Chica ortodoxa de 15 años es una campeona de Ping-Pong

“Es graciosímo cuando yo y otros adolescentes estamos derrotando a hombres grandes y fuertes”

Estee Ackerman está clasificada en los primeros lugares nacionalmente y ha ganado medallas a nivel competitivo -pero deja a un lado la paleta al atardecer de cada viernes.

NEW YORK (JTA).- Ella ha derrotado a miembros del Salón de la Fama del Tenis. Ha derrotado a filántropos judíos en traje y tacones altos. Ha derrotado al campeón de tenis Rafael Nadal.

Y ella sólo tiene 15 años.

Como muchas adolescentes judías ortodoxas, Estee Ackerman creció en torno a una mesa de ping-pong en el sótano, un lugar tradicional de reunión para los niños observantes del Shabbat en las largas tardes del sábado.

Pero a diferencia de sus compañeros, ella tomó un ávido interés en el juego hasta llegar a los clubes profesionales, los entrenadores y, eventualmente, los campeonatos de torneo. A principios de este mes, la chica de Long Island ganó cinco medallas -incluyendo dos de oro -en el Campeonato Abiertos de Tenis de Mesa de Estados Unidos en Las Vegas.

“En tenis de mesa, cualquiera puede derrotar a cualquiera”, dijo Ackerman a JTA. “En baloncesto, cuando tú eres más alto, tienes una ventaja mucho, mucho más grande. En el ping-pong es tan diferente. No importa tu edad. Es graciosísimo cuando yo y otros adolescentes estamos derrotando a hombres grandes y fuertes de 30 y 40 años”.

Ackerman, en sus vacaciones de invierno de la Secundaria para Chicas de la Universidad Yeshiva en Queens, estaba vestida con una falda larga y una camiseta holgada con las letras USA estampadas en la parte delantera. La falda, traje estándar para las chicas ortodoxas modernas como ella, no detuvo a Ackerman para educar a su padre (y, um, a este reportero) con una serie de servicios que giraron con tanta fuerza, que ellos aterrizaron en el piso del sótano después de rebotar en la mesa.

Pero su movida favorita? El remate de media volea.

“En los torneos la gente no está sorprendida porque ellos esperan una competencia dura”, dijo ella. “A ellos no les importa cuál es nuestra edad”.

Sin embargo, ella añade: “Yo no diría que me aburre la gente diciendo. ´Oh, no puede creer que una jugadora de 15 años pueda ser tan grandiosa”.

El interés de Ackerman en el ping-pong proviene de su padre, Glenn, quien colocó una mesa en el sótano de la casa de West Hempstead de la familia hace siete años. La idea era darle a Ackerman y a su hermano, Akiva, alguna actividad física consistente. Pero después de observar a su hija de 8 años mejorar después de jugar sólo un par de veces a la semana por una hora o algo así, Glenn Ackerman la llevó a un club de tenis de mesa cercano para recibir lecciones como profesional.

“Ella tenía un talento, una habilidad para el deporte”, dijo Glenn Ackerman. “Más aún, yo vi que ella tenía el deseo de trabajar duro. Siempre elijo el trabajo duro sobre el talento. Ella está dispuesta a practicar horas interminables”.

En Las Vegas, Ackerman llevó a casa dos medallas de oro en lo que es llamado “juego hardbat” -juegos donde las paletas no tienen ningún relleno. Ella está clasificada entre las primeras 30 entre las jugadoras mujeres de Estados Unidos menores de 18 años.

“Yo estaba abrumada cuando gané el evento”, dijo ella de una de sus medallas de oro. “Esta señora con la que jugué -es como mi padre jugando con John McEnroe”.

A principios de este año, Ackerman fue una de las 16 finalistas clasificadas para el equipo olímpico femenino de tres personas de Estados Unidos que compitió en Río de Janeiro. Ella no entró en el equipo, pero espera competir en las Olimpíadas de Tokio en el 2020.

