Abril 7 de 2022

El icónico cantante Barry Manilow habla sobre llevar su musical de la época nazi a New York City

POR: Jacob Henry

Barry Manilow habla en los 65to Premios Pop BMI anuales, el 9 de mayo del 2017, en Beverly Hills, California.

Con una nueva producción de ´Harmony´ abriendo el 14 de abril, Manilow y su socio escritor Bruce Sussman, discute las raíces judías del show -y suyas – junto con sus legendarias carreras.

New York Jewish Week.- Barry Manilow podía llenar un escenario solo con aparecer un piano, y lo sigue haciendo: a partir de 1977, sus temporadas en Broadway se han agotado casi siempre. Con 13 álbumes multi platino, 28 éxitos en la lista de los principales 10, y dedicado famosamente a su base de fans, podría perdonársele si quisiera descansar en sus laureles.

Pero a los 78 años, el cantante y compositor nacido en Brooklyn y su socio escritor, Bruce Sussman, están, bueno, listos para tomar nuevamente una oportunidad. Su musical ¨Harmony¨, que está siendo producido por el Teatro Nacional Yiddish Folksbiene, se presenta en New York por primera vez. Es un musical sobre los Comedian Harmonists, un grupo teatral de judíos y gentiles que combinaron armonías cercanas y travesuras en escena en Alemania durante los años 1920 y 1930.

Su éxito fue un contrapunto al ascenso de los nazis, que eventualmente prohibieron las representaciones con obras de compositores judíos, lo cual era una gran parte de su repertorio. En 1934, la Jewish Telegraphic Agency informó en el momento, que a los Harmonists se les prohibió dar conciertos públicos porque dos de los miembros del grupo eran judíos.

Manilow y Sussman han estado trabajando juntos durante décadas, con un catálogo que incluye todo, desde éxitos del pop hasta espectáculos de teatro. ¨Harmony¨ fue escenificada por primera vez en 1997; Sussman supo sobre el grupo gracias a un extenso documental en alemán que se transmitió por primera vez en 1977.

¨No podíamos creer que no conociéramos a estas personas¨, dijo Manilow de Harmonists.

Antes de que el show abriera oficialmente el 14 de abril en el Museo del Patrimonio Judío en el Bajo Manhattan, la New York Jewish Week se reunió con Manilow y Sussman para hablar sobre el teatro musical, sus crianzas judías en la Ciudad de New York, y cómo crear armonía en un mundo cada vez más discordante.

Barry Manilow, Bruce Sussman y el reparto de ¨Harmony¨.

Barry, antes de que fueras una de las estrellas del pop más grandes en el planeta, comenzaste en el teatro, tanto tú como Bruce. Tuviste que colarte en el segundo acto de ¨Company¨ cuando el show se estrenó en Broadway porque no podías costear los boletos. Ahora, has actuado en Broadway y ¨Harmony¨ está abriendo este año en New York. Cuando miras hacia atrás, ¿cómo se siente al ver que tu carrera cierra un círculo de esta manera?

Manilow: No estoy seguro de que sea exactamente un círculo cerrado, pero es emocionante estar en New York. Te diré eso. Estamos haciendo lo que siempre hemos querido hacer, que es traer ¨Harmony¨ a New York. Este teatro en particular es muy conmovedor. Realmente resuena con este programa, y conmigo y con Bruce. Es un gran impacto en las audiencias, estar en este teatro.

Tuviste una crianza judía, en uno de los lugares más judíos del mundo, Brooklyn. ¿Tienes algún recuerdo específico de cómo fue crecer judío en Brooklyn? ¿Fueron usados algunos de esos recuerdos para dar forma a las canciones del show?

Manilow: Mi única respuesta es el acordeón. Todo niño judío tenía que tocar el acordeón antes de que lo dejaran cruzar el Puente Williamsburg. Yo era un niño, pero era bueno en el acordeón. Sólo te enseñaban canciones folklóricas en yiddish. Me encantaban esas canciones en yiddish. La familia cantaba mucho. Recibí una educación yiddish muy musical. Cuando me fui de Williamsburg, conocía el mundo de las canciones folklóricas yiddish. Las tocaba, las cantaba, las arreglaba, sabía todo sobre ellas. Saltar a ¨Harmony¨ fue sólo una gran experiencia musical familiar para mí.

Barry Manilow actúa en la Arena Allstate el sábado, 29 de julio del 2017, en Rosemont, IL:

Barry, tú actuaste en Broadway durante años, incluyendo el show ¨Barry Manilow en Broadway¨ en 1977 que te ganó un premio Tony especial. ¿Hay algo que puedas decir sobre producir y crear teatro ahora en comparación a cuando empezaste por primera vez?

Manilow: Todavía es lo mismo. Es una cosa increíblemente difícil de hacer, sólo que es aún más caro a medida que pasan los años. No sé cómo se levantan estos espectáculos.

