Los incrédulos fanáticos de la Yeshiva U. ven a su equipo de baloncesto continuar una racha de 50 victorias

POR: Ben Sales

Ofek Reef anota regularmente en cifras dobles para el equipo de baloncesto masculino de la Universidad Yeshiva, disfrutando actualmente de la racha más larga en baloncesto universitario masculino.

El alguna vez poco conocido equipo de la División III de la NCAA, de una universidad en Estados Unidos quizás mejor conocida por su programa rabínico, ha pasado de gradas casi vacías a juegos en casa repletos y aplausos en la ESPN.

New York Jewish Week mediante JTA.- A principios del 2019, antes de que los hombres del equipo de baloncesto de su universidad comenzaran una histórica e improbable racha de victorias, Jonathan Malek y tres amigos decidieron ver un juego.

En ese entonces, era fácil conseguir un asiento en un juego de baloncesto de la Yeshiva University. Su equipo, los Maccabees, que juega en la División III de la NCAA, no era conocido como una potencia. Pero Malek y sus amigos aún así se sintieron cautivados por la idea de un equipo judío dándolo todo en la cancha mientras usaban kippah. Comenzaron un grupo de texto donde charlarían sobre los Macs.

El único problema fue que no sabían muchos de los nombres de los jugadores. Como un homenaje a su ignorancia, nombraron al grupo de texto ¨Este chico¨, el ápodo anónimo que le daban a miembros del equipo que no reconocían.

Dos temporadas y 50 victorias seguidas después, todo eso ha cambiado. El equipo de la Yeshiva University está 14-0 en esta temporada. Están clasificados como número uno en la División III, y reciben la atención no sólo del campus, sino también de la ESPN. El centro atlético de la universidad está lleno por completo en su capacidad, al menos en términos del COVID, para cada partido en casa. Los nombres de las estrellas -Ryan Turell, Gabe Liefer, Ofek Reef -han llegado a ser conocidos en todos los hogares judíos ortodoxos de New York y más allá.

Malek y sus amigos todavía asisten fielmente a los juegos. ¨Recuerdo antes de la racha de victoria, y honestamente no tenían una multitud hasta que comenzaron las eliminatorias¨, le dijo a New York Jewish Week. ¨Los juegos estaban prácticamente vacíos. Ahora, con la racha de victorias, si no estás ahí media hora antes de la hora del partido, no vas a conseguir un asiento¨.

Como el cuarteto de fanáticos de Malek, los judíos en New York y más allá están prestando cada vez más atención a la universidad ortodoxa en el alto Manhattan que no ha perdido un juego desde el 2019 y podría ganar un campeonato nacional.

Es un giro sorprendente para YU, que históricamente ha sido famosa por los rabinos, no por el atletismo. Siendo la institución insignia del judaísmo ortodoxo moderno, la YU tiene aproximadamente 2,000 estudiantes universitarios, divididos entre la facultad sólo para hombres en Washington Heights y una universidad sólo para mujeres en el centro de la ciudad. En el campus de los hombres, donde el equipo juega, los estudiantes estudian Talmud en la mañana y su plan de estudios secular en las tardes, con las clases extendiéndose a menudo hasta la noche.

Es un horario demandante que no deja mucho tiempo para reuniones de motivación y cosas de ese estilo, pero los estudiantes, sin embargo, encuentran energía para seguir al equipo. Los profesores están dejando a los estudiantes salir de clases temprano para que se dirijan al centro atlético. Miles de espectadores más están sintonizando los juegos transmitidos en línea por estudiantes.

La administración, que no respondió a las solicitudes de comentarios, verificó el nombre del equipo en su campaña de recaudación de fondos de fin de año, debajo de las notas de sus centros educativos judíos y otros programas académicos.

Los estudiantes de Yeshiva Jonathan Malek, Sammy Lekowsky, Justin Goldman y Charles Schaechter posan en un partido de baloncesto de los Macs el 1 de marzo del 2020.

¨La gente realmente no puede imaginar a los judíos sumergiéndose tanto en el nivel de la NCAA¨, dijo Charles Schaechter, otro miembro del grupo de Malek. ¨Ver que eso suceda de manera regular y poder vencer a otros equipos es increíble. La gente todavía está sorprendida: ¿Esta es realmente la YU? ¿De verdad estamos viendo jugar a nuestro equipo?¨

El tamaño pequeño de la universidad contribuye al atractivo de los Macs, dicen los estudiantes, porque en muchos casos apoyan a sus amigos y compañeros de clase. Malek tiene dos clases con la estrella del equipo, Ryan Turell -su lección de Talmud en la mañana y una clase sobre ley judía en el lugar de trabajo, donde se sientan juntos. Los padres de Turell, Laurel y Brad, también participan en los juegos.

