El discurso del Presidente Rivlin en la ceremonia del Día de Recordación de los Mártires y Héroes del Holocausto en Yad Vashem

Nosotros sabremos siempre cómo protegernos por nosotros mismos. El Holocausto nos colocará siempre a nosotros, el pueblo judío, como los fiscales eternos en el escenario de la humanidad, el fiscal contra el anti-semitismo, el racismo y el ultra-nacionalismo.

El Presidente Reuven y la Primera Dama Nechama Rivlin, esta noche (miércoles 4 de mayo de 2016) participaron en la ceremonia de apertura del Día de Recordación de los Mártires y Héroes del Holocausto de Israel, llevada a cabo en Yad Vashem, el memorial y museo del Holocausto. También hablando en el evento estuvo el Primer Ministro Benjamin Netanyahu y la representante de los sobrevivientes del Holocausto, Señora Zahava Roth.

El Presidente comenzó describiendo el escenario del Campo de Concentración de Bergen Belsen en la primera noche de Pesaj, 1944. “En la barraca 18, un grupo de prisioneros judíos se reunieron, determinados a no comer Jametz (pan leudado). El Rabino Aharon Bernard (Yisachar) Davids, rabino de Rotterdam y un líder en el movimiento religioso sionista, quien decidió no escapar con su familia sino que en su lugar fue enviado con su comunidad a Bergen Belsen, les explicó que era su obligación hacer lo que fuera necesario para mantenerse vivos. A fin de convencerlos, el cogió un pedazo de pan, y antes de comerlo en esa noche del Seder, leyó una oración especial que él había escrito junto con el Rabino Simon Dasbergm, y otros rabinos de Holanda, la cual decía; ´Padre nuestro en el Cielo! Es sabido por ti que deseamos cumplir Tu voluntad y guardar la fiesta de Pesaj comiendo Matzah y evitar el jametz. Pero nuestros corazones están doloridos en el cautiverio que nos lo impide, y nos encontramos en peligro para nuestras vidas. Estamos aquí por lo tanto listos para cumplir Tus mandamientos “Y viviréis por ellos (los mandamientos)” y no moriréis por ellos,  y para observar la advertencia de “protegerte a ti mismo y cuidar tu vida grandemente”. Por lo tanto, nuestra plegaria a Ti es que nos mantengas con vida, y nos sostengas, y nos redimas rápidamente”.  El Presidente añadió que trágicamente, el Rabino Davids había perecido apenas meses antes de la liberación del campo.

“Estoy de pie aquí, en medio de las montañas de la ciudad israelí de Jerusalem”, dijo el Presidente, “en la víspera del Día de Recordación del Holocausto del 2016, entre los días de Pesaj ´el festival de la libertad´, y el Día de la Independencia de Israel, y doy gracias en el nombre del Rabino Davids y su comunidad quienes no vivieron para ver este momento, y en el nombre de todos nuestros hermanos y hermanas, nuestros seres amados que perecieron en el Holocausto, le doy gracias a Él quien nos trajo a este momento, a estos días de renacimiento. Am Ysrael Jai, el pueblo de Israel vive”.

Él continuó, “En otra generación, no habrá nadie que quede vivo entre nosotros que sobreviviera a ese infierno, y que pudiera decir, ´Yo estuve ahí, yo vi el horror con mis propios ojos´. Los sobrevivientes del Holocausto viviendo entre nosotros son cada vez menos y menos. Es tiempo de llevar a cabo un poco de examen de consciencia ante ustedes. Nosotros debemos admitir que estuvimos equivocados, los sobrevivientes del Holocausto nunca han recibido el respeto que ellos merecían. Incluso hasta el día de hoy, el Estado de Israel no toma todas las medidas que puede a fin de cuidar a los sobrevivientes del Holocausto. Mis hermanos y hermanas, los sobrevivientes, los héroes del renacimiento de Israel, yo vine aquí hoy en mi nombre, y en nombre del pueblo de Israel, en nombre del Estado de Israel, y le pido a cada uno de ustedes, antes de que sea demasiado tarde, perdón. Nosotros no entendimos, no quisimos entender, y no hemos hecho lo suficiente. Nuestros hermanos y hermanas, sobrevivientes del Holocausto. Estos son los años en los cuales deberíamos tomar la oportunidad de tratar de aclarar junto con ustedes, cómo quieren ustedes moldear el recuerdo del Holocausto y sus lecciones para las generaciones futuras. Cómo desean cargar la antorcha de recordación, la cual será pasada de generación en generación? El número que fue tatuado en su carne está grabado en los corazones de esta nación por generaciones, y se ha convertido en el testamento de vida del pueblo judío”.

El Presidente añadió, “El Holocausto no guste o no se ha convertido en un factor en la formación de los estándares de nuestra comprensión de nosotros mismos, de la comprensión de nuestra relación con otras naciones, y nuestro papel en el mundo. El Holocausto coloca al pueblo judío al frente de los principios básicos, como un pueblo y como una nación que mira hacia dentro de nosotros mismos y hacia fuera a toda la humanidad. Son estos principios básicos los que deberían unirnos a todos, independientemente de nuestros puntos de vista políticos, ideologías, u origen étnico.

