Para impulsar el trabajo, Israel planea reducir las horas de seminarios a judíos ultraortodoxos

El ministro de Economía propone reducir las horas que los varones haredíes pasan en las yeshivas, calculado en 40 a 20 horas semanales, pero manteniendo el mismo estipendio. El principal legislador haredí rechazó de plano la propuesta.

El ministro de Economía, Avigdor Liberman, ofreció este martes a los hombres ultraortodoxos un incentivo para que se incorporen al trabajo, reduciendo a la mitad las horas de estudio religioso a cambio del mismo estipendio estatal, aunque el plan fue condenado por los líderes comunitarios.

Alrededor de la mitad de los hombres ultraortodoxos trabajan, mientras que el resto estudia 40 horas semanales en las yeshivas, una práctica que se remonta a la formación del Estado de Israel, cuando se les permitía renunciar al trabajo y al servicio militar, al ser su población reducida.

Avigdor Liberman, ministro de Finanzas de Israel. (Yoav Dudkevich)

 Pero el Banco de Israel y los responsables económicos advirtieron de las tensiones a largo plazo en el presupuesto si no se integran en la fuerza de trabajo, especialmente con la previsión de que la población ultraortodoxa crezca del 12,6% el año pasado al 32% en 2065.

Según su plan, Liberman -que desde hace tiempo cree que los hombres ultraortodoxos deben ganarse la vida y no a base de limosnas- aseguró que reduciría a 20 las horas que los hombres pasan estudiando, sin dejar de darles el mismo estipendio estatal.

«Esto les permitirá ir a trabajar», afirmó.

 La Yeshiva Ponevezh en Bnei Brak operando. (Shaul Golan)

 Liberman ya propuso exigir que ambos progenitores tengan un empleo para recibir subvenciones estatales para el cuidado de los niños.

Muchas familias ultraortodoxas son numerosas y a menudo son mantenidas por mujeres, de las que el 78% tienen trabajo.

Moshe Gafni, jefe del partido Judaísmo Unido de la Torá, respondió a su plan calificándolo de «gran tonto», mientras que otros dijeron que el ministro no se preocupaba por el bienestar de la comunidad.

Ultraortodoxos en el Muro de los Lamentos. (EPA)

Liberman aclaró que quería ayudar a los niños ultraortodoxos, en contraste con sus dirigentes «que quieren mantenerlos en la pobreza».