‘¿Quién es judío?: La interminable saga de Israel’ – Opinión

POR: Andrew Silow-Carroll / JTA

Protesta haredim en Jerusalem en contra de la conscripción para jóvenes ultraortodoxos en el ejército.

El problema de ¨Quién es judío¨ aumenta y disminuye como una prioridad comunitaria; en este momento parece estar disminuyendo.

Jared Armstrong tiene una emotiva historia que contar, y la contó en un editorial de opinión que yo edité la semana pasada para nuestra sección de opinión. Armstrong fue noticia recientemente cuando el gobierno israelí rechazó su solicitud de ciudadanía. Armstrong, recién graduado de la universidad en Filadelfia, dice que creció judío, como lo hizo su madre. Su abuela, dijo, abrazó el judaísmo cuando era adulta.

Por todas esas razones, se sorprendió cuando el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel rechazó su petición inicial para hacer aliyah, pero estuvo de acuerdo con someterse a una conversión con su rabino, el rabino Michael Beals, de Wilmington, Delaware. Completó un curso de conversión de nueve meses bajo Beals, un rabino conservador, y los rituales que normalmente sellan una conversión. Cuando trató nuevamente de convertirse en ciudadano bajo la Ley de Retorno de Israel, fue rechazado otra vez.

Armstrong sospecha que el gobierno dijo no porque pensaron que solamente quería jugar baloncesto para un equipo profesional en Haifa. Otros señalaron que su rabino era conservador y que el establecimiento ortodoxo que supervisa la mayoría de los temas del ciclo de la vida y la identidad judía en Israel desprecia rotundamente las corrientes no ortodoxas del judaísmo. Armstrong también es negro; quién puede decir cómo sus antecedentes influyeron en la decisión del gobierno.

Lo que fue doblemente doloroso sobre editar el artículo de Armstrong fue notar su sorpresa y decepción acerca del proceso que muchos judíos en Israel y la Diáspora ya saben que puede ser doloroso, pero necesariamente intrusivo -o discriminatorio, dependiendo de su punto de vista. Armstrong no es el primer judío de la Diáspora cuya identidad judía cuestiona el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel. Pero algunas veces se necesita alguien nuevo en la política comunitaria judía para que los veteranos hastiados se den cuenta. Los observadores cercanos de Israel saben por qué Israel, y los judíos, ponen barreras a la conversión y a la ciudadanía. Se trata de la identidad. Se trata del pueblo. Se trata de la teología. Se trata de política.

Pero Amstrong escribió, ¨Esta era mi identidad de la que estábamos hablando aquí; estaban dudando de mi vida¨.

El jugador de baloncesto judío estadounidense Jared Armstrong.

El problema de ¨Quién es judío¨ disminuye y aumenta como una prioridad comunitaria; en el momento parece estar disminuyendo. Un gobierno de coalición en Israel que no depende de los partidos religiosos ortodoxos para gobernar generó esperanzas entre los judíos no ortodoxos de que podría aliviarse el control ortodoxo sobre la conversión y otras cuestiones de identidad. Por otro lado, puede haber aliviado la urgencia de la Diáspora sobre el problema.

Pero algo de acción está en marcha. Hoy -literalmente hoy -un comité ministerial israelí considerará un proyecto de ley que amplía las posibilidades para la conversión dentro de Israel. Actualmente, el sistema está exclusivamente bajo el control del Rabinato en Jefe. El proyecto de ley permite a los 150 rabinos ortodoxos municipales de Israel establecer sus propios protocolos y estándares de conversión, rompiendo el monopolio del rabinato en el proceso y democratizando ostensiblemente el proceso.

El proyecto de ley es apoyado por aquellos en Israel, ortodoxos y otros, que quieren facilitar el proceso para muchas de las más o menos 400,000 personas, en su mayoría de la ex Unión Soviética, que califican como ciudadanos bajo la Ley de Retorno de Israel, pero no son considerados judíos por el rabinato bajo la ley judía, o halajá.

Tani Frank, director del Centro de Judaísmo y Política Estatal en el Instituto Shalom Hartman, discutió el proyecto de ley durante un seminario en línea el jueves. Dijo que el actual ministro de asuntos religiosos, Matan Kahana, ¨comprende que existe un problema cuando te presentas a ti mismo como un estado judío y democrático y no permites que se cumplan diferentes visiones del judaísmo a través del sistema de conversión¨.

El proyecto de ley aumentaría la autonomía para la conversión entre los rabinos ortodoxos, no ampliaría las posibilidades para que se realicen y sean reconocidas conversiones no ortodoxas en Israel. En marzo del 2021, la Corte Suprema israelí dictaminó que Israel debe otorgar la ciudadanía a los judíos que se convirtieron al judaísmo en Israel bajo auspicios no ortodoxos. El fallo, sin embargo, no los hace judíos bajo la halajá. Eso no cambiará.

Aun así, el Instituto Hartman, de tendencia liberal, con pies tanto en Israel como en la Diáspora, tuvo un papel importante en la elaboración de la nueva legislación. ¨Queríamos asegurarnos de que somos parte del proceso legislativo, y queríamos asegurarnos de que fuera seguro moldearlo de una manera que permita tantas perspectivas y opiniones judías como sea posible y queríamos asegurarnos de que los valores del judaísmo liberal están siendo considerados¨, dijo Frank.

Habrá una fuerte oposición al proyecto de ley, que toca tanto al poder político como a algunas preocupaciones sinceras sobre la unidad judía. Los defensores del sistema actual dicen que un solo estándar para la conversión no deja confusión en las mentes de los adherentes sobre quién es y quién no es miembro de la tribu. Los que se oponen dicen que consolida el poder religioso y político en las manos de pocos, y reduce las posibilidades de pertenecer al pueblo judío.

Bezalel Smotrich, el líder del partido Sionista Religioso de Israel, recientemente voló a Europa para reunirse con líderes ortodoxos. Estaba tratando de generar oposición a los cambios propuestos para el status quo religioso de Israel, desde la conversión hasta el acuerdo para que los no ortodoxos recen en el Muro de los Lamentos. (La Junta de Diputados de Gran Bretaña, una organización comunitaria judía, lo llamó una ¨desgracia¨ y le dijo que se fuera a casa).

El proyecto de ley no cambiará nada para Jared Armstrong. Está destinado principalmente a ayudar a los ciudadanos actuales, que son parte de la empresa sionista a convertirse en parte del pueblo judío. Pero quién sabe: talves permitir ¨tantas perspectivas y puntos de vista judíos como sea posible¨ se convertirá en un hábito.

Los puntos de vista y opiniones expresadas en este artículo son los del autor y no reflejan necesariamente las opiniones del Jerusalem Post, JTA o su compañía nodriza, 70 Faces Media.

 

Traducción: Comunidad Judía de Guayaquil