El ministro de Relaciones Exteriores Lapid visitó el paso fronterizo de Siret

El ministro de Relaciones Exteriores visitó el paso fronterizo de Siret. Fotografía: Shlomi Amsalem/GPO

“No cerraremos nuestras puertas y nuestros corazones ante personas que han perdido su mundo entero. Tenemos el deber moral de ser parte del esfuerzo internacional para ayudar a los refugiados de Ucrania a encontrar un hogar cálido y una cama en la cual dormir. Nuestro deber es el de no ser solamente buenos judíos, sino también buenas personas”.

“En Israel hay nueve millones de habitantes, y nuestra identidad judía no se verá afectada por unos cuantos miles de refugiados más. Por el contrario, nuestros hijos aprenderán una lección importante sobre ética y responsabilidad”.

“Por otra parte, está claro que no podremos absorber  decenas de miles de refugiados no judíos. Pues entonces, la solución  no se halla en que cada uno se dirija a  su base política, sino en un manejo equilibrado y proporcionado”.

“Se puede  permitir el ingreso de más refugiados, podemos y debemos ser mucho más generosos, no podemos introducir refugiados en forma ilimitada. Ese equilibrio será logrado por el gobierno. Esta es nuestra tarea”.

“Lo que resulta imperdonable e intolerable son los errores cometidos en el tratamiento de los refugiados que ya han llegado a Israel. La fotografía de una mujer anciana y su nieta, durmiendo en el piso del Aeropuerto Internacional Ben Gurión, no se puede repetir”.

“Nos ocuparemos de esos refugiados, como nos  gustaría  que se ocuparan de nuestra abuela y de nuestros hijos. Esta es nuestra prueba. Hasta el momento, no lo hemos hecho tan bien. Esto fue corregido en las últimas dos jornadas y nos ocuparemos de que a partir de ahora, este asunto, sea tratado de  un modo totalmente diferente”.