Recordando a Rita Levi Montalcini

Por Magdalena Arqueros Valer

Rita-Levi-Montalcini

La Señora de la Ciencia. Foto: Estocolmo, Premio Nobel 1986.

Una de las mujeres más apreciadas de Italia seguirá siendo Rita Levi Montalcini, con su femineidad y dulzura innata, frágil y menuda, que resplandecía de optimismo, formaba parte de las eminencias científicas más notables del mundo entero. Una mujer especial. Nace en el frío Turín (Torino) norte de Italia, el 22 de Abril de 1909, y muere 2 días antes de fin de año, en su casa habitación romana de Villa Massimo a la edad de 103 años, en un nuboso 30 de diciembre de 2012.
La belleza de la Señora de la Ciencia, estaba no solo en su extraordinaria inteligencia unida a su desplante de confrontarse a la vida, como hija de judíos sefarditas que fue, igualmente como mujer italiana, uno de los más sobresalientes cerebros de esta nación. Debido a las leyes de defensa racial decretadas por Benito Mussolini en 1938, se ve forzada a escapar a Florencia, donde cambia su apellido a Lupani, para auxiliar a sus hermanos hebreos, como ella misma dijo: me especialicé en documentos falsos para los judíos. Había ya viajado a Bruselas.Su padre Adamo Levi era un ingeniero y matemático, y su madre Adele una pintora. Tuvo un hermano Gino, el único varón, una hermana Anna y también Paola, su hermana gemela, su Pa adorata (como siempre la llamó), criados con una educación victoriana, en una familia judía turinesa muy unida. Paola, la pintora, la había dejado ya 15 años atrás, permaneciendo con la costumbre de que todavía estaba junto a ella.

En su dormitorio en Turín adaptó un pequeño laboratorio (neurología experimental) para verificar su teoría de las investigaciones que efectuaría sobre los embriones de pollos y fue aquél lugar también sitio de reuniones de compañeros que se revelarían en contra del fascismo (camisas negras), haciendo parte del Partido D’Azione. Ella estaba restringida a no poder asistir a la universidad por el clima en que se vivía, debido a dichas leyes raciales.

Su gran trabajo duró el tiempo de casi medio siglo, pero ya en el 1953 llegó al descubrimiento e identificación del NGF (factor de crecimiento nervioso), labor realizada en conjunto con su alumno, el bioquímico Stanley Cohen, especializándose en la investigación de las enfermedades del sistema nervioso.

En 1986 recibió el Premio Nobel de fisiología en Estocolmo, basado en investigaciones y estudios del NGF. Fue uno de los premios Nobel más apreciados, y por muchos años fue la única mujer en este campo científico de la investigación. No se olvidó y le dio el reconocimiento, agradeciendo sus comienzos en Turín, a su profesor, el histólogo Giuseppe Levi (que encaminó otros premios Nobel como Salvador Luria y Renato Dulbecco).

Su trabajo lo llevaría a cabo entre la encantadora Italia y el moderno Estados Unidos. No obstante era una trabajadora dedicada y rigurosa, en los laboratorios era un placer tener su presencia.
Sus entrevistas estaban envueltas en autenticidad y sinceridad como… Tengo una inteligencia mediocre, pero mi mérito es el empeño y el optimismo. Eran notables sus palabras de mujer sin complejos, empeñada por siempre con la ciencia y en las campañas por los derechos civiles de su país.

En el 2001 fue el Presidente de la República Italiana Carlo Azeglio Ciampi que la nombra senadora vitalicia, un cargo que aceptó con orgullo y desempeño y que desarrolló para la sociedad italiana.
Entre sus proyectos estaba la campaña de ayuda a las mujeres africanas, pues ya en su juventud había colaborado en esta zona, siendo su gran deseo poder retomarlo.

Entre un inmenso ramo de hermosas flores, como las apreciaba, una tarjeta con versos de un poeta, así Italia brinda homenaje y siente su ausencia, se realizan dos funerales a la Señora de la ciencia, uno efectuado en Roma, en el palacio del senado, donde la gente y políticos le dedican el último adiós, y el otro en su ciudad natal Turín el 2 de enero de 2013, estrictamente privado en rito hebraico. Allí sus restos reposarán junto a su adorada hermana gemela Paola.
Fue una mujer muy activa, hasta sus 103 años, pesaba menos de 40 kilos y ocupaba su jornada entera al estudio y el trabajo. Lo hacía muy cerca de su casa en los laboratorios European Brain Research Institute con un grupo de mujeres de ciencia, comía poco, dormía menos, ya a su edad veía menos y estaba casi sorda, señalaba la no importancia del cuerpo, porque era la persona interior que permanecía siempre. Una característica especial era su elegancia en sus artículos científicos, perfectamente presentados con delicadas ilustraciones. Se divertía diseñando sus propios vestidos, de estilo victoriano, mis mejores años son estos, los últimos, agregaba.
Muere una hija predilecta de Italia, la Sra. Levi Montalcini a la edad de 103, estaba entre las 10 mujeres que recibió el premio científico en una lista de 189 hombres.
Mis culpas son pocas y pienso que me he hecho perdonar, no me he sentido una perseguida, el ser judía me ha traído un impulso intelectual suplementario, no he buscado ventajas ni resarcimientos morales por ello.

 

Fuente: Aurara Digital.

(Traducción por la Comunidad Judía de Guayaquil)