Abril 12 del 2022

Historias de las mujeres israelíes que viven de la prostitución y «mueren en silencio»

Un informe reveló que varias mujeres que ejercen «la profesión más antigua del mundo» suelen desaparecer sin dejar ningún rastro de existencia. «No pensé que alguien me extrañara», contó una mujer que intentó acabar con su vida 22 veces.

«Hice una promesa en una sala de traumatología del Hospital Ichilov, de que si alguna vez me recuperaba, haría todo lo posible por las mujeres que sobreviven a la prostitución. Viví entre ellas en la estación de autobuses de Tel Aviv, y no hay palabras para describir el infierno por el que pasan. La mayoría ya están muertas. Hablo de mujeres de entre 23 y 60 años, que mueren a causa de la adicción que las mantiene en la prostitución. No podría compartir la culpa que siento por pensar que tal vez podría haber hecho algo diferente».

La mujer que dijo esas palabras murió hace dos meses. Tenía 48 años. Este artículo está dedicado a ella y a las mujeres en el ciclo de la prostitución que desaparecen sin dejar rastro de su existencia. Invisibles en sus vidas e invisibles en su muerte.

Noa (alias), una de las israelíes que se vio envuelta en la prostitución.
(Ynet)

Vered, de 42 años, madre de cuatro hijos, intentó acabar con su vida 22 veces en los 13 años que pasó viviendo de la prostitución. «Pensaba que nadie me echaría de menos», comenzó.

Sufrí la violencia de clientes, muchas veces. Es como ser violada, porque tu mente te dice que no pero lo haces igual. Ahora sé que si tengo que volver a la prostitución, me suicidaré. Prefiero morir antes que volver»

Noa, mujer israelí

«Sentía que era suficiente, que no quería más esto. Cuánto más me van a tocar, vender y hacer lo que quieran conmigo. Sufrí la violencia de clientes, muchas veces. Es como ser violada, porque tu mente te dice que no pero lo haces igual. Ahora sé que si tengo que volver a la prostitución, me suicidaré. Prefiero morir antes que volver», agregó.

La primera vez que tuvo relaciones sexuales por dinero fue cuando sólo tenía 18 años.

«Necesitaba dinero para pagar un aborto. Unos años más tarde, me violaron, y ahí empezó a ir todo cuesta abajo», explicó. «Me encontré en la calle, sin un lugar donde vivir, me quitaron a mis hijos y, al final, volví a la prostitución», sumó.

Muy pronto, las drogas también se convirtieron en un problema. Vered contó que su consumo es parte integral del trabajo.

«No se puede trabajar en la prostitución sin ellas», contó. «Así es como sobrevives al hecho de tener que dejar que un extraño te toque y toque tu cuerpo y haga cosas que no quieres hacer, para poder tener dinero para el alquiler y la comida. Todo lo que recuerdo de la prostitución es dolor. Te maltratan, te maldicen, sufres violencia física y mental, y te tratan como un objeto mientras te dejan claro que eso es todo lo que vales», remarcó.

«Tres de mis amigas murieron de sobredosis», explicó. «Todas sufrieron algún tipo de acontecimiento vital traumático y acabaron consumiendo drogas para afrontarlo. La sociedad les empujó, y no recibieron la ayuda que necesitaban a tiempo. Cuando me enteré de que mi amiga había muerto, estuve a punto de suicidarme. Sabía por qué lo había hecho, y me dolía. Murió sola porque ya no podía soportar esta vida. Después de su muerte, mucha gente vino al funeral. Pero me pregunté dónde estaban cuando estaba viva», sumó.


Ilustración de drogas.
(Shutterstock)

Informe de Lo-Omdot-Meneged

Pasaron cinco años desde que Vered consiguió dejar la prostitución, pero sus experiencias pasadas aún la persiguen.

«Fueron años complejos, buenos y malos. Aunque soy libre e independiente, no es fácil salir adelante, tanto económica como mentalmente», dijo. «Es difícil seguir adelante cuando la mente está tan marcada».

Un nuevo informe de «Lo-Omdot-Meneged», una organización sin fines de lucro que asiste a mujeres y hombres atrapados en el ciclo de la prostitución, reveló que el alcance de las muertes silenciosas de mujeres involucradas en esa profesión es amplio, y que el fenómeno no recibe sensibilización pública.

