Roseanne Barr habla sobre el único tema que le ha dado tranquilidad: Israel

POR: Noa Amouyal

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Retrato de grafitti de Roseanne en el Mercado Mahane Yehuda de Jerusalem por el pintor Salomon Souza

En una entrevista exclusiva, la comediante Roseanne Barr discute ser judía y su despertar a Israel.

Roseanne Barr siempre ha sido la forastera tratando de entrar. Es un estatus que quizás sea la única característica consistente de su azarosa vida.

Como niña, ella creció siendo judía en la predominantemente mormona Salt Lake City, Utah.

Como una cómica surgiendo, era la rara voz femenina que hablaba sobre sus experiencias en la vida cuando hacerlo era predominantemente el territorio de sus contemporáneos masculinos.

Como una genuina super estrella retratando a la tosca madre escandalosa en su exitosa serie, Roseanne, cuando las matriarcas prístinas, inmaculadas y compuestas eran todavía la norma en la televisión.

Y, más recientemente, como una candidata presidencial por el Partido Verde con una plataforma socialista durante las elecciones de Estados Unidos en el 2012 (cuatro años antes de que alguien estuviera interesado en una retórica anti-establecimiento).

Pero es en Israel donde Barr -por una vez en su vida -se siente que ella pertenece.

“Cuando estoy aquí, no me siento excluida.  Eso es palpable”, dice ella mientras está sentada en el lobby de un hotel de Tel Aviv.  “Me siento incluida. Es una gran sensación. No me siento como una ficha, o un ejemplo, me siento que soy parte de un pueblo y de una comunidad”.

Durante su permanencia de una hora con la Revista, Barr es una versión atenuada de su grandilocuente presencia en la pantalla.

Es una hora en la que ella oscila entre ser intensa, emocionante y divertida. Con sus opiniones disparadas rápidamente y sin filtro sobre Israel y Hollywood, Barr no tiene miedo de mirarte a los ojos y decir exactamente lo que tiene en su mente.

“Qué m***, yo bien podría quedarme en casa si no se me permite decir cosas. Eso es lo que me excita”, se ríe ella.

Pero quedarse en casa no es una opción para la comediante cuya devoción por ser judía ha formado su identidad a través de su vida.

“Filosóficamente, todo lo que hice fue muy judío. Todo dije”, dice ella de su trabajo hasta ahora.

Ella llegó a estar alarmada por cómo Israel es percibido en Estados Unidos durante su fallida carrera presidencial, donde ella se reunió con delegados y le hacían preguntas no relacionadas -y desinformadas -sobre Israel.

“Yo les hablaba sobre mantener las leyes de mantener el terreno sobre las armas y ellos me disparaban de regreso sobre la ocupación israelí”, se burla ella.

Pero Barr no siempre estuvo en la esquina de Israel.

Antes de su candidatura, a menudo era muy crítica sobre el estado judío.

“Fue un despertar”, dice ella, explicando su cambio de corazón. “Mi despertar estuvo basado en todas las cosas que yo aprendí. Yo [lo había] creído. Creía lo que la Izquierda decía, yo creía en la filosofía izquierdista”, explica ella.

“Yo no lo entendía. Tenía la opinión de un forastero sobre Israel y no confiaba en los israelíes lo suficiente para que arreglaran sus propios problemas. Pensaba que ellos necesitaban una opinión estadounidense. Por supuesto, ahora yo sé que no la necesitan. Eso es casi la última cosa que ellos necesitan”, añade ella.

El itinerario para su apretado viaje que fue planeado por la ONG pro-Israel StandWithUs, el cual concluyó el martes, cubrió toda la gama de experiencias obligatorias en Israel. Desde recorrer los sitios sagrados a participar en una conferencia anti-BDS en Jerusalem, a bailar encima de las mesas con su madre de 83 años en el restaurante georgiano de moda Nanuchka en Tel Aviv, Barr vino aquí para verlo y hacerlo todo.

En una declaración, Michael Dickson, director ejecutivo de StandWithUs, dijo, ¨Estuvimos orgullosos de ser anfitriones de Roseanne en Israel para que así ella pudiera experimentar más de la realidad moderna de nuestra patria histórica para que ella lo comparta con su enorme audiencia. Nosotros también saludamos su disposición para una posición abierta contra el movimiento BDS.

“Ella poderosamente desenmascaró a aquellos a los que ella llamó ´la falsa izquierda fascista´ que abandonaron la tolerancia y la justicia a fin de consentir la difamación anti-semita de Israel”.

“Barr ha atravesado un tremendo viaje personal; ella hizo el esfuerzo para aprender más, abrió sus ojos a la historia, a los hechos y a la gente real de Israel. Roseanne está en el lado correcto de la historia -nosotros esperamos que ella abra el camino para que más personalidades en el ojo público sigan su viaje y sigan su ejemplo”, añadió él.

Sin embargo, Barr está batallando la marea creciente de sentimiento anti-Israel entre sus contemporáneos.

“Todos los comediantes judíos hablan sobre Israel -24/7. Nosotros luchamos, nosotros discutimos, nosotros somos familia…todos nosotros estamos en la gran olla de estofado juntos”, explica ella.

