Jabad Argentina realizó un Tributo al Rebe

Jabad Lubavitch Argentina con sus respectivos Beit Jabad, instituciones educativas y de función social realizó el miércoles un Tributo al Rebe, a días de conmemorarse el 23º Iortzait-Hilulá de su líder, Rab. Menajem Mendl Schneerson, el 3 de Tamus del calendario hebreo, que este año coincide con el 27 de junio próximo.

El acto, denominado Tributo al Rebe «Una noche de inspiración con el Rebe», se llevó a cabo en el salón Frers de La Rural, durante el cual hicieron uso de la palabra el sheliaj (enviado) principal del Rebe en nuestro país, el director nacional de Jabad Lubavitch Argentina, rabino Tzví Grunblatt; y el invitado especial, Rabino Shui Rosenblum, Sheliaj en Caracas, Venezuela.

Marcelo Belfer, conductor del acto, manifestó que a través de los años el crecimiento de la obra que lleva a cabo Jabad es «una revolución del judaísmo que se agranda y se expande en todo el mundo».

A continuación, se dio lectura al Salmo 16 y se proyectó un video de «El Rebe» cantando uno de los 14 nigunim (melodías) que creó y enseñó. Posteriormente fue presentado el rabino Rosemblun, nacido en los Estados Unidos, que desde hace más de dos décadas es sheliaj en la ciudad de Caracas.

Rosemblun explicó que la pregunta que el Creador le dirige a Adam Harishon: «Ahieca» (¿Dónde estás?), es «una pregunta que D’s hace a cada persona en cada momento de su vida», interrogándolo sobre si utilizó todo su potencial otorgado por el Creador. Esto implica un mensaje muy poderoso que El Rebe permanentemente trasmitía en cada una de sus acciones, mediante un suspiro, cuando estaba frente a cada una de las personas que se acercaban.

También mencionó las diversas obras que está llevando a cabo el Beit Jabad en la sociedad venezolana, en especial la reapertura de la Ieshiva.

Durante la jornada se proyectaron videos y, en uno de ellos, El Rebe mostraba la actividad de miembros de Jabad en los días previos y durante Sheshet Haiamim, la Guerra de los Seis Días.

El director general de Jabad Lubavitch en Argentina, el rabino Tzví Grunblatt, se refirió específicamente a los «50 años de la Guerra de los Seis Días y del inicio de la campaña de Tefilim».

Luego de los saludos y los agradecimientos protocolares, Grunblatt se refirió al impacto emocional que genera el Iortzait de El Rebe.

Grunblatt contó que El Rebe, días antes del 5 de junio de 1967, había afirmado que nada le pasaría al Estado de Israel y ordenado la iniciación de una campaña mundial, la de colocar Tefilim a los judíos varones en todo el mundo.

«El Iortzait Hilulá de toda persona es importante, impactante para la propia persona, para sus hijos, su familia. Pero cuando estamos hablando del Iortzait Hilulá del tzadik de la generación, de El Rebe de la generación que elevó y brega por toda la generación, el día donde el alma de El Rebe se robustece, brilla con otra intensidad, trae brillo para todos los miembros de esta generación, y por eso también es un día para que carguemos las pilas, nos fortalezcamos», expresó.

Grunblatt continuó explicando que, como sheliaj de El Rebe, la misión en la Argentina es «que ningún judío se pierda», algo que si bien parecería inalcanzable, no lo es, debido a que El Rebe cambió el paradigma. «Nos dio el Sefer Hamitzvot y la fuerza para llegar a lo que parece inalcanzable: transformar el mundo y que en la Argentina todos los no judíos cumplan los siete preceptos universales que el Creador dio a todas las naciones del mundo; que todo judío encuentre el camino hacia su verdadera meta y su verdadero potencial».

Luego, se refirió a sus recuerdos, de semanas antes de su Bar Mitzvá, cuando los medios planteaban la posibilidad de la destrucción del Estado de Israel por parte de sus vecinos árabes y las imágenes que se trasmitían por televisión mostraban que en Tel Aviv se santificaban los parques para servir como cementerios: «El mundo temblaba, los judíos temblábamos. El primer día de la guerra, me acuerdo, cuando los sobrevivientes de los campos de concentración, aquí en Buenos Aires, se vistieron con las ropas que tenían del campo y fueron a manifestar en un lugar en Buenos Aires. Me acuerdo el miedo que teníamos».

Luego de estos recuerdos, el rabino Grunblatt recordó que El Rebe había asegurado ocho días antes del inicio de la Guerra de los Seis Días que D’s cuidaría al pueblo judío, que nadie tenía que tener miedo y que pese a que el Departamento de Estado de los Estados Unidos había aconsejado a sus ciudadanos que evacuén el territorio del Estado de Israel, El Rebe asumió la responsabilidad de dirigirse a los alumnos estadounidenses que estudiaban en las ieshivot israelíes diciéndoles que debían quedarse en Israel, porque nada les pasaría, y si bien nadie lo creía al principio, el rabino Grunblatt afirmó que El Rebe «sabía lo que iba a pasar».

Grunblatt sostuvo que como un verdadero líder, El Rebe, luego de dar ánimo y apoyo espiritual, ordenó pasar a la acción y estableció la campaña de los Tefilim, basándose en el texto del Rosh (un compilador de la Halaja, la Ley Hebrea) que en el judío, al colocarse los Tefilim, el nombre de D’s está en su cabeza y lo protege. Por eso, indicó que sus jasidim debían colocar Tefilim a todos los soldados israelíes, y también a todos los judíos del mundo que no los colocan habitualmente. Esa campaña continúa actualmente y el rabino Grunblatt manifestó: «Lo que importa es hoy, no puede haber un judío que no ponga Tefilim todos los días», por lo que solicitó a quienes estaban en el acto que en las diez semanas que faltan hasta llegar al principio del mes de Elul pasen a colocarse diariamente Tefilim diez mil judíos que no lo hacían.

Con este pedido del rabino Tzví Grunblatt, al cumplirse 50 años del inicio de la campaña de la colocación de Tefilim instaurada en junio de 1967 por El Rebe, concluyó el acto por el 23º Iortzait-Hilulá del Rab. Menajem Mendl Schneerson, «El Rebe».

 

Fuente: Diario Iton Gadol