¨Todos en la universidad están al menos en una clase con una persona¨ del equipo, dice Akiva Poppers, productor ejecutivo de MacsLive, una plataforma gestionada por estudiantes que transmite los partidos locales en YouTube.

¨No es como una universidad donde los jugadores caminan por ahí y son celebridades¨, dijo Poppers. ¨No es como una universidad más grande donde todos conocen al jugador, y el jugador no conoce a nadie¨.

A pesar del sentimiento íntimo, MacsLive ha visto a su audiencia dispararse, de unos pocos cientos de espectadores hace unos pocos años a 8,500 para un juego reciente este año. También ha recibido $35,000 en donaciones y $12,000 en fondos de los departamentos de YU, permitiendo a Poppers manejar un equipo de cuatro cámaras en los juegos y mostrar repeticiones instantáneas.

Tiene 50 estudiantes en su equipo, incluido un equipo rotativo de locutores que llaman a cada juego y un reportero en la línea de banda. Las transmisiones incluyen un programa corto antes del juego, un programa en el medio tiempo, análisis después del juego, gráficos de calidad de red y anuncios de los patrocinadores, incluido ¨Better Image Contracting¨, un centro de rehabilitación y una organización sin fines de lucro israelí.

Sin embargo, la experiencia del juego en YU difiere del resto del baloncesto universitario. La multitud canta ¨Hatikvah¨, el himno nacional israelí, junto con ¨La Bandera Estrellada¨. Antes de una transmisión en vivo reciente, un locutor de MacsLive se refirió al juego que tenía lugar en ¨motzei Shabbat¨, el término hebreo para el sábado por la noche después de oscurecer.

Malek y otros fanáticos admiten fácilmente que necesitan esforzarse más para inventar los cánticos de la multitud. Por otro parte, cuando marzo llega estallan en ¨Mishenichnas Adar¨, una canción alegre que celebra el mes hebreo, que usualmente coincide con el torneo anual de NCAA. (El torneo de la División III, cancelado el año pasado debido al COVID, culmina el 18 y 19 de marzo en Fort Wayne, Indiana).

Laurel Turell, madre del defensor Ryan Turell, anima en las gradas durante la segunda mitad del partido de baloncesto masculino de la Skyline Conference entre Yeshiva University y Farmingdale State College en New York, 27 de febrero del 2020. Turell a menudo puede ser escuchada empezando los cantos y galvanizando a los fanáticos de los Maccabee en los partidos.

¨En estas dos o tres cuadras de Heights, creo que es muy especial¨, dijo Elazar Abrahams, el presidente del consejo estudiantil de YU. ¨Los judíos de todo el país se sienten representados¨.

Un lugar donde la atracción por los Macs no es tan fuerte es en Stern College, la universidad de mujeres de YU, que está localizada en Murray Hill. Aunque los fanáticos dicen que siempre hay estudiantes mujeres en la multitud, sus compañeros masculinos las superan significativamente en número. Una funcionaria del consejo estudiantil de las mujeres se negó a una entrevista porque escribió que ¨no es una gran seguidora de los deportes en YU¨.

¨Algunas personas también simplemente no se sienten cómodas estando en el edificio de los chicos, así que no irán ni verán por esa razón¨, dijo Nina Yurovsky, quien juega para el equipo de mujeres de YU, sobre sus compañeras de clase en Stern. ¨Algunas personas tampoco saben lo suficiente sobre baloncesto o no tienen interés en los deportes¨.

Yurovsky también dijo que algunas estudiantes pueden no estar dispuestas a mirar porque, en agosto, una estudiante publicó un ensayo en The Commentator, el periódico estudiantil, acusando a un jugador de baloncesto indefinido de violarla. En el artículo, la escritora anónima escribió que, después de una larga investigación por la universidad, durante la cual la administración le pidió que firmara un acuerdo de no divulgación, ¨Me han dicho que simplemente me ocupe de eso y que nada puede ser hecho por la YU -ni una cosa¨. Dijo específicamente que la universidad no hizo nada para garantizar su seguridad en el campus, y que otro miembro del equipo la llamó con nombres despectivos en presencia de otras personas después de reportar el incidente.

El entrenador Elliot Steinmetz instruye a su equipo de baloncesto masculino de la Yeshiva University durante su histórica temporada 2019-20.

