Ivanka Trump y Shabbat: tiempo solo con la familia

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El invierno pasado, Donald Trump dijo: «Tengo una hija judía. Esto no estaba en el plan, pero estoy muy contento de que haya ocurrido.»

Un testimonio de la belleza del Shabbat vino de una fuente poco probable – Ivanka Trump, la hija de 35 años del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump. Se convirtió al judaísmo hace siete años.

«Observamos el Sábado», dijo. «De viernes a sábado no hacemos otra cosa que pasar juntos».

Este Shabbat, del 11 al 12 de noviembre, es «El Proyecto de Shabbos», donde cientos de miles de judíos, de todas las denominaciones judías e incluyendo aquellos que no están afiliados en absoluto, harán un esfuerzo para mantener tanto como sea posible la observancia del Shabat. Una mirada al mapa de eventos en el sitio web del proyecto (www.theShabbosproject.org) da una idea de lo extendidos que son los eventos: desde Vancouver en Canadá, masivo horneado de challah a un Kidush en Stavropol, Rusia; desde una comida pública de Shabat en Eilat, hasta una ceremonia de Havdala en Quito, Ecuador.

Uno de los atractivos de la observancia del Shabbat está encapsulado en algunas declaraciones de Ivanka Trump. Para apreciar lo que dijo, tenemos que entender por qué lo dice.

Cuando tenía 27 años, Ivanka, criada presbiteriana, se convirtió al judaísmo en una corte rabínica ortodoxa en Nueva York. Ella asumió la observancia del Shabbat, las fiestas y el kashrut, y adoptó el nombre hebreo de Yael. El invierno pasado, Donald Trump dijo: «Tengo una hija judía. Esto no estaba en el plan, pero estoy muy contento de que sucediera.»

En 2009 se casó con el inversionista inmobiliario Jared Kushner, de una destacada familia religiosa de Nueva Jersey. La boda completamente kosher fue grandiosa, como corresponde a los hijos de dos familias legendarias de bienes raíces. Los 500 huéspedes disfrutaron de la opulencia del Trump National Golf Club en Bedminster, Nueva Jersey. Para crear una atmósfera tradicional de la vestimenta, a las mujeres se les dio un chal opcional para ponérselo. Ivanka pidió que su vestido hecho a la medida tenga una chaqueta de encaje modesta, hecha por la diseñadora Vera Wang (que también diseñó el vestido de novia de la amiga cercana de Ivanka, Chelsea Clinton). Ella lucía decenas de miles de dólares en joyas del negocio que lanzó y todavía maneja, Ivanka Trump Fine Jewelry.

Cada huésped recibió como un regalo de boda un par de zapatillas en las que estaba escrito «Ivanka y Jared, qué par», junto con un birchón, un folleto que contiene una oración para después de las comidas, en hebreo e inglés. La boda fue tan generosa como glamorosa. Los invitados fueron alentados a contribuir a tres organizaciones de caridad en lugar de dar regalos a la pareja. La propia Ivanka apoya filantropías judías como Chabad, Mikvaot (baños rituales) y United Hatzalah.

Ivanka y el marido son observadores ortodoxos del día de reposo y de los días de fiesta judíos. Su padre se acostumbró al hecho de que desde el atardecer del viernes hasta el anochecer del sábado, todas las semanas, estan inaccesibles por teléfono, SMS o correo electrónico. Se desvincula del mundo de los negocios y permanece incomunicada durante 25 horas, a pesar de ser fundamental como Vicepresidenta Ejecutiva de la organización Trump y haber sido muy activa en la campaña presidencial. Esto además de su propia joyería y negocio de modas. Los sábados pone a un lado todas estas actividades – Shabbat es más importante.

Ivanka y Jared tienen tres hijos: Arabella, que asiste a kindergarten en una escuela ortodoxa en Manhattan donde viven, Joseph (3) y Theodore de siete meses que nació durante la campaña presidencial de su abuelo.

En marzo de 2015, el periodista de Vogue, Jonathan van Meter, entrevistó a Ivanka. Explicó a los lectores, en su mayoría no judíos, lo que significa para ella la observancia de Shabat.

Ivanka [sobre convertirse en judía ortodoxa]: «Siempre he evitado que sea una conversación pública porque es algo tan personal… Somos bastante observadores, más que algunos, menos que otros. Siento que es una cosa muy íntima para nosotros… Ha sido una gran decisión de vida para mí. Soy muy moderna, pero también soy una persona muy tradicional, y creo que es una interesante yuxtaposición en cómo me crié también. Realmente encuentro eso con el judaísmo, se crea un plan asombroso para la conectividad de la familia.»

Jared Kushner: «También el ritual para que tengamos el Sabbath.»

Ivanka: «Observamos el sábado. De viernes a sábado no hacemos más que pasar juntos. No hacemos llamadas telefónicas.

Jared: «Ivanka es Alfa. Simplemente lo logra. Pero ella dijo: «Si vamos a hacer Shabat, voy a cocinar.» Ella nunca cocinó antes en su vida, y se convirtió en una gran cocinera. Así que para el viernes, ella hace la cena sólo para nosotros dos, y apagamos nuestros teléfonos durante 25 horas. Dejando a un lado el aspecto religioso de la misma; vivimos en un mundo tan acelerado».

Ivanka: «Es algo asombroso cuando estás tan conectado, desconectarte completamente. Y para Arabella saber que ella me tiene, sin tener que compartirme, un día a la semana. No hacemos nada más que jugar el uno con el otro, pasar el rato juntos, caminar juntos. ¡Solo familia!

 

Fuente: The Jerusalem Post
Traducción: por la Comunidad Judía de Guayaquil