Marzo 28 del 2022

¿Está la ideología del Estado Islámico avivando una nueva ola de terror en Israel?

Análisis: Dos ataques perpetrados por ciudadanos árabes israelíes simpatizantes de ISIS, en menos de una semana, deberían servir como un rudo despertar para Israel.

Los detalles aún son turbios sobre los motivos que llevaron a dos hombres armados a abrir fuego en medio de una zona residencial en la ciudad norteña de Hadera el domingo, matando al menos a dos policías, pero su identidad es otro sombrío recordatorio de la tumultuosa realidad en Israel.

Ibrahim y Ayman Agbarriya, dos primos de la ciudad árabe de Umm al-Fahm, a pocos kilómetros de la escena del ataque, llegaron a la ciudad norteña en automóvil, llevando consigo al menos tres pistolas, varios cuchillos y más de 1.100 municiones.

Ayman e Ibrahim Agbarriya, los atacantes del atentado en Hadera.  (Ynet)

Se lanzaron a un tiroteo mortal que sólo terminó unos minutos más tarde, cuando varios oficiales de policía de las fuerzas especiales que estaban cenando en un restaurante cercano escucharon los disparos, corrieron a la escena y abrieron fuego contra los terroristas, que estaban al acecho detrás de un autobús.

Uno de los terroristas, Ibrahim, fue arrestado y condenado en 2016 por intentar unirse al Estado Islámico durante el apogeo del grupo, cuando gobernó vastos territorios de Siria e Irak.

En aquella investigación, el entonces joven de 23 años dijo que se radicalizó al ver videos del grupo publicados en línea y comenzó a simpatizar con su ideología. Decidió viajar a Siria y unirse a sus filas.

Antes de salir de Israel, desmontó el disco duro de su computadora y lo colocó en un frasco de plástico con agua para destruir cualquier rastro de los videos del Estado Islámico que estaban almacenados, así como su historial de navegación.

Efectivos de la Policía de Israel trabajan en el lugar del atentado. (AFP)

Después de recopilar información en línea sobre las formas de ingresar a Siria, Agbarriya despegó hacia Estambul con u$d 2,300 y 750 shekels, que convirtió a la moneda turca.

Desde allí cambió a un vuelo de conexión a la ciudad de Gaziantep, cerca de la frontera con Siria. Durante su estancia en Gaziantep fue detenido por la policía local y deportado a Israel después de unos días de interrogatorio.

A su regreso a Israel, Agbarriya fue arrestado, juzgado y condenado por intentar unirse a un grupo terrorista y cumplió condena en la cárcel. Pero parece que la ideología asesina del Estado Islámico seguía ardiendo dentro de él.

El ataque en Hadera se produce pocos días después de que otro ciudadano árabe israelí con vínculos con el grupo, Mohammad Abu al-Kian, de 35 años, del beduino sureño de Hura, protagonizara un ataque con arma blanca que dejó cuatro personas fallecidas.

Escena del atentado en Be’er Sheva y el terrorista Mohammad Abu al-Kian, muerto en el lugar. (Ynet)

Abu al-Kian también había sido arrestado previamente por intentar llegar a Siria y unirse a las fuerzas del Estado Islámico en 2016, y fue sentenciado a seis años de prisión después de firmar un acuerdo de culpabilidad.

Durante su audiencia de sentencia, expresó su pesar por su decisión, y el juez luego escribió que su contrición parecía genuina. Finalmente fue liberado en 2019.

Agbarriya y Abu al-Kian son sólo dos de las docenas de árabes israelíes que intentaron unirse al despiadado grupo terrorista y ahora están vagando libres después de cumplir míseras penas de cárcel. Y no hace falta mencionar a muchos otros que nunca cumplieron su sueño de unirse a los islamistas radicales.

La proximidad de los dos ataques que lograron colarse bajo el radar de los aparatos de inteligencia y seguridad de Israel, especialmente ahora antes de que el Ramadán y la Pascua se superpongan, debería servir como un rudo despertar para todos nosotros por temor a que puedan inspirar a más imitadores.

 

Fuente: Ynet Español