Este día en la historia judía de 1888: Nació el hombre que perdería su imperio naviero los nazis, pero que salvó a judíos primero

Arnold Bernstein, orgulloso soldado del Kaiser, vio el peligro nazi temprano, pero sólo se dio cuenta lentamente: «Toda mi vida decente y mis méritos no serían de ayuda».

Postal del SS Belgenland de 1914. Wikimedia Commons

El 23 de enero de 1888, es la fecha de nacimiento de Arnold Bernstein, un judío alemán que sirvió en el ejército del Kaiser en la Primera Guerra Mundial, pero perdería el imperio de transporte marítimo que construyó antes de la Segunda Guerra Mundial, como precio por su vida.

Bernstein percibió desde el principio el peligro del nazismo, pero aun cuando estaba haciendo arreglos para trasladar su negocio y su familia a Norteamérica, mantuvo la esperanza de que de alguna manera pudiera quedarse en Alemania. Y aunque hizo un gran esfuerzo del para reiniciar su imperio marítimo una vez en los Estados Unidos, Bernstein nunca pudo volver a su antigua gloria.

En la artillería del Kaiser

Arnold Bernstein nació en Breslau, en la provincia prusiana de Silesia, hoy Wroclaw, Polonia. Su padre, Max Bernstein, era un comerciante de licores. Su madre fue Franciska Altmann.

Su familia eran judíos asimilados, y Arnold, como escribió décadas más tarde en sus memorias inéditas en inglés, era un estudiante «perezoso, indisciplinado y poco constante». Dejó la escuela antes de graduarse y se convirtió en aprendiz de su padre hasta que, en 1909, se trasladó a Hamburgo para hacer una carrera para sí mismo, comenzando con un trabajo como pasante para la oficina local de la empresa estadounidense Quaker Oats.

Después de un período en Londres, volvió a Breslau en 1911 para intentar salvar el fallido negocio de su padre. Sin embargo, en última instancia, la empresa se declaró en quiebra.

Arnold sirvió orgullosamente en el ejército del Kaiser, en la artillería, durante la Primera Guerra Mundial, y le fue concedida la Cruz de Hierro, primera clase, entre otras menciones. (En su diario de guerra observó: «No se puede negar admiración a una nación que envía las flores de su virilidad a una guerra sombría, adornados con flores como si fueran a un baile»).

En 1919, Bernstein se casó con Lilli Kimmelstein, de una acomodada familia judía de Hamburgo, y creó una empresa de importación y exportación propia, que pronto se convirtió en su propia empresa naviera.

A principios de la década de 1920, adquirió varios barcos y empezó a enviar minerales de Renania. También estableció una línea para el comercio germano-ruso-iraní y más tarde se involucró en el transporte de los nuevos automóviles Ford de los EE.UU. a Europa – sólo en 1929, 19.000 de ellos.

Fue Bernstein quien prescindió de la costosa práctica de transportar carros en cajas individuales, lo que le permitió convertir sus barcos en «garajes flotantes».

Mientras tanto, transportando judíos a Palestina

Después de la ascensión de Hitler al poder, en enero de 1933, Bernstein aprovechó una visita a los Estados Unidos para presentar solicitudes de ciudadanía para él y su familia. (Sin embargo, no sería hasta 1939, después de haber pasado más de dos años en prisión en Alemania por violar las leyes cambiarias, que él, Lilli y sus tres hijos salieron para Nueva York).

Mientras tanto, en medio de esta dificultad personal, sin embargo, Bernstein creó la Compañía de Navegación de Palestina, que llevó a un gran número de judíos a la Tierra de Israel durante la década de 1930 por medio del SS Tel Aviv. También compró la línea de pasajeros Estrella Roja, que empleó a unas 1.000 personas sólo en Alemania.

Sentía que su trato por la Alemania nazi era a la vez humillante y profundamente decepcionante: «De repente sentí que estaba en manos de enemigos despiadados que no respetarían ni la ley ni los derechos humanos y que toda mi vida decente y mis méritos no serían ayuda.»

Bernstein fue liberado de la prisión después de pagar una multa de $30,000, y entregar la propiedad de su Línea Estrella Roja a la Holland-America Line. (Palestine Shipping se declaró en bancarrota poco después).

En los Estados Unidos, Bernstein trabajó duro para convertirse en un nuevo elemento en el comercio transatlántico, organizando primero la Arnold Bernstein Shipping Company y en la década de 1950, la Atlantic Banner Line. Su idea era ofrecer un servicio de pasajeros de clase única desde los Estados Unidos a Europa a un precio bajo.

Podría haber funcionado si, después de la guerra, los viajes aéreos de los consumidores no hubieran despegado: en 1957, por ejemplo, el número de pasajeros que hacían el cruce por vía aérea superaba a los que viajaban por mar. Los esfuerzos de Bernstein por recuperar los activos alemanes a los que se vio obligado a renunciar fueron en gran medida bloqueados por los tribunales estadounidenses. Finalmente, en 1959, vendió sus activos restantes y se retiró a la Florida.

Arnold Bernstein murió en Palm Beach el 6 de marzo de 1971, a la edad de 83 años.

David B. Green – Columnista de Haaretz

 

Fuente: Haaretz
Traducción: Comunidad Judía de Guayaquil