La Exactitud del Texto de la Torá

El gran éxito de la tradición judía es la meticulosa transmisión del texto de la Torá. Pero en realidad ¿cuán precisa es? ¿Cómo sabemos que la Torá que tenemos hoy es el mismo texto que fue dado en el Monte Sinaí?

La Torá fue dictada originalmente por D’os a Moisés, letra por letra. Desde ahí, el Midrash (Devarim Rabba 9:4) nos dice:

Antes de su muerte, Moisés escribió 13 rollos de Torá. Doce de ellos fueron distribuidos a cada una de las 12 tribus. El 13avo se colocó en el Arca de la Alianza (con las tablas). Si alguien viniera y tratara de reescribir o falsificar la Torá, el rollo que está en el Arca «atestiguaría» en su contra. (Del mismo modo, si él tuviera acceso al rollo que está en el Arca y tratara de falsificarlo, las copias distribuidas «atestiguarían» en su contra).

¿Cómo es que los nuevos rollos fueron verificados? Una auténtica «copia de seguridad» siempre se mantuvo en el Templo Sagrado de Jerusalén, la cual corroboraría el resto de los rollos. Tras la destrucción del Segundo Templo en el año 70 EC, los sabios realizarían periódicamente controles globales para eliminar cualquier error de los escribas.

Escribiendo un Rollo de Torá

Para eliminar cualquier posibilidad de error humano, el Talmud enumera más de 20 factores obligatorios para que un rollo de Torá sea considerado «Casher». Este es el sistema de seguridad inherente a la Torá. En caso de carecer de cualquiera de estos factores, no poseerá por lo tanto la santidad de un rollo de Torá, y no se utilizará para una lectura pública de Torá.

El meticuloso proceso de copiar a mano un pergamino tarda aproximadamente 2000 horas (un trabajo de tiempo completo durante un año). A lo largo de los siglos, los escribas judíos se han adherido a las siguientes pautas:

Un pergamino de Torá es descalificado si incluso una sola letra se añade.

Un pergamino de Torá es descalificado si incluso una sola letra es borrada.

El escriba debe ser un erudito, un judío piadoso, que ha recibido una formación específica y una certificación.

Todos los materiales (pergamino, tinta, pluma) deben ajustarse a estrictas especificaciones, y estar preparados específicamente para el propósito de escribir un rollo de Torá.

El escriba no puede escribir ni siquiera una sola letra en un rollo de Torá de memoria. Por el contrario, debe tener un segundo rollo casher abierto ante él en todo momento.

El escriba debe pronunciar cada palabra en voz alta antes de copiarla del texto correcto.

Cada letra debe tener suficiente espacio en blanco que la rodee. Si una letra toca a otra en cualquier punto, invalida todo el rollo.

Si una sola letra quedo tan estropeada que no se puede leer en absoluto, o se parece a otra letra (sea que el defecto está en la escritura, o se debe a un agujero, desgarro o mancha), esto invalida todo el rollo. Cada letra debe ser lo suficientemente legible de manera que incluso un niño normal en edad escolar ordinario podría distinguirla de otra letra similar.

El escriba deber poner espacio preciso entre las palabras, para que una palabra no parezca como dos palabras, o dos palabras parezcan una palabra.

El escriba no debe alterar el diseño de las secciones, y debe ajustarse a determinadas longitudes de línea y configuraciones de párrafo.

Un rollo de Torá en el cual se ha encontrado un solo error, no se puede utilizar, y debe ser arreglado en un plazo de 30 días o ser enterrado.

El Éxito del Sistema de transmisión de la Torá

Mantener la exactitud de cualquier documento tan antiguo y tan extenso como la Torá es un gran desafío incluso en las mejores circunstancias.
Pero tengamos en consideración que a través de la historia, las comunidades judías fueron objeto de extensas persecuciones y exilio. Durante los últimos 2000 años, los judíos han sido esparcidos por los cuatro rincones del mundo, desde Yemen a Polonia, desde Australia hasta Alaska.

Otros factores históricos hacen aún más difícil la transmisión exacta de la Torá. Por ejemplo, la destrucción del Segundo Templo hace 1900 años vio la disolución del Sanedrín, la autoridad judía central que tradicionalmente unía al Pueblo Judío en caso de cualquier desacuerdo.

Investiguemos los hechos tal como los tenemos hoy. Si recopilamos los pergaminos de Torá más antiguos y los comparamos, podemos ver si existe alguna confusión, y si es así, en qué cantidad.