“Yo creo que la memoria del Holocausto para las futuras generaciones, debería llenar tres principios básicos” dijo el Presidente, y continuó, “Primeramente, nosotros deberíamos siempre poder defendernos a nosotros mismos -no deberíamos privatizar nuestra seguridad. El Estado de Israel no es, bajo ninguna circunstancia, una compensación por el Holocausto. Sin embargo, el Holocausto puso en perspectiva la prioridad y la crucial necesidad de que el pueblo judío regresara a sus raíces históricas, como una nación que toma su destino en sus manos. El anti-semitismo y la persecución de los judíos no son una moda, o algo que puede ser tomado a la ligera. Es una enfermedad crónica difícil que penetra profundamente en el corazón y la historia de las naciones.

Lo encontramos hoy en las voces que pueden ser oídas en el corazón de una Europa diferente -desde la izquierda británica y la extrema derecha en Europa Oriental y en Europa como un todo, y en áreas a través del mundo árabe. El Estado de Israel lidiará con este anti-semitismo asegurando, primero y principalmente, un hogar nacional y un ejército judío que proteja la nación de la supervivencia. Nunca nos avergonzaremos de que estemos dispuestos a luchar. Somos una nación que ha sobrevivido y continuará sobreviviendo gracias a nuestra resiliencia, y espíritu fuerte. El segundo punto es la fe judía compartida. En Auschwitz y Babi Yar, en la obscuridad y en gran temor, una alianza fue forjada -la Alianza de las Piezas. Nuestra condición judía descendió sobre nosotros por igual y culminó, como Jean Amery dijo duramente, en las realidades y las posibilidades inherentes en el número grabado en nuestros brazos. Todos nosotros, el pueblo judío, aquellos de fe, y aquellos sin fe, aquellos que creen en el Sionismo y aquellos que no creen en el Sionismo, del Este y del Oeste, y en cualquier lugar en el mundo somos como un solo número. Siempre seguiremos la sangre de nuestros hermanos y hermanas, individuos y comunidades, que nos gritan desde dentro de la tierra. Continuaremos persiguiendo a los negadores, a aquellos que quieren olvidar y a aquellos que quieren desdibujar la historia. En el presente y en el futuro, cualquiera sea nuestra fe, por encima y más allá de cualquier distanciamiento o división entre nosotros -siempre reconoceremos el invisible hilo que nos conecta al pueblo judío como uno. El tercer punto, amado es el hombre creado a imagen de D-s.

Esta es una verdad judía, la verdad humana más fundamental y el más profundo anticuerpo para los horrores del Holocausto, donde nuestro pueblo y todos nosotros fuimos convertidos en polvo, en hormigas, en seres no-humanos. Amado es el hombre creado a imagen de D-s. Ya sea que lo querramos o no, el Holocausto impone una tarea dura y terrible a la nación judía y a su conducta. El Holocausto siempre nos colocará a nosotros, el pueblo judío, como los eternos fiscales en el escenario de la humanidad, fiscal contra el anti-semitismo, el racismo y el ultra-nacionalismo. Fiscales contra los pactos con el demonio que comercia con la dignidad y vida humana por intereses. Fiscales contra la indiferencia, contra el relativismo del mal. Amado es el hombre, cada persona, creada a la imagen de D-s. Esta es una tarea sagrada de la cual el pueblo judío no puede y no debería querer escapar en ningún momento, bajo ninguna circunstancia”.

El Presidente concluyó diciendo, “Hace un año, en la víspera de Yom Hashoah (Día de Recordación de los Mártires y Héroes del Holocausto), recibí una llamada de mi amigo, el ex jefe del Mossad y héroe y protector de Israel, Meir Dagan, que descanse en paz. Meir me contó sobre la foto de su abuelo, el Rabino Ver Sloshny en el Ghetto de Lukow en Polonia. En la foto se puede ver al Rabino Ver, envuelto en un manto de oración, arrodillándose, sus manos levantadas y él es humillado, sólo unos pocos segundos antes de que fuera ejecutado por el pelotón de fusilamiento. Esta imagen siguió a Dagan toda su vida. Todas las órdenes dadas, dijo él, eran dadas con esta foto en la mente.

El dolor de esta foto de su abuelo estuvo siempre con él. Él estuvo aún más horrorizado, me contó, cuando descubrió que la gente que mató a su abuelo, esos soldados en la foto, eran meramente reservistas. La mayoría de ellos no eran siquiera miembros del partido nazi. “Ellos eran gente normal”, dijo Meir, “asesinos en masa voluntarios, que amenazaron a mi abuelo, como si él fuera nada. Estas eran personas ordinarias”.

“Esta foto se quedará por siempre conmigo, con tres cosas en mente; el indefenso Rabino Ver con sus brazos levantados; Meir Dagan llevando la foto con él mientras estaba cruzando fronteras y arriesgando la vida por su gente; y el asesino alemán, esa ‘persona ordinaria’ que abandonó su humanidad. Contra estas imágenes recitaré a mis hijos e hijas, nietos y nietas -nunca otra vez. Nosotros sabremos siempre cómo protegernos por nosotros mismos.

Siempre estaremos comprometidos en una sociedad del destino judío. Y nosotros siempre insistiremos -que amado es el hombre, creado a imagen de D-s. Que las almas de nuestras hermanas y hermanos los héroes, las víctimas del Holocausto, estén unidos al vínculo de la vida y grabados en nuestros corazones para siempre”.