El Judaísmo y la Cultura Europea: Los Mendelssohn

El-Judaismo-y-la-Cultura-Europea-Los-MendelssohnMoses Mendelssohn y Daniel Itzig, fueron descendientes directos del famoso sabio, el Rabino Moses Isserles de Cracovia (1520-1572), quién seguramente no hubiera podido imaginar que iba a ser ascendiente de personajes tan ilustres y algunos de ellos, posteriormente, tan poco judíos.

Daniel Itzig fue el hijo de Itzig Ben David Jaffe, un mercader de caballos que había adquirido considerables riquezas. Daniel logró crear su propia fortuna cuando logró tener una gran factoría de cuero en Potsdam, fundiciones en Sorge y Vogtfeld, varias casas en Berlín y un número de fincas fuera de la capital. El rey Federico le confió la renta real porque le tenía una enorme confianza.

La elevación social y cultural de los judíos de Berlín durante el siglo XIX fue sobre todo la de la familia Itzig y especialmente la de Daniel. A pesar de su interés por la cultura occidental, Itzig nunca dejó de ocuparse de todo lo concerniente a los temas judíos. Mantuvo una gran biblioteca judía y en 1788 fundó la Escuela Libre Judía «Jinuj Nearim», con la que estaba conectada una casa de publicaciones hebreas. Numerosos contemporáneos describen las actividades literarias y musicales en la casa de Itzig, según dijo el filósofo Hennings «las hijas serán distinguidas por su gracia y belleza, sus talentos especialmente para la música y su altamente cultivadas mentes».

Esta gran familia que formaron Moses Mendelssohn y Daniel Itzig, unidos a los dos hijos de Juan Sebastian Bach, Wilhelm Friedemann y Carl Philipp Emmanuel, mantuvieron viva la música de Bach y crearon la oportunidad para que el nieto de Moses Mendelsson, Félix, reestrenara en 1829 la famosa “Pasión Según San Mateo”. Más allá de las envidias y de los prejuicios antisemitas de la sociedad, la formación y la pasión por el arte que manifestaron todos ellos, eran genuinas e intensas.

Cuando era una chica joven, la hija de Daniel Itzig, Sara Levy (1763) estudió música con Wilhelm Friedemann Bach. Ella se convirtió en su alumna más preciada y luego en su mayor protectora financiera. También estudió la música de C.P.E. Bach, y, a su muerte, se hizo cargo de la protección de su viuda. Años más tarde Sara encargó un busto del hijo de Bach para que fuera colocado en el salón de conciertos del Teatro Real de Berlín.

Todas las actuaciones del joven Mendelssohn fueron destinadas a recaudar el dinero para la erección de una estatua en honor del gran músico, que fue inaugurada en 1841 y a insistencia de Félix, su tía Sara fue capaz de localizar al único nieto sobreviviente de Bach, Wilhelm F.E. Bach, para descubrir la estatua en el momento de la inauguración.

Otros miembros de la familia Itzig ayudaron a las finanzas de los Bach, cuatro de los Itzigs fueron promotores de la música de Bach (La música y la literatura fueron financiadas por suscripciones individuales).

A comienzos de 1780, Sara tomó la costumbre de ofrecer funciones musicales en su casa, en ellas aprovechó para difundir las obras de Johan Sebastián y de su hijo Carl Philipe Emannuel Bach. Estos recitales eran famosos, y a ellos asistían sus amistades intelectuales y también aquellos que frecuentaban diversos círculos musicales.(tanto se dedicó la familia a las obra de los Bach que fueron acusados de fundar el culto de los adoradores de Bach).

Todo esto tuvo su gran mérito porque por ese tiempo la música de Bach rara vez era ejecutada en público. No solo eran muy escasas las ejecuciones de la música de Bach en público sino que muy pocas de ellas habían sido editadas. Con la excepción de “Una Ofrenda Musical” (1761), ninguna obra completa de Bach fue editada entre 1750 y 1800. Las pocas copias disponibles estaban usualmente alquiladas o en uso, otras copias fueron hechas a mano en un trabajo individual.

Wilhelm Friedemann y Carl Philipp Emanuel habían dividido entre ellos las ediciones de un ciclo completo de cinco años de cantatas de su padre porque de otra manera nunca hubieran sido publicados.

La madre de Felix Mendelssohn, Lea Itzig Solomon, era la sobrina de Sara. Recibió lecciones de piano del mismo Kirnberger que le enseñó a Moses Mendelssohn, y fue ella quién enseñó al joven Félix y sus hermanos los rudimentos del teclado, basando su instrucción sobre el ”Clave Bien Templado” de Bach (la hermana de Félix había memorizado el “Clave Bien Templado” a los trece años!) Se fundó una Sociedad Coral que cumplió un rol crucial, como lo hizo Sara Itzig Levy con sus sesiones musicales, para mantener viva la música de Bach.

No solo lo hicieron las familias de Itzig y Mendelssohn fundando la Academia, Sara Itzig Levy fue la primera solista de clavicordio que tocaba en él muy a menudo las obras de Bach. Más importante todavía, ella donó su biblioteca completa a la Academia incluyendo sus manuscritos originales de Bach. El compositor Fasch compuso en honor a Moses Mendelssohn, piezas musicales con los textos y traducciones del gran pensador. También creó un rezo de Januka para sus amigos judíos y parece ser que también escribió música para otras oraciones en hebreo.

Sara recomendó a su sobrina Lea Mendelssohn, al director de la Sociedad Coral como profesor de música de Félix. Los Mendelssohn y los Itzigs ejercieron el patronazgo y fueron los financistas de la Sociedad Coral que se dedicó a la vida y obra de Bach. En sus adolescencias tempranas, Félix y su hermana Fanny formaron parte del coro, educando su voz. Todo este aprendizaje le ayudó al joven Félix a dirigir más tarde La Pasión Según San Mateo. En 1823, Félix estudió el manuscrito completo de La Pasión… su abuela Babette Itzig Solomon logró tener una copia completa de la pieza y se la regaló.

En 1829, cuando Félix tenía veinte años, impulsado por su amigo y colaborador, el cantante Edward Devrient, le pidió a Zelter que le permitiera dirigir La Pasión en la Sociedad Coral. Esto se haría con motivo de la celebración del centésimo aniversario del estreno de la obra de Bach y en honor también de la celebración del centésimo aniversario del nacimiento de su amado y reverenciado abuelo, Moses Mendelssohn.

Todos los componentes del círculo sabían de la importancia que tendría el reestreno de la obra de Bach. El 11 de marzo de 1829, Félix dirigió un coro de cuatrocientas personas ante un público que colmó la sala de conciertos. El evento fue tan exitoso que diez días más tarde, en el aniversario del cumpleaños de Bach, La Pasión fue presentada nuevamente y el público asistente desbordó todas las localidades existentes. Félix fue el responsable de la publicación sistemática y de todas las representaciones de la música religiosa de Bach como consecuencia de su histórica presentación.

Félix también mantenía relaciones con los herederos de su abuelo dentro de la Comunidad Judía. Colaboró con el rabino Abraham Geiger, uno de los más importantes rabinos reformistas para el texto del oratorio sobre Elías. Se sentía profundamente ligado por el cariño con su abuelo, a pesar de haber sido bautizado sabiendo de sus orígenes judíos, hecho que tampoco la sociedad alemana nunca le permitió olvidar porque siempre lo consideró como judío. En 1844, Félix escribió una cantata basada en el Salmo 100, para cuatro voces, coro y orquesta, dedicada al servicio de la Nueva Sinagoga Reformista en Hamburgo.

 

Fuente: Diario Iton Gadol



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