Diciembre 16 de 2022

Emigrar (Aliyá) por un trabajo de ensueño: Administrar uno de los mejores hoteles de lujo de Israel

Eyal Goldberger hizo las maletas con su familia en Florida y se mudó a un suburbio de Jerusalem los tres meses de conseguir el trabajo de sus sueños.

Por: Abigail Klein Leichman

EYAL GOLDBERGER, de 42 años, de Miami a Mevaseret Zion, 2022

Técnicamente hablando, Eyal Goldberger es un ciudadano que regresa, no un inmigrante. Pero ya que tenía 12 años cuando su familia se fue de Tivon a Miami hace 30 años, ser israelí es una experiencia nueva para él.

Sus padres, que hicieron aliyá desde Rusia y Ucrania y luego se mudaron a Miami para vivir cerca de la hermana de su madre, le hablaban en ruso. Conservó su hebreo y es completamente trilingüe: también con un poco de español.

Volver a vivir a su tierra natal no estaba en los planes de Goldberger. La había visitado solamente “un puñado de veces a lo largo de los años.”

Sin embargo, siempre sintió una conexión con Israel, que se fortaleció cuando se casó con una mujer estadounidense nacida de expatriados israelíes.

“Mi esposa, Karen, pasó los veranos de su niñez en Israel. Cuando nos casamos, nunca hablamos de mudarnos, pero si hablamos de darles a nuestros hijos esa experiencia de un verano israelí especial como la que ella tuvo”, dice.

Regresar a Israel con la familia a cuestas

Goldberger obtuvo un título en administración hotelera de la Universidad Internacional de Florida y pasó los últimos 17 años en la industria hotelera de Florida, trabajando para cadenas como Marriott y Hyatt.

Hotel Ciudadela David

El año pasado, fue contactado por un reclutador quien le ofreció la oportunidad de postularse para el trabajo de gerente general del hotel David Citadel en Jerusalem.

“Me acerqué a mi esposa y le dije: ‘Nos mudamos a Israel’, y ella dijo ‘Está bien’, así como si nada”, recuerda Goldberger.

El proceso de contratación tomó varios meses, después de los cuales la familia – incluidos dos niños en edad preescolar – visitaron el hotel en abril pasado.

“Vi que mi futuro podía estar aquí y le di mi último sello de aprobación”, dice. «Y creo que hicimos la aliyá más rápida de la historia. Desde el día que acepté el puesto hasta mudarme aquí pasaron tres meses.”

El papeleo para un ciudadano que regresa con una esposa inmigrante e hijos puede ser complicado, pero los Goldberger contrataron a Laura Itzhaki de Olim Advisers para que se ocupara de eso. “Ella se encargó de todo por nosotros; todo el proceso fue simplificado”, dice.

Aunque tienen parientes en el centro y el norte de Israel, los Goldberger claramente necesitaban elegir una residencia en o cerca a Jerusalén. Alquilaron una casa en Mevaseret Zion.

“No conocíamos a nadie allí. Pero tenemos grandes vecinos. Realmente amo el sentido de comunidad y pertenencia y cuán amigable para los niños es el país en cuanto a recibir a las familias. Los niños pueden simplemente ir con los vecinos y alimentarse”, dice Goldberger. “Los niños son mucho más independientes aquí que en Estados Unidos. Están disfrutando de la vida y la cultura israelíes”.

Su hija, ahora de cuatro años y medio, y su hijo, de dos años y medio, se están adaptando al pre-escolar y están aprendiendo hebreo.

“Karen y yo hablamos hebreo con fluidez, por lo cual es irónico que nunca habláramos hebreo en casa con nuestros propios hijos y que tuviéramos que mudarnos hasta Israel para que aprendieran hebreo”, bromea Goldberger.

“Nuestros padres estaban extremadamente tristes de que nos fuéramos, pero muy orgullosos. Todo se cierra como un círculo completo. Mis padres querían darme una mejor educación en Estados Unidos, y aquí estoy yo, llevando a mis hijos de regreso a Israel y brindándoles una experiencia completamente diferente”.

Su trabajo como gerente general de un hotel de lujo de 385 habitaciones lo mantiene ocupado la mayoría de los días desde las 8:00 a.m. de la mañana a las 8:00 p.m. de la noche. Trabaja en estrecha colaboración con los 500 empleados para garantizar que «brindemos el servicio de lujo por el cual se conoce al David Citadel, el mejor de su clase en Israel”.

Algunos de los invitados ilustres en lo que va de su gestión han sido el boxeador Floyd Mayweather, el presidente de Latvia Egils Levits y numerosos embajadores. El hotel atrae a una clientela en su mayoría estadounidense, con algunos invitados internacionales e israelíes en varias épocas del año.

Mientras su esposo se va acomodando a su rutina diaria en el hotel, Karen Goldberger se acomoda a sí misma y a los niños en una rutina en casa. La familia aún no ha recibido una sola entrega de correo, incluidas las licencias de conducir permanentes que la pareja ya pagó. Hace poco se aclaró el misterio de por qué no llegaba nada.

“Nuestro buzón está en el centro del barrio, no está cerca de nuestra casa. Pusimos nuestro nombre dentro del buzón al lado del nombre de nuestro arrendador. Un día, hace poco, mi esposa estaba caminando cuando vio que el cartero venía hacia los buzones, y ella le preguntó por qué no estábamos recibiendo nuestro correo Él le dijo que lo había estado devolviendo. Cuando Karen señaló que nuestro nombre estaba en el buzón, dijo que ha estado haciendo esa ruta por 20 años y que no le sonaba familiar nuestro nombre, así que asumió que era un error”, explicó Goldberger.

Al momento de escribir, la familia aún no ha recibido ningún correo. Puede ser frustrante, pero es seguramente una buena historia de aliyá.

Cada vez que Goldberger tiene un día libre, lleva a la familia de viaje.

“Tenemos como objetivo ver el país. Obtuvimos una membresía de la Autoridad Israelí de Naturaleza y Parques, y disfrutamos ir a los parques nacionales. La belleza de vivir cerca de Jerusalem es que hay grandes parques y actividades al aire libre justo en nuestro patio trasero. Hemos ido a Castel muchas veces y a Nahal Halilim, a Ein Hemed; a las cuevas de estalactitas cerca de Beit Shemesh, y en el norte a la Galilea”, dice.

“Me encanta que el país sea lo suficientemente grande como para poder disfrutar de todo tipo de cosas, desde playas hasta desiertos y caminatas, y todo en el mismo día. También disfruto el hecho de que la cultura aquí es muy espontánea. En Estados Unidos, parece una broma que tengas que hacer planes con tus amigos tres semanas antes. Aquí, simplemente caminas hacia la casa de los vecinos y haces planes en el acto”.

Aunque es un gran admirador del shawarma y el knafeh, Goldberger extraña la comida rápida estadounidense. “Un buen sándwich de pollo de Chik-Fil-A o un submarino de Publix: no hay nada parecido a eso aquí”, dice, Sin embargo, dice que él y Karen están “contentos con nuestra decisión de hacer aliyá”.

De hecho, una de las ventajas de su trabajo es que muchos funcionarios de la Federación Judía Estadounidense se hospedan en la David Citadel, “y me encanta poder conectarme con ellos y compartir mi historia y mostrarles lo fácil e impactante que puede ser mudarse aquí”.

 

Traducción: Comunidad Judía de Guayaquil
Fuente: The Jerusalem Post

 

 

 

 



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