YU no respondió a la petición de New York Jewish Week para que comentara respecto a las acusaciones de violación. Poco después de que el ensayo fue publicado, la universidad le dijo al Forward que abordó la acusación ¨de una manera afectuosa, sensible y compasiva plenamente consistente con nuestras políticas de cumplimiento¨, y que ¨contrató inmediatamente a investigadores independientes para llevar a cabo una investigación exhaustiva sobre las acusaciones¨.

La universidad le dijo al Forwards que estaba ¨limitada legalmente en lo que podemos compartir¨ y que ¨una determinación final fue hecha basándose en la completa evaluación de toda la información disponible¨. La declaración no dio detalles sobre cuál fue la determinación.

Una carta posterior a las estudiantes de parte de Karen Bacon, decana de la Facultad de Artes y Ciencias, dijo que la administración había comenzado a reunirse con grupos de estudiantes para discutir sus preocupaciones. Escribió que la universidad actualizaría su sitio web para mostrar mejor los procesos para reportar acusaciones de conducta sexual inapropiada, así como los recursos disponibles para las estudiantes. La carta agregó que la escuela apoya ¨informar sobre cualquier incidente a la policía¨; bajo la ley federal de derechos civiles conocida como Título IX, informar a la policía es considerada una elección personal del acusador.

Varias estudiantes declinaron comentar sobre el expediente respecto a la acusación de violación, y Yurovsky dijo que la protesta estudiantil con respecto a la respuesta de la universidad se ha ¨atenuado¨ recientemente. Un grupo estudiantil privado de Facebook, creado en respuesta al manejo de la universidad de la acusación, ¨Apoyamos a las Sobrevivientes¨, tenía 221 miembros para el 20 de diciembre. También se planeó una huelga para protestar contra la respuesta de la universidad, pero fue cancelada más tarde, según el Yeshiva University Observer, el periódico estudiantil de la universidad de mujeres.

Los Maccabees de la Yeshiva University se apiñan alrededor del defensor Ryan Turell (11) antes de un juego contra el US Merchant Marine Academy (USMMA), en New York, 25 de febrero del 2020. Los Maccabees ganaron los cuartos de final de la Skyline Conference 75-57.

Además, algunas mujeres de Stern se han quejado de que los deportes de las mujeres reciben mucho menos atención que los equipos de los hombres. Esa es una queja común en todos los deportes universitarios, pero la afiliación ortodoxa de YU y la separación de géneros agrega una capa a esa disparidad.

Debido a las leyes judías tradicionales de modestia, la universidad prohíbe que el equipo de mujeres juegue en el centro atlético en el campus de los hombres, donde los hombres podrían ver a las mujeres jugando en shorts en una instalación de la Yeshiva, según el Commentator. No hay restricciones para que las mujeres vean al equipo masculino.

Debido a eso, el equipo de las mujeres juega sus partidos ¨en casa¨ en otras instalaciones, de modo que, dijo Yurovsky, ¨básicamente todos nuestros partidos en casa son partidos fuera de casa¨.

Yurovsky agregó que, aunque no hay mucha comunicación entre los equipos de las mujeres y el de los hombres, es ¨brillante¨ ver el éxito de los hombres, y que ve maneras de mejorar su propio juego mientras observa sus partidos.

El jugador del primer equipo All-American, Ryan Turell, juega en un partido para los Maccabees de la Yeshiva University.

Otro experto en deportes que aprecia ver el juego de los Macs es Aaron Kaplowitz, que solía escribir sobre baloncesto para publicaciones, incluido The New York Times. Ha estado en todos los juegos de los Macs menos en uno esta temporada -en casa y fuera -y los llama ¨el equipo de baloncesto universitario menos egoísta que verán¨, Recordó un juego particularmente emocionante y estresante el 28 de noviembre, contra el Manhattanville College, cuando los Macs iban perdiendo en el entretiempo. El partido fue salvado por Turell, que anotó 51 puntos, en un récord universitario.

¨Hubo un punto en la segunda mitad en que simplemente bajó la cabeza y se hizo cargo¨, dijo Kaplowitz.

Momentos como ese siguen siendo emocionantes, pero también se están volviendo menos sorprendentes a medida que el equipo gana una y otra vez (aunque los seguidores notan que su siguiente partido, el 30 de diciembre contra Illiniois Wesleyan University, el equipo número cuatro en el país, será una prueba).

¨Los fanáticos tiene expectativas tremendamente altas sobre el equipo¨, dijo Schaechter. ¨La gente ya no puede imaginar a YU perdiendo un partido¨.

 

 

Traducción por la Comunidad Judía de Guayaquil