«Las mujeres que ejercen la prostitución no se contabilizan como víctimas de la violencia de género ni de los abusos sexuales», según el informe.

«En el Día Internacional de la Mujer, nadie habla de las mujeres que sufren daños mientras trabajan en la prostitución, a pesar de que son las mujeres más expuestas a la violencia de género y al acoso sexual diario. Pretendemos que la sociedad conozca por primera vez estos hechos y sus consecuencias destructivas», añadió el informe de la organización.

Un hombre pasa delante de un mural erótico en la entrada a una casa de masajes en Tel Aviv.

Según el informe, desde 2010, unas 115 mujeres murieron a causa de la prostitución, ocho de las cuales fallecieron en 2021. En el primer mes de 2022, murieron otras dos. La edad media de estas mujeres es de 40 años.

«Algunas mueren por asesinato, suicidio, sobredosis de drogas o adicción. No siempre podemos determinar si una mujer recibió una sobredosis a propósito o si se suicidó o fue asesinada. Tenemos informes no confirmados de amigos, pero no hay datos oficiales de la policía».

Informe de Lo-Omdot-Meneged

«Las causas de la muerte varían. Algunas mueren por asesinato, suicidio, sobredosis de drogas o adicción. No siempre podemos determinar si una mujer recibió una sobredosis a propósito o si se suicidó o fue asesinada. Tenemos informes no confirmados de amigos, pero no hay datos oficiales de la policía», explicó la ONG en el informe.

Otro estudio mencionado en el informe, reveló que el número de homicidios de mujeres en la prostitución en Estados Unidos, es mayor en comparación con el número de mujeres asesinadas en otras circunstancias.

«La prostitución y las drogas están vinculadas», detalló el informe. «No se puede determinar definitivamente qué fue primero, y en cualquier caso, la droga se utiliza para adormecer las difíciles experiencias asociadas a la prostitución. Es difícil sobrevivir a un turno en un burdel sin drogas», afirmó en el informe.

Los autores subrayaron que los datos que se presentan en él son incompletos y se tomaron, entre otras fuentes, del Grupo de Trabajo sobre Tráfico de Personas y Prostitución, que promueve la legislación para reducir el consumo de prostitución en Israel.

Ilustración de prostitución. (Shutterstock)

«Cabe suponer que las cifras reales son mucho más elevadas, pero como muchas mujeres temen exponerse y pedir ayuda a las organizaciones y a las oficinas de asistencia social, no tenemos contacto con ellas directamente y, por tanto, no sabemos lo que les ocurrió realmente», manifestó en el informe.

«Esta profesión te hace daño. Dicen que lo temporal se convierte en permanente, y así es como se deterioran las cosas»

Noa, mujer israelí

Noa (alias), de 40 años, lleva 20 años en el ejercicio de la prostitución.

«Si hubieras hablado conmigo hace cinco años, te habría argumentado que estoy bien y que no sufrí ningún trauma. Pero ahora lo sé mejor», manifestó. «Esta profesión te hace daño. Dicen que lo temporal se convierte en permanente, y así es como se deterioran las cosas», agregó.

Noa también tuvo amigas que murieron demasiado pronto. «Mucha gente no puede trabajar sin estar bajo los efectos de las drogas y el alcohol, y conozco a algunas chicas que sufrieron daños físicos a causa de la prostitución», contó.

«Una amiga mía falleció hace unos meses, por una sobredosis. No tenía ni 30 años. La encontraron muerta en su apartamento. A otra chica que conozco la mató un cliente. Todas las chicas que trabajan escuchan esas historias. Pero, intente buscarlo en las noticias, dudo que encuentre algo al respecto, simplemente no interesa al público», explicó.

«Dicen que lo temporal se convierte en permanente, y así es como las cosas se deterioran», contó una de las israelíes. (Ynet)

La directora general de Lo-Omdot-Meneged, Naama Goldberg, que asiste a mujeres y hombres en el ciclo de la prostitución y es coautora del informe, agregó que los traumas físicos y sexuales de la prostitución, causan daños directos e indirectos.

El consumo de drogas, las enfermedades y las dolencias mentales, conducen a la depresión, al intento de suicidio y a la muerte prematura.

«Lo triste es que nunca se cuenta con estas mujeres, y a menudo se las olvida. Se las entierra en funerales a los que nadie asiste, y sus familias las rechazan incluso después de la muerte», finalizó.

 

Fuente: Ynet Español