Mayo 31 del 2022

Cementerio Novo de Mile End, una isla sefardí en el corazón de Londres

La ciudad de Londres esconde grandes y pequeños tesoros.

Este bello y desconocido cementerio sefardí de Mile End, llamado realmente Novo Cemetery, pero que todo el mundo lo conoce por la zona en la que se ubica.

Antes de que existiera el Cementerio Novo, el Cementerio Velho se estableció en este sitio que ocupaba una antigua huerta, en 1657, y fue el primer cementerio posterior al reasentamiento de la comunidad judía de la ciudad de Londres. Por el nombre original, Velho (viejo, en portugués), es fácil de prever que los fundadores del mismo fueran judíos sefardíes portugueses recién llegados a Londres. Se encontraba a una milla y media al este de Aldgate, en lo que entonces se conocía como Mile End Old Town. Un sitio adyacente, en la ahora Alderney Road, fue utilizado desde 1696 como cementerio por la creciente comunidad ashkenazi, en su mayor parte procedente de Europa del Este, de Londres. No hemos podido encontrar este lugar, no sabemos si porque cayó en desuso o está cerrado, o por ambas cosas a la vez. O tal vez fue destruido, como tantos otros en Europa.

Las primeras obras del Cementerio Novo -antes Velho- comenzaron en 1726 y desde ese año hasta 1918, en que el cementerio fue cayendo en desuso, fueron enterradas unas 9.500 personas. Solamente una quinta parte de lo que fue en su momento es lo que se puede ver en la actualidad. El camposanto fue creado en la época de la expansión de la comunidad judía, concretamente sefardí y de su integración en el país, proceso que comenzó con la llegada de los primeros sefardíes, en 1650, y se fue intensificando en los siglos XVII, XVIII y XIX.

A principios del siglo XVIII, el Velho estaba casi lleno. Se hicieron planes para un segundo cementerio sefardí mucho más grande cerca. En 1726, a unos 400 metros al este del Velho, otra antigua huerta fue arrendada por la comunidad sefardí. Desconozco si está en uso, pero no hay señalización alguna del lugar y aparece cerrado a cal y canto el supuesto lugar donde estaría ubicado. Pregunté e indagué acerca del mismo, pero sin resultados positivos. Encontré cerca de donde debería estar una gran e inaccesible valla, casi de carácter defensivo y militar, en lo que podría ser un cementerio.

Los primeros entierros en el cementerio de Novo (nuevo, en portugués) tuvieron lugar en 1733, y cerca de la entrada sur se construyó una capilla mortuoria o templo, que hoy no existe y tampoco quedan rastros del mismo. Durante los siguientes ciento cincuenta años, la mayoría de los entierros sefardíes en Londres tuvieron lugar aquí. Estos incluyeron a Diego Pereira de Aguilar (1699-1759), financiero y consejero de la emperatriz austríaca María Teresa; el comerciante Benjamin D’Israeli (1730-1816), abuelo del primer ministro victoriano, y Daniel Mendoza (1764-1836), célebre boxeador y autor del primer libro de texto inglés sobre boxeo.

PERSONAJES DE LA EPOCA ENTERRADOS EN EL CEMENTERIO

A mediados del siglo XIX, se hizo necesaria otra expansión, y en 1855 se agregaron 7.000 metros cuadrados más al este, entre el cementerio preexistente y el Regent’s Canal. Los enterrados aquí incluyen al actor cómico David Belasco, alias David James (1839-93); Joseph Elmaleh (1809-86), gran rabino de Mogador y cónsul de Austria en Marruecos, y varios miembros de la prestigiosa familia Montefiore. A finales de siglo, los sefardíes más ricos de Londres se habían alejado de la City y el East End y, en 1897, el Novo fue reemplazado por un nuevo cementerio sefardí en Hoop Lane, en Golders Green. La parte noreste del Novo permaneció abierta para entierros de adultos hasta 1906 y para entierros de niños hasta 1918; algunos entierros continuaron hasta la década de 1970.

Mientras tanto, el área inmediatamente al oeste de Novo se había convertido en el hogar del Queen Mary College, el sucesor del ‘Palacio del Pueblo’ de 1887. Ahora es parte de la Universidad de Londres, más concretamente el cementerio se encuentra en la University of Queen Mary, filial de la ya citada de Londres. Las negociaciones para adquirir y desarrollar el cementerio, ahora en parte desaparecido, habían estado en marcha desde la década de 1940, aunque los obstáculos legales y las objeciones de algunos miembros de la comunidad judía retrasaron la compra hasta 1972. Del Cementerio Novo fueron traslados los restos de más de 7,000 cuerpos y enterrados en una suerte de fosa común, en un terreno propiedad de la universidad cerca de Brentwood en Essex.

El cementerio, tal como estaba a mediados del siglo XIX, escapó en gran medida a la remodelación, convirtiéndose en un enclave cercado rodeado por la nueva biblioteca y los edificios de la facultad de la universidad ampliada, que tiene un contrato de arrendamiento de 999 años para el uso del suelo. Andrew Abdulezer, de la compañía Seth Stein Architects, en colaboración con la Congregación de judíos españoles y portugueses de Londres, llevó a cabo una remodelación del terreno en 2011. Gracias a la pertenencia del Novo Cemetery a una institución universitaria tan prestigiosa y dotada, que lo cuida y le da seguridad las 24 horas del día, el camposanto se conserva en buenas condiciones, es limpiado regularmente y, a diferencia de lo que ha ocurrido con otros cementerios judíos del continente, no ha sido vandalizado por las hordas fascistas. Por lo que puede ver en mi corta visita, abundan las tumbas y lapidas del siglo XIX y un conjunto de ellas está en un pésimo estado de conservación e incluso algunas destruidas por el paso del tiempo.

 

Fuente: Aurora Digital