Bag Bag.

Se trata de un Sabio judío que fue discípulo de Hilel el anciano (110 a.C -10 d.C), y que nos lega una máxima que obliga a reflexionar sobre la profundidad de la Torá. Y nuevamente nos encontramos con el Pardés que en hebreo significa huerto o jardín, pero en la Cabalá o misticismo judío alude a las cuatro formas de interpretación del texto bíblico a saber: 1_ Peshat es el sentido literal o superficial, 2_ el Remez o la pista o lo que insinúa, 3_ Derash que serían los comentarios, y 4_ Sod o los secretos ocultos que se nos aparecen tras la forma visible, cuando puedes correr la cortina de la parte material con que se nos presenta el sagrado legado en forma de letra, tinta, cuero y papel.

Significado e interpretación.

Con la ayuda del diccionario, podríamos en este segundo bloque, definir que la palabra «Significado» alude a una idea o concepto que representan o evocan los elementos lingüísticos, como las palabras, expresiones o textos. Mientras que «Interpretación» se trata de un verbo que refiere a explicar o declarar el sentido de algo. Y un ejemplo sería en el mundo del Derecho donde como es sabido existen diversas interpretaciones a una misma norma.

Torá en cuerpo y alma.

Al igual que la persona humana, la Torá tiene una parte exotérica que se define como la parte pública, común o sensible al vulgo (este último se refiere a esa parte más numerosa de la ciudadanía que no se destaca sobre los demás por ningún rasgo positivo o negativo). Mientras que lo esotérico se explica cómo «lo reservado», oculto o impenetrable para los no iniciados.

Si pudiéramos abarcar todos los libros y comentarios tanto de la parte exotérica (Tanaj, Halajá o ley judía, Mishná y Talmud) como de la parte oculta (Zohar y otros), nos encontraríamos frente a un inmenso océano, cuya anchura y profundidad, hallaríamos este desafío como «una misión imposible» en su totalidad para una mente humana, tan limitada y finita.

Resignificar. Reflexión final

Para concluir, siempre dentro de un rango como decimos en medicina, es decir, respetando los límites de la cancha, y las reglas básicas del juego, por lo menos dentro de la ortodoxia judía, hay terreno o espacio para poder reubicar o reordenar el sentido de algo, cuyo significado ha tomado nuevas características en un contexto determinado. Incluso hasta fuera de él mismo.

La Torá es eterna, y su legado permea el pasado, presente y el futuro. Cada año ciclamos con ella, y cada capítulo semanal estudiado a diferentes edades, o en ciertos tiempos para un mismo individuo, impele a encontrar nuevas y maravillosas explicaciones, aún en las antiguas perlas que nos legaron famosos tratadistas o exégetas.

Siempre podremos encontrar en ella nuevas aristas de un mismo tópico, jugando con las consonantes, con la forma, y aún con la equivalencia numérica. Bag Bag tenía razón, la revelación divina es una fuente inagotable de enseñanzas morales y también un mapa donde podemos ubicar todas las respuestas frente a una infinitud de interrogantes.

En el final, la Torá reúne al niño con el adulto y el anciano. Define el armado social y fijas reglas de convivencia en el mundo material o físico que aún no han podido ser superadas. Por otro lado, establece vasos comunicantes que hasta cierto límite permiten vincular a D’os con el ser creado y a este último con los mundos supraterrenales. Se trata igualmente de una relación asimétrica. Nunca podremos recorrer ese universo en su totalidad, igualmente estamos motorizados (empujados) a estudiarlo con esfuerzo constante y sustentable en el tiempo de nuestra existencia, y claro también con una gran dosis de deleite.

Shavúa Tov.

 

Fuente: Aurora Digital