¿Cuántas letras hay en la Torá? 304.805 letras (o aproximadamente 79.000 palabras).

Si tuvieras que adivinar, ¿Cuántas letras de estas 304.805 crees que son cuestionadas? (La mayoría de las personas en cualquier lugar creen que de 25 a 1.000).

El hecho es que después de todas las pruebas y tribulaciones, perturbaciones comunales y persecuciones, solo los rollos de Torá de los yemenitas contenían algunas diferencias con las del resto del mundo judío. Durante cientos de años, la comunidad yemenita no formó parte del sistema de control mundial, y un total de nueve letras de diferencia se encuentran en sus pergaminos. Todas estas son diferencias de ortografía. En ningún caso cambian el sentido de la palabra. Por ejemplo, ¿Cómo deletrearías la palabra «color» en inglés? En Estados Unidos, se deletrea C-O-L-O-R. Pero en Inglaterra, se deletrea con una «u», C-O-L-O-U-R.

Tal es la naturaleza de las pocas diferencias de ortografía entre los rollos de Torá hoy en día. ¡Los resultados a lo largo de miles de años son notables!

La Torá en Comparación a otros Textos

¿Pero cuán impresionante es esto comparado a otros documentos similares, como la Biblia Cristiana? (Ambos libros contienen aproximadamente el mismo número de palabras).

En primer lugar, ¿cuál esperarías que tenga más éxito en la preservación de la exactitud de un texto?

La Biblia Cristiana. Por varias razones

En primer lugar, la Biblia Cristiana es unos 1.700 años más joven que la Torá. En segundo lugar, los cristianos no han pasado tanto exilio y trastorno como los judíos. En tercer lugar, el cristianismo siempre ha tenido una autoridad central (el Vaticano) para asegurar la precisión de su texto.

¿Cuáles son los resultados? El diccionario intérprete de la Biblia, un libro escrito para demostrar la validez del Nuevo Testamento, dice:

«Un estudio de 150 manuscritos griegos del Evangelio de Lucas ha puesto de manifiesto más de 30.000 lecturas diferentes… es seguro decir que no hay ni una sola frase en el Nuevo Testamento en la que el manuscrito sea totalmente uniforme».

Otros estudiosos informan que hay 200.000 variantes en los manuscritos existentes del Nuevo Testamento, lo que representa acerca de 400 lecturas variantes que causan dudas sobre el sentido textual; 50 de ellas son de gran importancia.

La Torá tiene nueve variantes ortográficas — sin absolutamente ningún efecto sobre el significado de las palabras. La Biblia Cristiana tiene más de 200.000 variantes y en 400 casos las variantes cambian el significado del texto.

El punto por supuesto no es denigrar al cristianismo. Por el contrario, esta comparación pone de manifiesto la notable exactitud de la transmisión judía de la Torá.

La Torá y el Universo

Hay una famosa historia en el Talmud (Eruvin 13a):

Cuando Rabi Meir llego a Rabi Ishmael para aprender Torá, se le preguntó:
«¿Cuál es tú profesión, hijo mío?».

«Soy un escriba» fue la respuesta.

Él me dijo: «Hijo mío, ten cuidado con tu trabajo, ya que es la labor de los cielos. En caso de que tal vez omitas una letra o añadas una letra — podría resultar que destruyeras todo el mundo.

Rabi Meir comento: «No hace falta decir, que yo no cometo el error de omitir o añadir (letras)… pero me preocupa incluso una mosca — no sea que venga y descienda sobre la esquina derecha de una dálet y la borre, de modo que pueda quedar una réish.

El famoso comentarista Rashi (Siglo 11, Francia) ofrece ejemplos de cómo la adición o supresión de una sola letra, puede llevar a una lectura blasfema o herética de la Torá — es decir, un error que puede destruir el mundo entero.

El Maharsha (Siglo 16, Polonia) explica que existe peligro incluso si el error no afecta el significado de la palabra. Esto se debe a una tradición Cabalística que las letras de la Torá forman los nombres sagrados de D’os escritos como «fuego negro sobre fuego blanco«.

Estas letras fueron empleadas por D’os en la creación del mundo, y es a través de ellas que Él lo sostiene. La supresión de incluso una sola letra de esta fuerza sostenedora, por lo tanto, amenaza la existencia del mundo.
La cuidadosa vigilancia de las palabras de la Torá ha sido una prioridad judía a través de los siglos.

 



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