Israel se estaría preparando para una posible necesidad de evacuar a judíos de Ucrania en caso de una guerra

El gobierno israelí se estaría preparando para la posibilidad de que miles de judíos ucranianos quieran emigrar a Israel en caso de una invasión rusa del país, según un reporte recogido por The Times of Israel.

Según el periódico Haaretz, representantes de varias oficinas y grupos gubernamentales se reunieron el domingo para discutir tal eventualidad, entre ellos la Oficina del Primer Ministro, el Ministro de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Defensa, el Ministerio de Asuntos de la Diáspora y la Agencia Judía.

El reporte dijo que se cree que unas 75,000 personas que viven en el este de Ucrania son elegibles para la ciudadanía israelí.

Señaló que Israel tendría planes desde hace mucho tiempo para la evacuación masiva de judíos de varios países en caso de que surgiera la necesidad, y habría actualizado esos planes para Ucrania debido a las crecientes tensiones.

No obstante, de acuerdo con The Times of Israel, un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores dijo que el país actualmente no espera un aumento en la inmigración de Ucrania y también señaló que la Agencia Judía maneja tales asuntos de inmigración.

Sin embargo, el funcionario dijo que el ministerio estaba investigando cuestiones relacionadas con los aproximadamente 10,000 ciudadanos israelíes en Ucrania.

El domingo, el Departamento de Estado de EE. UU. dijo que Washington había ordenado a las familias de sus diplomáticos en la capital ucraniana, Kiev, que abandonaran el país “debido a la continua amenaza de una acción militar rusa”.

Washington también autorizó la salida “voluntaria” de los empleados de su embajada e instó a los ciudadanos estadounidenses en el país de Europa del Este a “considerar partir ahora utilizando opciones de transporte comerciales u otras opciones de transporte privadas disponibles”.

El anuncio del Departamento de Estado se produjo en medio de tensiones entre Rusia y Occidente por la seguridad europea y preocupaciones sobre una posible invasión de Ucrania por parte de Moscú.

Rusia ha estado concentrando decenas de miles de tropas en su frontera con Ucrania, junto con un arsenal de tanques, vehículos de combate, artillería y misiles.

Los movimientos han provocado severas advertencias de Washington y Europa, pero hasta ahora la intensa diplomacia ha dado pocos resultados.

El domingo anterior, el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, descartó la idea de imponer sanciones punitivas a Moscú antes de cualquier posible invasión, diciendo que deberían usarse como un medio para “disuadir” un ataque.

“Una vez que se activan las sanciones, se pierde el efecto disuasorio”, dijo Blinken a la cadena CBS. “Entonces, lo que estamos haciendo es reunir toda una serie de acciones que figurarían en el cálculo del presidente [VladimirPutin”.

Eso incluye reforzar las defensas en Ucrania con más asistencia militar, dijo Blinken.

También el domingo, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia rechazó una afirmación británica de que el Kremlin buscaba reemplazar al gobierno de Ucrania con una administración pro-Moscú, y que el exlegislador ucraniano Yevheniy Murayev era un candidato potencial.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Reino Unido también nombró el sábado a varios otros políticos ucranianos que, según dijo, tenían vínculos con los servicios de inteligencia rusos, junto con Murayev, líder de un pequeño partido que no tiene escaños en el parlamento.

Esos políticos incluyen a Mykola Azarov, ex primer ministro de Viktor Yanukovych, el presidente ucraniano derrocado en un levantamiento de 2014, y el exjefe de gabinete de YanukovychAndriy Kluyev.

Murayev dijo a la agencia AP a través de Skype que la afirmación británica “parece ridícula y graciosa” y que se le ha negado la entrada a Rusia desde 2018 por ser una amenaza para la seguridad rusa.

El gobierno del Reino Unido hizo el reclamo basado en una evaluación de inteligencia, sin proporcionar evidencia que lo respalde. Se produce en medio de altas tensiones entre Moscú y Occidente por los planes de Rusia sobre Ucrania y las crecientes acusaciones de cada lado de que el otro está planeando provocaciones.

“La desinformación difundida por el Ministerio de Relaciones Exteriores británico es una prueba más de que son los países de la OTAN, encabezados por los anglosajones, los que están aumentando las tensiones en torno a Ucrania”, dijo el domingo la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, Maria Zakharova, en la aplicación de mensajería Telegram. “Hacemos un llamado al Ministerio de Relaciones Exteriores británico para que detenga las actividades provocativas, deje de difundir tonterías”.

La secretaria de Relaciones Exteriores británica, Liz Truss, dijo que la información “arroja luz sobre el alcance de la actividad rusa diseñada para subvertir a Ucrania, y es una idea del pensamiento del Kremlin”.

Truss instó a Rusia a “reducir la intensidad, poner fin a sus campañas de agresión y desinformación y seguir el camino de la diplomacia”, y reiteró la opinión de Gran Bretaña de que “cualquier incursión militar rusa en Ucrania sería un error estratégico masivo con graves costos”.

Estados Unidos ha montado una campaña agresiva en los últimos meses para unificar a sus aliados europeos contra una nueva invasión rusa de Ucrania. La Casa Blanca calificó la evaluación del gobierno del Reino Unido como “profundamente preocupante” y dijo que respalda al gobierno ucraniano debidamente elegido.

“El pueblo ucraniano tiene el derecho soberano de determinar su propio futuro, y apoyamos a nuestros socios elegidos democráticamente en Ucrania”, dijo Emily Horne, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional.

La evaluación se produjo cuando el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, pasó el sábado en el retiro presidencial de Camp David, en las afueras de Washington, reuniéndose con su equipo de seguridad nacional de alto nivel sobre la situación de Ucrania.

Un funcionario de la Casa Blanca dijo que las discusiones incluyeron esfuerzos para reducir la situación con medidas diplomáticas y de disuasión coordinadas estrechamente con aliados y socios, incluida la asistencia de seguridad a Ucrania.