Sin embargo, la percepción negativa de Israel alrededor del mundo ha hecho que muchos comediantes judíos sean reacios a unirse a las filas de Jerry Seinfeld, Chelsea Handler -y por supuesto, Barr -y venir a Israel y chequear las cosas por sí mismos.

“La gente no quiere venir a un país que ellos creen está haciéndole cosas horrorosas a gente inocente. Es insuperable?  No lo sé”, dice ella.

Pero más allá de Hollywood, es la flagrante preocupación que los estadounidenses tienen con Israel, lo que la convenció de que se estaba librando una gran injusticia hacia los judíos e Israel.

“Hay racismo. Y nadie quiere decirlo, pero el odio a los judíos es racismo”, afirma ella.

“Ellos no podrían hacérselo a la gente negra ya, porque no se atreverían. Conseguirían que les rompan la cara o peor. No irían a un barrio negro y decir, ´Ustedes gente…´  Pero está bien decir estas cosas sobre los judíos y el estado judío porque todos sus mejores amigos son niños judíos”, dice ella.

Los judíos son cómplices en generar sentimientos anti-Israel también, cree ella.

“Usted tiene muchos judíos ashkenazí privilegiados en Estados Unidos. Estoy hablando sobre los campus universitarios, donde la guerra y el levantamiento va a suceder”, explica ella, diciendo que esos judíos se han hecho de la vista ciega a los judíos sefaradíes que han sido expulsados de Medio Oriente desde 1967.

“Hay judíos ashkenazí muy privilegiados que ´pasan´ y están asimilados, ellos no tienen idea de que están ayudando a purgar a todos los estados árabes de judíos ´café´ …Esto una guerra de clase, la cual tiene elementos raciales en ella”, añadió, aludiendo a lo que alguna gente llama la Nakba judía.

Es un tema sobre el que ella está gritando desde las azoteas de los medios de comunicación sociales y ha mensajeado a los candidatos presidenciales en Twitter sobre esto, implorando que ellos aborden el tema. Hasta ahora, ha habido silencio de radio.

“Ellos no contestan. Se los pedí a todos. Ellos no entienden nada sobre Israel o el pueblo judío”, se lamenta.

“Ellos tampoco entienden el lado árabe. No entienden que los árabes y los judíos son primos. Ellos sólo quieren llegar ahí y mantenerse haciendo dinero”, alega ella.

En cuanto a la actual elección manteniendo a todo el mundo en el filo de sus asientos, Barr también está siguiendo cercanamente el circo.

“Todo está mezclado y es loco”, se ríe ella.

Como una ex candidata ella misma, Barr no puede evitar ver tanto al principal candidato del Partido Republicano Donald Trump y al candidato Demócrata Bernie Sanders haciéndose eco de los sentimientos que ella expresó hace cuatro años.

“Cuando veo a Bernie ahí afuera, es como si él estuviera citándome directamente a mí.  Y así también Trump. Porque yo dije que ninguno de los políticos o partidos -todo lo que ellos digan es irrelevante para los votantes. Ahora Trump está diciendo eso, y es como ‘Wow’”, se maravilla ella.

En cuanto a Trump mismo, ella cree que su candidatura ha iniciado una muy necesaria revaluación de lo que realmente significa ser un Republicano en estos días.

“Creo que es una corrección que tiene que hacerse, el Partido Republicano está tan viejo y fuera de contacto y él les está haciendo un gran favor sacudiéndolo desde sus raíces. Tiene que suceder”, dice ella.

Ese elogio es difícilmente un respaldo.

Cuando se le preguntó por quién planea votar Barr en noviembre, la comediante confiesa sin reparos sus planes para escribir su propio nombre en el voto.

“Yo escribo mi nombre ahí. Me he declarado a mí misma presidente de por vida”, dice ella muy caballerosamente, haciendo difícil para esta reportera discernir si está bromeando.  Probablemente no lo está.

Aunque Barr continúa haciendo monólogos de comedia intermitentemente y tiene una película documental, Roseanne para Presidente, programada para salir este verano, ella reconoce que los días de brillo y glamour de Hollywood quedaron atrás para ella.

“Oh, eso se terminó”, dice ella con un movimiento casual de su muñeca cuando se le pregunta sobre su carrera como comediante.

“De vez en cuando quiero trabajar, pero usted sabe, tengo 63 años. Fui lo suficientemente afortunada de tener un gran show que a la gente le gustaba”, explica, añadiendo que esencialmente ha renunciado a la industria que nunca realmente la aceptó en primer lugar, incluso mientras ella les hacía ganar botes cargados de dinero.

“Cuando tú rompes las reglas, eres un rompe reglas para siempre”, dice ella desafiante. “Por qué querría andar con gente que no habla el mismo idioma que yo? Ellos me miran a mí como…No sé, simplemente es raro”.

“Por qué quiero mi vida destrozada en el teléfono con abogados en lugar de recoger nueces en mi granja [en Hawaii] y cuidar a mis nietos y saltar desnuda a mi piscina y beber mucho y escribir cuando me siento como para escribir? Ahora tengo una vida. Haré algo más algún día. O quizás no lo haré. No tengo que hacerlo”.

Y considerando que Roseanne Barr ha pasado toda una vida haciendo exactamente lo que Roseanne Barr quiere hacer, parece dudoso que ella querría que fuera de otra manera.

Fuente: The Jerusalem Post
Traducción por la Comunidad Judía  de Guayaquil