El Héroe Que Salvó A Un Batallon Estadounidense Hace 100 Años

Las cosas no se veían buenas para los más de 500 soldados Aliados atrapados por las fuerzas alemanas en el Bosque Argonne de Francia en noviembre de 1918. Ellos no solamente estaban bajo fuego por parte de los alemanes, también estaban siendo bombardeados con morteros de los estadounidenses que ignoraban que ellos habían caído en una trampa.

La comida, el agua y las municiones se estaban agotando. Los soldados -apodados el Batallón Perdido -enviaron mensajeros para hacer contacto con el resto de las fuerzas estadounidenses, pero ninguno logró evitar o sobrevivir la línea de fuego alemana.

Eso fue hasta que un soldado judío dio un paso adelante. En honor del Día de Recordación este lunes, estamos relatando la historia de ese soldado, Abraham Krotoshinsky, con la ayuda de los archivos de JTA y otros materiales históricos.

“Nuestra situación parecía y era desesperada y desesperanzada”, recordó Krotoshinsky, un miembro de la 77a División de la 308a Infantería de New York quien voluntariamente se ofreció para intentar pasar furtivamente a los alemanes.

He aquí el relato de Krotoshinsky de la misión, publicado en el libro “El Judío en el Mundo Estadounidense”:

Nuevamente se hizo una solicitud de voluntarios. Yo di un paso al frente. Otro soldado con quien ellos me enviaron fue forzado a regresar poco después. Continué solo. Comencé al amanecer, pero no me tomó mucho tiempo estar consciente que yo era un objetivo para los alemanes. Corrí a través de un espacio abierto, bajé a un valle y subí un valle dentro de unos arbustos. Recuerdo arrastrarme, tumbado bajo los arbustos, metiéndome en hoyos cavados por mí mismo. De una manera u otra -no sé cómo hasta este día -me encontré al anochecer en las trincheras alemanas. Vi a varios de ellos fumando cigarrillos. Sabía que si ellos sabían de mi visita los saludos que ellos me hubieran extendido no habrían sido demasiado amigables. Me escondí bajo algunos arbustos, acostado y pareciendo muerto. Un alemán quien, a juzgar por la presión, nunca supo nada sobre una dieta para bajar de peso, se paró en uno de mis dedos, pero yo me abstuve de emitir cualquier quejido. Más tarde me arrastré a otra trinchera alemana desierta. Se pueden imaginar la emoción que sentí cuando oí palabras en inglés bien pronunciadas. Ninguna música sonó nunca mejor.

A partir de ahí, Krotoshinsky transmitió la situación a los soldados estadounidenses, quienes entonces dejaron de disparar a su batallón y enviaron un escuadrón de ayuda con implementos médicos y comida.

Gracias a su valentía, los 194 miembros del batallón original pudieron salir del Bosque Argonne ilesos. El resto fueron asesinados, heridos o capturados por los alemanes.

A Krotoshinsky se le otorgó la Cruz por Servicios Distinguidos, el segundo honor militar más alto en Estados Unidos, por el General John J. ¨Black Jack¨ Pershing, quien lideró a las fuerzas estadounidenses en el frente occidental en la Primera Guerra Mundial.

A pesar de su valentía, el soldado judío siguió siendo humilde sobre su papel en salvar al Batallón Perdido.

“Lo que hice, me parece a mí, no fue nada heroico, nada que merezca todo este alboroto, y una maniobra que llevé a cabo porque quise, y si el siguiente hubiera sido tan afortunado como yo, él también habría podido hacerlo”, dijo él.

Krotoshinsky nació en 1892 en Plotsk, la cual estaba entonces bajo control ruso pero ahora está en Polonia. Después de emigrar a New York en 1917, encontró trabajo como barbero antes de ser llamado para el servicio militar.

Krotoshinsky sentía apasionadamente sobre su nueva patria.

“Estados Unidos, mi patria adoptiva, fue siempre más preciosa para mí que mi patria de nacimiento, en la cual me consideraba a mí mismo un extranjero y un forastero”, escribió él, citando el anti-semitismo en Rusia.

Después de combatir regresó a New York, dónde él fue celebrado como un héroe y se convirtió en un ciudadano estadounidense naturalizado, de acuerdo al libro “Buenos Estadounidenses: Inmigrantes Italianos y Judíos Durante la Primera Guerra Mundial”.

Con la ayuda del magnate judío de la tienda de departamentos Nathan Straus, más tarde él siguió su sueño sionista y se mudó a Palestina, donde vivió en una granja, se casó y tuvo dos hijos. Las dificultades económicas lo forzaron a mudarse de regreso a Estados Unidos, donde el héroe de guerra también luchó para ganarse la vida.

Las cosas tomaron un giro más brillante, sin embargo, cuando un legislador de Harlem, el Republicano Fiorello LaGuardia, leyó sobre la situación crítica de Krotoshinsky en un periódico. En 1927, la JTA informó que el futuro alcalde de New York estaba tan conmovido por la situación del héroe de guerra que él hizo campaña para que el Presidente Calvin Coolidge emitiera una orden ejecutiva para que Krotoshinsky pudiera trabajar como un empleado postal sin tener que atravesar el examen requerido habitual.

“El salario no fue revelado, pero se entiende que proporcionará un medio de vida para el veterano y su familia”, de acuerdo a JTA:

Coolidge emitió una orden y Krotoshinsky permaneció en el trabajo hasta su muerte en 1952 a la edad de 60 años.

En el 2001, la red A&E emitió una película hecha para televisión llamada “El Batallón Perdido” presentando al ex actor infantil Ricky Schroder como el comandante del batallón Mayor Charles White Whittlesey.

 

Fuente: Forward
Traducción:  Comunidad Judía de Guayaquil