El entrenamiento de tenis de mesa de Ackerman se enfrenta con un día escolar que termina pasadas las 5 p.m., así como también las obligaciones con el equipo juvenil femenino de baloncesto de su escuela -donde por cierto, es la máxima anotadora.

Aunque ella entrena todas las noches, también tiene un horario de práctica abreviado. En Shabbat y las fiestas judías, Ackerman jugará con los amigos, pero sólo por diversión en su ropa para la sinagoga, no la camiseta y los shorts que ella usa mientras está compitiendo. Tampoco realiza ejercicios prácticos ni trabaja con entrenadores. De esta manera, ella no está haciendo nada que pudiera ser interpretado como trabajo.

“Si mis amigas vienen, bajaré y me divertiré con ellas”, dijo ella. “Ellas se ríen mucho de esto. Me pregunto qué tan mejor jugadora sería si jugara en las fiestas y Shabbat”.

Ackerman y su padre esperan llevar el informal juego de Shabbat a las escuelas diurnas judías. Su versatilidad -sin restricciones por el clima o por el tamaño físico de sus jugadores -podría prestarse al juego de liga, algo que varias escuelas judías han organizado para otros deportes.

Pero a diferencia de China, donde el tenis de mesa está entre los deportes más populares, Glenn Ackerman cree que es rechazado como un objetivo serio en Estados Unidos.

“El estigma es, es un deporte de sótano, es un deporte de garaje, es un deporte para un día lluvioso, es un deporte para nerds”, dijo él. “Nosotros estamos tratando de sacar el deporte del sótano y llevarlo a las masas”.

La prohibición de Ackerman de jugar en Shabbat se extiende a los torneos -en el 2012, ella había llegado a la ronda de los 16 en un evento, sólo para perder un partido cuando comenzó demasiado tarde en un viernes al atardecer. Ella y su padre tratan ahora de mitigar los conflictos potenciales pidiéndoles a los organizadores de los torneos que se abstengan de programar al menos uno de los eventos claves el viernes en la noche o el sábado.

“Yo me dije a mí mismo, que esta situación iba a sucederme un día”, recordó Ackerman. “Tuve que escoger entre mi religión o el amor por el deporte. En Shabbat, estar en mi uniforme, ir a competir en un torneo nacional, esto no está en el espíritu del Shabbos. Esto no es lo que Hashem querría que yo haga”.

A continuación de su decisión de sentarse fuera del partido, Ackerman fue honrada por varios grupos judíos, incluyendo el movimiento ultra-ortodoxo Chabad-Lubavitch, y Meor, un grupo judío ortodoxo de campus. Ella ha jugado tenis de mesa en cenas benéficas de unas pocas organizaciones judías, enfrentándose a invitados vestidos con smoking.

En mayo, ella derrotó a Patty Wasserman, una miembro del Salón de la Fama que ganó tres títulos con la selección femenina del US Open -incluyendo uno a los 13 años, la jugadora más joven en haber logrado nunca la hazaña. (Ella era Patty Martínez hasta que se casó con su compañero del Salón de la Fama Si Wasserman en mayo). Wasserman, de 64 años, jugó en tres equipos olímpicos de Estados Unidos.

Pero uno de los partidos más emocionantes de Ackerman fue contra Nadal cuando ella tenía 11 años. Ellos fueron reunidos durante un evento promocional antes del Campeonato de Tenis Abierto de Estados Unidos del 2013. Nadal ganó el torneo, superando a Novak Djokovic. Pero él no pudo derrotar a Ackerman.

“Él estaba un poco sorprendido conmigo”, dijo ella. “No esperaba que una pequeña niña estadounidense fuera buena en ping-pong. Siendo él el mejor jugador de tenis del mundo, yo pensé que sabía cómo jugar”.

Ackerman hizo una pausa antes de añadir: “Pero yo gané la mayoría de los puntos”.

 

Fuente: The Times of Israel
Traducción: Comunidad Judía de Guayaquil