Por qué la súbita proeza del béisbol de Israel en realidad significa algo

No, no hay sabras [N.T. Nacidos en Israel] en el equipo. De hecho, la mayoría de los israelíes incluso desconocen que ellos tienen un equipo nacional de béisbol. O cómo se juega el juego. A diferencia del fútbol americano, el cual atrae a una base pequeña pero creciente de aficionados, el béisbol es para los israelíes lo que el crickett es para los estadounidenses: nada.

Sin embargo, súbitamente, la Estrella de David ha barrido a través de Seúl y está en marcha hacia Tokio. El Equipo de Israel, el más débil con 200-1 [de probabilidades] para ganar el Clásico Mundial de Béisbol, ha derrotado a tres de los 10 primeros equipos -Corea del Sur, China Taipei (Taiwan) y Holanda -el último de los cuales cuenta con estrellas reales como Xander Bogaerts de los Red Sox y Didi Gregorius de los Yankees.

Así que quizás el Equipo de Israel no es tan israelí, pero ciertamente es un equipo judío, y es realmente el más débil. Bajo el liderazgo del manager Jerry Weinstein, estos judíos -como judíos -se han unido, ofreciendo un mágico equilibrio de poder, velocidad, lanzamiento, estrategia y chutzpah para de alguna manera terminar la primera ronda invictos.

Para los jugadores, es claro que estar en el Equipo de Israel no es solamente una manera de entrar en las series. Significa algo. El ex primera base de los Mets de New York Ike Davis, visitando Israel el verano pasado, dijo que jugar en el equipo es “representar tu pasado, tu patrimonio, tu historia. Lo que está en tu sangre”. El ex lanzador de los Astros de Houston Josh Zeid llamó a estos jugadores “el grupo más afortunado de chicos en los deportes profesionales. Nosotros estamos muy orgullosos de quiénes somos y de dónde venimos. Yo he usado una estrella judía por los últimos 8 o 9 años. Estoy muy orgulloso de quién soy”.

Así que es este “Equipo de Israel” sólo un truco? Debería importarnos? Como mínimo, es una carga de diversión para fanáticos de toda la vida del béisbol y de Israel para ver las dos [cosas] combinadas exitosamente. Desde la perspectiva de un deporte tratando de internacionalizarse, el éxito de Israel es probable que traiga con él una significativa inversión en traer el béisbol a un país preocupado con el fútbol y el balón mano.

Sin embargo, a un nivel más profundo, el Equipo de Israel es en gran medida la historia de Israel misma. Es sobre los judíos -siempre el hombre raro en todos los equipos -reorganizándose a sí mismos bajo una bandera y un himno colectivo, creyendo en su valor colectivo, compitiendo en un escenario mundial, encontrando su propia excelencia y derrotando a las probabilidades. Mirando a su identidad judía con orgullo puro.

Y esa es una historia increíble.

Seguro, es solamente un deporte. Pero los deportes son un marcador de posición espiritual, una metáfora que toca momentos muy reales del alma humana. Y entre todos los deportes, el béisbol ofrece un equilibrio único de logros individuales y colectivos, y atletismo crudo, maestría técnica, y cálculo cuidadoso, que pocos otros deportes pueden reclamar.

Las metáforas son importantes. Como un país real, Israel es complicado, desordenado -pero no más que todos los demás países de la tierra. La historia más grande israelí, sin embargo, es una de superación, de logro imposible, de enfrentar la guerra y la adversidad y las dificultades económicas y el odio, así como también afirmar la vida, no solamente sobreviviendo sino prosperando. Es una historia que nunca deberíamos olvidar. Una historia no menos fundamental para la identidad judía, e incluso más fiel a la historia judía, que esa otra narrativa reforzada a menudo, esa de Auschwitz.

Los críticos pueden argumentar que los judíos no deberían separarse, no deberían hacer su propio equipo, deberían esforzarse para encajar. Un club de pelota judío, otros razonan, abre la puerta para el odio a los judíos. Este alegato, sin embargo, es el mismo hecho contra los primeros sionistas siglos atrás, y parece nunca desaparecer. Y los resultados son bastante conocidos.

Para algunos judíos israelíes y estadounidenses, la historia de Israel ha perdido algo de su brillo últimamente. Estamos atrapados en una serie interminable de momentos duros y confusos. Pero de vez en cuando en un momento, se nos recuerda lo asombroso que ha sido el siglo pasado. El béisbol nos da un descanso de las amenazas de bombas y los boicots y Bibi. Una oportunidad para reflexionar sobre una narrativa más grande que nosotros mismos.

Y para darnos cuenta, mientras estos jugadores se ponen de pie para honrar el himno nacional de Israel cuando es tocado, que cualesquiera sean sus éxitos y fracasos, Israel es todavía nuestro país. Nuestro equipo.

David Hazony es el editor de TheTower.org y el director administrativo de The Israel Project. Sígalo en Twitter, @davidhazony.

 

Fuente: Forward
Traducción: Comunidad Judía de Guayaquil