El antisemitismo en las universidades estadounidenses contado en primera persona

Me llamaron «nazi» y «rata», me dijeron que mi cara era «demasiado israelí», un profesor se burló de mi nombre y un compañero me calificó como «partidaria del apartheid» cinco minutos después de conocerme. El antisemitismo en Estados Unidos en general y en los campus universitarios en particular ya no trata de disfrazarse u ocultarse y lo sufren muchos judíos en todo el país.

Durante el verano, mientras judíos e israelíes de todo el mundo observaban el aluvión de misiles disparados contra Tel Aviv, muchos jóvenes estadounidenses, y yo entre ellos, sintieron que se estaba gestando otra guerra contra la legitimidad misma de la existencia de Israel. Yo sentí ese odio en carne propia: me llamaban «nazi», «ilegítima» y «rata». He recibido innumerables amenazas de muerte solo por mi nacionalidad.

Incluso antes de la operación “Guardián de los Muros”, el antisemitismo había aumentado en internet y la xenofobia contra los israelíes estaba muy extendida.

Mi primer encuentro con la xenofobia antiisraelí tuvo lugar uno de los primeros días que estuve en la Universidad Americana (The American University) en Washington. Me senté en la sala común para todos los estudiantes que se encontraban en el piso de residencia universitaria donde yo vivía y hablé con algunas personas. Todos dijeron de dónde venían. Era la primera vez en mi vida que la mayoría de mis amigos no eran judíos.

Manifestación anti-israelí en la Universidad de Columbia.
(Alexei Rosenfeld)

En 2022, el antisemitismo en Estados Unidos se divide en tres categorías: xenofobia contra los israelíes, antisemitismo bajo el disfraz de «crítica a Israel» y antisemitismo en su forma histórica

Me presenté y alguien me preguntó de dónde era, porque mi nombre sonaba extranjero. Cuando mencioné que era israelí, me miró a los ojos y me llamó «partidaria del apartheid» y «ocupante blanca». Me quedé impactada. No entendía cómo alguien podía llamar a alguien que acababa de conocer con apodos tan descarados y ofensivos.

El antisemitismo de aquí no se ve desde allí

Crecer como israelí-estadounidense significa estar con un pie en cada comunidad: por un lado, estaba rodeada de padres y familiares israelíes, en un entorno de habla hebrea, y al mismo tiempo estaba involucrada en la vida judía estadounidense. Mi vida transcurrió de ese modo.

A diferencia de la mayoría de los judíos estadounidenses, crecí con las historias de mi abuelo luchando en las guerras israelíes, el servicio de mis padres en las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y mi experiencia personal en la operación “Margen Protector” (en 2014), cuando se dispararon misiles contra Tel Aviv, donde vivía entonces. También sufrí un episodio que me dejó un recuerdo traumático: un terrorista suicida se inmoló en un autobús muy cerca de mi escuela en medio de un día de clases. Estas experiencias me ayudaron a explicar la narrativa israelí a los judíos estadounidenses.

Una de las diferencias más grandes que veo entre la comunidad judía en Estados Unidos y los israelíes que viven en Israel es la comprensión de qué es el antisemitismo y cómo se ve. En 2022, el antisemitismo en Estados Unidos se divide en tres categorías: xenofobia contra los israelíes, antisemitismo bajo el disfraz de «crítica a Israel» y antisemitismo en su forma histórica.

Representa el mal absoluto, solo porque es judío

La xenofobia contra los israelíes ya no es algo que se oculta: se presenta en su máxima expresión en las redes sociales, en los campus universitarios y en las interacciones diarias. Me dijeron que tenía una cara «demasiado israelí», me llamaron «invasora extranjera» en internet, y un profesor que escuchó mi nombre el primer día de clases se burló de mí.

Michal Cohen.
(Quinn Dombrowski)

Simultáneamente con el auge del antisemitismo disfrazado de antisionismo, el antisemitismo histórico no ha desaparecido y aparece en forma de innumerables cruces esvásticas pintadas en los campus de las universidades

Este odio no se produce en el vacío; surge de un fenómeno más amplio, en el que el antisemitismo se disfraza de crítica a las políticas del gobierno de Israel, algo a lo que los israelíes ya están acostumbrados. Sin embargo, en las universidades estadounidenses estas críticas se convierten en un llamado a la destrucción del Estado judío y se responsabiliza a los judíos de Estados Unidos por las políticas del gobierno de Israel. Además, se les pregunta a los miembros de la comunidad (incluso a aquellos que no tienen afinidad con Israel) cuántos palestinos mataron. Las organizaciones estudiantiles en las universidades de Estados Unidos afirman que la exclusión de los estudiantes sionistas de los grupos de apoyo constituye una crítica legítima de un gobierno extranjero (el israelí).

Simultáneamente con el auge del antisemitismo disfrazado de antisionismo, el antisemitismo histórico no ha desaparecido y aparece en forma de innumerables cruces esvásticas pintadas en los campus de las universidades, también en la que yo estoy estudiando. En las instituciones académicas de todo el mundo, los estudiantes se enfrentan a saludos nazis («Heil Hitler»), profesores que intentan defender a Hitler y estudiantes que minimizan la importancia del Holocausto. He escuchado innumerables historias similares de estudiantes judíos boicoteados, que han sido presentados como monstruos humanos y responsables de la política israelí debido a su identidad judía.

Cuando vivía en Israel, pensaba que el antisemitismo ya no existía. ¿No hemos aprendido nada del Holocausto? ¿No hemos aprendido nada de la historia? La respuesta es no. El antisemitismo continúa extendiéndose como una plaga en las universidades estadounidenses, mientras que los directores de las instituciones académicas miran hacia otro lado con la esperanza de que el fenómeno desaparezca por sí solo. En 2022, la historia se repite nuevamente.

La autora es activista de la organización Jewish on Campus, dedicada a la lucha contra el antisemitismo en las universidades

 

Fuente: Ynet Español