Sussman: Además, creo que lo que se considera comercial es un número más limitado de obras. Cuando recién empezamos, había comedias de situación en Broadway. Había toda clase de musicales. Y ahora pienso, muchas de esas cosas ya no son factibles de producir en Broadway. Es en teatros fuera de Broadway o teatros regionales, pero no en Broadway. Es simplemente más difícil financiarlo. La producción original de ¨Follies¨ que Barry y yo vimos en 1971 tenía un presupuesto de $700,000 [aproximadamente $5 millones en dinero de hoy]. Y ese fue el show más costoso producido hasta la fecha. Apenas puedes hacer un taller por esa suma de dinero ahora. Las finanzas son asombrosas, y luego eso ejerce presión sobre los productores para asegurarse de que tienen algo que es financieramente viable. Así que eso limita el número de shows que van a calificar.

¨Harmony´, de Barry Manilow y Bruce Sussman, se estrena el 14 de abril en la Ciudad de New York.

Entonces, en este mundo de ¨El Rey León¨ y ¨Aladino¨, ¿cómo darle vida a este espectáculo, un espectáculo sobre cantantes judíos que enfrentan la represión?

Sussman: Escribimos el show que queríamos escribir, y esperamos que a la gente le guste y que encontremos un hogar para él. Sólo era una cuestión de llevarlo a New York. Y ahora, el Teatro Nacional Yiddish, dio un paso al frente con este hermoso y magnífico edificio en el que estoy, y aquí estamos.

¨Harmony¨ es un espectáculo que se desarrolla en un tiempo en el que el pueblo judío enfrentó una gran opresión y tuvo que luchar en contra de eso. ¿Ves algún paralelo entre esta historia y la vida ahora mismo, o quizás dentro de sus propias vidas?

Barry Manilow y Bruce Sussman en un ensayo para su musical ´Harmony´ en la Ciudad de New York.

Sussman: Soy de Queens y Barry es de Brooklyn. Ambos crecimos en una especie de burbuja. Ser judío era una especie de norma. No fue hasta que fui a la universidad en el occidente de Pennsylvania que me di cuenta, oh D-s mío, soy la minoría. Crecí en Jackson Heights. Toda escuela a la que fui, en las fiestas judías, nadie iba a la escuela. Todos estaban fuera. Siempre estuve entre los míos. La historia de ¨Harmony¨ fue algo que sólo conocía por la historia, pero no era algo que experimentara personalmente en mi vida.

Manilow: Realmente no se trata sobre mi vida en lo absoluto. El único paralelo es que soy un músico, y ellos eran músicos. Y eran muy inventivos, tan inventivos que fueron las primeras personas en hacer esta clase de harmonías que escuchamos hoy. Ahora, tenemos las notas altas, tenemos a los Backstreet Boys, nadie hizo eso, además de que eran [como] los Hermanos Marx. Y después todos sus discos, toda su música, todas sus películas, fueron destruidos. Ellos eran los inventores de un estilo de música y comedia que nunca había existido antes de ellos.

Sussman: Y cuando nos dimos cuenta de por qué no los conocíamos, esa fue la historia. Eso se volvió muy convincente para nosotros. Uno de los paralelos también es que Barry y yo, primero y antes que todo, somos colaboradores. Y este show se trata de ¨Harmonía¨ en el más amplio sentido de la palabra. Y una de las formas en que estos chicos encontraron harmonía fue encontrar la capacidad de colaborar exitosamente con cada uno. Eso es algo con lo que Barry y yo nos podemos relacionar muy fuertemente. Muchas personas no saben cómo colaborar. Y eso es muy importante para nosotros. Es la cosa que Barry y yo hacemos mejor.

Mis editores me van a matar si no pregunto sobre ¨Copacabana¨. Es una tus canciones más amadas. ¿Sientes lo mismo por ella? ¿Sigues teniendo la misma emoción al interpretar hoy tu éxito más clásico?

Manilow: Sí. Dejaría de hacerlo si no lo sintiera. Estas audiencias se encienden con fuego con cada éxito que he sido lo suficientemente afortunado de tener. Para el momento en que llegamos a ¨Copa¨, esa es la última gota para ellos. En mis shows, hay tantos éxitos y canciones que saben, que para el momento en que llegamos a ¨Copa¨, se han olvidado que no hemos hecho ¨Copa¨ todavía. Cuando esos tambores empiezan, es la última gota para estas audiencias.

Ambos han alcanzado todos los hitos musicales en la industria. ¿Qué más queda por lograr?

Manilow: En cuanto a lo que está en el horizonte, aún no lo sabemos. Tenemos que terminar esto. Ha tomado un largo tiempo. Ya sea que lleguemos a la parte alta de la ciudad o termine en el teatro yiddish, estaré muy feliz. Tendremos una banda sonora original pronto. Eso será grandioso. Sería tan maravilloso si pudiéramos llevar esto a la parte alta de la ciudad. Ahora mismo, sólo estamos en la maleza asegurándonos de que esta versión de ¨Harmony¨ sea la mejor que hayamos hecho.

 

Traducción: Comunidad Judía de Guayaquil
Fuente: The Times of Israel